Asuntos Públicos – Va de nuevo… la misma gata de reestructura

Eduardo Coronel Chiu

Va de nuevo… la misma gata de reestructura

Hay versiones de que hoy sí aprobarán la controvertida y multirechazada reestructura de la deuda pública propuesta por Miguel Ángel Yunes al Congreso local.
Luego del abrupto rebote en la sesión del pasado martes, cuando la coalición legislativa de Yunes (PAN-PRD) y sus cooptados individuales no alcanzaron los votos necesarios y la tensa secuela al siguiente día, las bravuconadas del gobernador y tapabocas del PRI y Morena, ayer se desbloqueó la negociación en el Congreso.
En un clima de misterio e incertidumbre, la Diputación Permanente convocó para hoy un nuevo periodo extraordinario en el que se proponen votar prácticamente el mismo dictamen que ya fue rechazado.
Sólo en apariencia hubo alguna modificación; mínima, apenas un detalle agregado de que deberán hacerse públicos en la página de transparencia de la Secretaría de Finanzas y Planeación los términos que se pacten en las sustituciones de crédito.
¿Y el cupón cero?
Entre otros temas oscuros, no se explica por qué de última hora aumentaron el monto de la deuda a refinanciar de 42 mil a 46 mil millones de pesos; al parecer meten el importe de los créditos llamados “Bonos Cupón Cero”, sin que quede claro cómo se van a sustituir hasta ahora esos créditos convenidos con el Gobierno Federal vía Banobras, no obligan al estado a pagar el capital, sino sólo los intereses. En el río revuelto, no vaya a ser que se adicione ese monto como capital, al fin que la autorización (el cheque el blanco a Yunes) sería por 46 millones de pesos.
PP (plancha y presiones)
No dio su brazo a torcer el gobernador Yunes, aunque simuló que en algo cedería; no en conceder alguna contraprestación, sino supuestamente en aportar información financiera adicional a los diputados. Por eso se apareció ayer en el Congreso la secretaria del ramo, Clementina Guerrero, huidiza de los acreedores, alcaldes y diputados; se le vio en la foto con el grupo de los 5 –con el signo del planchado–; y hubo versiones de que doña Tula entregó información a la renuente bancada del PRI, ésta sometida a presiones, según se supo, para que se doble y tienda como alfombra al nuevo régimen dictatorial del estado.
Los diputados de Morena de plano no se movieron de su negativa, como desde el principio. Sostuvieron que no hay ningún cambio de fondo, persiste la falta de transparencia y discrecionalidad, además de las violaciones al procedimiento legislativo, debido a que no se circuló el dictamen con las 48 horas de antelación que exige el reglamento.
Así, el fiel de la balanza vuelve a ser la bancada del PRI, la tercera fuerza, cuyos integrantes suman los 9 votos que les faltan al grupo del gobernador Yunes para llegar a 34, la mayoría calificada que puede sobre endeudar al estado conforme lo pide el gobierno, darle aire y dinero fresco para que trate de consolidar su precario poder.
Más que al gobernador Yunes, el aflojamiento de los diputados del PRI se atribuye a sus aliados en el centro –la jerarquía federal y priista–, con la que Yunes hace juego ahora en el frente anti López Obrador; la versión es que de allá, de la oficina de su amigo Chong, le echaron la mano para planchar a los diputados del PRI, la bancada clave para formar la decisión.
Hoy se verá si funcionó o no. La moneda está en el aire.
Porristas
A diferencia de una corriente crítica que ha aparecido en el PRI, entre ellos el senador Héctor Yunes Landa y la dirigencia estatal que encabeza Renato Alarcón, quienes proponen para el partido un rol de oposición y contrapeso a los excesos del despotismo del gobernador Miguel Ángel Yunes, no faltan los que buscan el acomodo al nuevo poder.
El alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga, con la excusa de la civilidad, desde el inicio del gobierno de Yunes se apresuró a congraciarse poniendo en práctica un juego oscilante que lo ha alejado del grupo de presidentes municipales que reclaman adeudos del Gobierno del Estado y de diputados que condicionaban que de los ingresos o ahorros de la reestructura de deuda se dispusieran partidas para los municipios. En un mensaje evidente para el gobernador, Américo lamentó que los diputados no hubieran llegado a acuerdos y sin matices, se pronuncio a favor de la reestructuración de la deuda, es decir, políticamente del lado de Yunes, lo cual no ha causado extrañeza. Ya se sabía cuál es ahora su bando.
Otro que no sorprendió, conocido su grotesco oportunismo, fue Juan Carlos Molina, dirigente del cascarón de la Liga de Comunidades Agrarias, la CNC estatal –donde por cierto lo andan buscando por los meses que no ha pagado ahí los sueldos a empleados– y beneficiario de asignación de obras en el gobierno de Duarte. El aspirante a cacique sin recato ayer se le tiró al piso al gobernador Yunes. Como perrito cariñoso no dejó de lambisconearlo durante la reunión del Consejo Veracruzano para el Desarrollo Rural, la mesa burocrática donde se distribuyen los apoyos públicos a los productores rurales del estado.
Por supuesto aprovechó el momento, “exhortó” a los diputados locales para que aprueben (a Yunes) la reestructuración de la deuda, en particular a los legisladores del PRI –que dijo es (aun) su partido–, para que reconsideren y aprueben la propuesta. Como si alguno de los diputados les importara lo que diga Molina.
Cuentos chinos
A medida que pretende seguir en la lista de aspirantes en el PRI a la Presidencia de la República (seguros perdedores), Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, fabrica sus malos libretos de historietas.
Ayer se aventó un episodio de la fuga de Duarte y la “incansable” búsqueda para capturarlo; relató cómo le pidió que se “hiciera a un lado” y “enfrentara su responsabilidad”, a lo que Duarte le respondió que “tenía la conciencia tranquila”. Nada dijo Osorio de la falta de monitoreo de su dependencia al ex gobernador, sabían era investigado por delitos federales graves, delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. Lo perdieron de vista o se hicieron de la vista gorda, desde el momento en que Duarte abandonó la oficina de Osorio Chong hasta que se dio a la fuga. Ahora dicen que lo buscan, pero todos creen que lo dejaron escapar; el único chino expiatorio es Flavino, que le prestó el avión.
En su sketch Osorio tuvo un numerito contra López Obrador, una pauta, se ve, sincronizada para el bullying. La santa alianza le echó montón a AMLO, se desgarran vestiduras por las fuerzas armadas, cómo se atrevió el hereje a sugerir que las fuerzas armadas algo tuvieron que ver con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Ante la embestida, López Obrador les aconsejó:
Ya no vean encuestas, ¡serénense!