Asuntos Públicos – Derrotan diputados al gobernador Yunes

Eduardo Coronel Chiu

Derrotan diputados al gobernador Yunes

No logró convencer el gobernador Miguel Ángel Yunes al Congreso del Estado, no supo ni quiso negociar y ayer tuvo el resultado; rechazaron su propuesta de sustitución o reestructura de la deuda pública.
La decisión legislativa es una muestra de la fragmentación del poder del estado que emergió de las elecciones de junio pasado. Es un gobierno dividido sin mayorías, débil, en tanto no negocie la cooperación entre poderes.
Más allá de la fanfarronería, el acto legislativo exhibe los frenos y contrapesos del mandato popular para el gobernador Yunes (electo por un tercio de los votantes), al no concederle la mayoría en el Congreso local, obligando a ambos poderes a buscar acuerdos para la cooperación, o a la parálisis de la decisión como ocurrió ayer.
Desdeñó a los diputados
Pretendió el gobernador Yunes conducir su plan de endeudamiento como si fuera absoluto; chantajear al Congreso con una supuesta emergencia financiera, que no demostró, con aparentes beneficios a las finanzas del estado, que nadie creyó –salvo sus aliados e incondicionales– y con la invocación a los etéreos intereses de una abstracción llamada “Veracruz”, que él dice encarnar, donde el sentido común advierte el beneficio personal, político y partidista del gobernador y su grupo; su visión de Veracruz es la hegemonía política de su dinastía.
Insistió en que debían otorgarle el cheque el blanco para recontratar 46 mil millones de pesos, más extras en comisiones, a un plazo de 37 años, se negó a transparentar la información financiera de la recontratación de deuda; no se movió de las vaguedades acerca del destino de los presuntos ahorros o liberación de recursos.
En el juego del toma todo, los excedentes o ahorros serían para “el balance presupuestal”, que dice es de 20 mil millones de déficit (aunque nadie externo lo ha comprobado), y dejó sin expectativa a los ayuntamientos con una vaga condición “de existir remanentes se aplicarán preferentemente a la terminación de obras municipales, etc.”, ¡cómo habría remanentes si primero puso una canasta para 20 mil millones!
Error de cálculo
Con un cálculo equivocado de las fuerzas, Yunes trató con desdén a los diputados de oposición a su propuesta, a quienes tildó de “ignorantes” (sólo él posee la verdad o la post verdad), más en su arrogancia para el debate mediático.
Sus mensajeros en el Congreso, los diputados Sergio Rodríguez del PRD, y Sergio Hernández del PAN, exploraron condiciones de aprobación, sobre todo de la fracción del PRI, que pedía transparencia en las cuentas y una porción del excedente o créditos adicionales para los ayuntamientos.
Quizá confiaba Yunes que de la Secretaría de Gobernación iban a alinear a los diputados del PRI –algunos comentaron la línea– o que se intimidarían con la detención del priista ex gobernador interino Flavino Ríos, en la víspera de la sesión del Congreso todavía se mencionaba que habría recursos para ayuntamientos, que no llegaron. La estrategia toma todo volvió a perder.
Un empate que es triunfo de la oposición
Al final el problema del rechazo a la iniciativa de Yunes se reduce a la aritmética de la decisión; el controvertido dictamen que concedería al gobierno de Yunes alivio financiero, ahorro o excedente en liquidez, no alcanzó el número de votos que pide la ley para autorizar al Ejecutivo operaciones de crédito y deuda pública; el marcador 25 a 25, es más que un empate, es una derrota del gobernador y su bancada en el congreso (PAN-PRD), más los cooptados; necesitaban 34 votos, le faltaron 9; el candado y rechazo es, por tanto, un triunfo de la oposición, 12 de Morena, 9 del PRI –grupo clave, dado que Morena desde el inicio estuvo en contra–, 3 del grupo independiente y uno que le quedó al Verde.
Al fin que ni quería
La tercera fue la vencida. Intentó Yunes que aprobaran su plan crediticio en enero en fast track, antes de que terminara el periodo ordinario, no pasó. Convocaron a un periodo extraordinario del Congreso para el 28 de febrero, que se suspendió por falta de consensos; la semana pasada buscaron sacar al buey de la barranca (pero el buey es muy terco), programaron entonces la extraordinaria de ayer, y cuando la sometieron a votación, les dieron palo.
El mensaje de Yunes a los diputados fue que prefiere pagarles a los maestros y etc., que a los diputados que no tienen compromiso con Veracruz (es decir, con su proyecto político partidista y familiar). Como si pagara los sueldos públicos de su dinero personal, como los vales de despensa a los saqueadores de las tiendas comerciales. ¿Pensará que alguien le cree?
Segunda ofensiva a Flavino
Para tenerlo atorado, evitar que salga del reclusorio de Pacho Viejo aunque consiguiera un amparo de la justicia federal por la debilidad de la imputación de complicidad en la fuga del ex gobernador Javier Duarte, ya le tienen otros grilletes listos a Flavino Ríos.
La filtración a un noticiero de la Ciudad de México, caja de resonancia de temas políticos de Veracruz, adelantó dos nuevas imputaciones a Flavino, una de ellas ya la hizo efectiva ayer el gobierno de Yunes. Denunciaron un supuesto desvío de 247 millones de pesos en la Secretaría de gobierno en el periodo en que aquel fungió como titular de esa dependencia. Yunes vendió a sus aliados del centro que Flavino era el conducto para darle dinero a López Obrador y a Morena, vía la comunidad de Tatahuicapan, el arreglo del gobierno de Duarte, un guiño, dizque para no cerrar las válvulas de la presa Yuribia que abastece Coatzacoalcos. Tiene tormenta creativa de guiones, tan conspiratorios como especulativos.
Ya se sabrá de qué se trata, si tiene algún sustento probatorio o no es más que otro capítulo del nuevo show perverso y punitivo de Yunes.
La filtración deja en vilo el otro asunto avanzado, los desvíos a la reserva técnica del IPE, que también pretenden colgarle a Flavino y a los que hayan pasado por el Consejo Directivo. Hay show para rato, no justicia.