Asuntos Públicos – Duarte: entrega pactada

Eduardo Coronel Chiu

Duarte: entrega pactada

La captura de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, este sábado en Guatemala, un operativo coordinado por la PGR con el servicio de Interpol en ese país, es la nota del momento; sabadazo o sábado de gloria para el régimen priista que encabeza el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, urgido de alzar sus declinantes bonos y los de su partido en las elecciones estatales de junio próximo y la sucesoria el año entrante.
La evidente búsqueda de efectos político-electorales que tiene la aprehensión del ex gobernador, uno de los íconos nacionales de la corrupción política, se combina en los hechos con un modo de captura demasiado ingenuo para no haber sido arreglado por las partes, al menos en los principales términos de la claudicación.
Después de seis meses de andar a salto de mata, el enriquecido Javier Duarte, quien durante su gobierno construyó un inmenso patrimonio privado a partir de redes clandestinas para el saqueo del estado y el desvío de recursos públicos, agotó su boleto de escape.
Rompecabezas elemental (Elementary Watson)
Mucho habrá de seguirse especulando de si hubo permisividad del Gobierno Federal para la fuga, luego de que el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, lo “persuadió” para solicitar licencia al cargo de gobernador el 12 de octubre pasado; si siempre lo tuvieron ubicado para cazarlo en una coyuntura de rendimiento político y sólo le dieron unas cuadras de ventaja en la huída; dicen haberlo ubicado desde su fuga por Chiapas, la tierra de sus suegros los Macías, hasta Guatemala en noviembre pasado, cuando detectaron a un primo de su esposa con pasaportes falsos para la pareja prófuga, y a partir de entonces seguido la pista de sus movimientos de transporte local aéreo y terrestre, así como los sitios donde se ocultó, hasta el rincón turístico donde fue capturado, el Hotel La Riviera de Atlitán en la localidad de Panajachel, en el departamento de Sololá; Duarte ocupaba una suite de frente al lago, pero fue atrapado sin resistencia en el lobby del Hotel, como que sabía que iban por él.
De su vida como prófugo habría para una novela de aventuras, como de la ingeniería de cuello blanco para el saqueo a las arcas gubernamentales hay para otra y para un manual del lavado de dinero, que los errores también hacen escuela.
Pero hay ingenuidad en la trama de la captura. Cualquier detective de salón, sin moverse de su sofá, habría deducido a dónde iban los hijos de Duarte en Semana Santa. De haber sido un guión, sería rechazado por final previsible, sin giro ni gracia.
Es una obviedad la pista que sirve de hilo final, tan obvia que sugiere el arreglo. Un vuelo de sus familiares, para empezar en un avión de línea privada Redwings, de la que se tiene a Javier Duarte como uno de sus propietarios, con Moi Mansur, su delator. Los tres hijos menores, dejados en custodia a la madre de Karime, Virginia Yazmín Tubilla, documentado con ellos y para más notoriedad con Mónica Gihan Macías –hermana de Karime– y su esposo, Armando Rodríguez Ayache, identificados como prestanombres de Duarte, todos en el mismo tour Acapulco-Toluca-Guatemala, imposible no detectarlos aun para la policía china y (sub) inteligencia de Chong, el Cisen e inteligencia criminal de la PGR.
Y para más (in)discreción el concuño de Duarte, aunque iba a Guatemala, llevaba velices (no Belice), iba cargado de euros y dólares que le decomisaron en Toluca. A pesar del incidente no interrumpieron su vuelo, siguieron hasta Guatemala donde se encontraban Karime y Javier, como despedida en familia.
Duarte ya había roto el récord de días de pelada del Chapo en su segunda fuga, había pasado el súper oso de López Dóriga, que difundió hace unos días en twitter una foto de Karime y Duarte en Canadá, tuvo que retractarse no sin mencionar que sus fuentes decían que estaba en “Centroamérica”, pero la primicia se la dio el Gobierno Federal, a Televisa, no al bad teacher, sino a Carlos Loret, para enfatizar la renovación de voceros de Televisa.
En esa trama no parece casual que al confirmar la PGR que va por la extradición de Javier Duarte, imputado por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, precise que no hay cargos en contra de la ex primera dama, Madame Merezco Abundancia, Karime Macías, ni contra ninguno de los demás familiares. ¡Y eso que también se cargaron! ¿Entrega pactada o no?, sólo hay que verle la sonrisa. Elementary Watson.
Raja política
Todos quieren ahora la medalla, el honor de la denuncia y captura de JDO, construido en los últimos dos años como el ícono de la corrupción política en México desde los gobiernos de los estados.
El gobierno de EPN, aliado de Duarte –presumía de ser el mejor y único amigo de Peña en Veracruz–, fue hasta finales de 2015 un virrey, la relación se vino a pique aun antes de que perdiera las elecciones locales el año anterior.
Quizá la cúpula peñista, interesada en sacrificar a uno de los suyos para la credibilidad del combate a la corrupción (uno que no fuera Atlacomulco), y quizá porque Duarte se paso de la raya en el saqueo rematado con la pésima administración del estado, el caso es que a partir de febrero de 2016 se vio que Duarte había caído de la gracia presidencial. Comenzó a ser exhibido con multimillonarios desvíos al gasto federalizado por Juan Manuel Portal, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y después por el SAT, con las empresas fantasmas (se presume usaron un portal de noticias en internet para filtración y resonancia), ambas dependencias a cargo de funcionarios ligados al entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, obviamente con línea presidencial.
Concurre esta etapa de estereotipo del rufián con el proceso electoral para cambio de gobernador y la agenda es contra la corrupción del gobernador Duarte, a la que con cinismo se suma Miguel Ángel Yunes –igualmente tildado de corrupto–, entonces candidato de la oposición, hoy gobernador.
Pero el Gobierno Federal atrae la investigación contra de Duarte, dejando a Yunes las piezas secundarias. La aprehensión contra Duarte procede de las denuncias de la PGR por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero a partir de una serie de operaciones (reveladas por uno de sus operadores), triangulaciones que cerraban en la adquisición del rancho en Valle de Bravo a nombre de 3 testaferros.
La captura y en su caso el acuerdo de entrega es un logro total del Gobierno Federal; es claro que busca contribuir a levantar la imagen del presidente Peña y de su partido; disociar la corrupción del PRI, ya expulsaron a Duarte de su partido, darle credibilidad al combate a la corrupción, al sistema nacional anticorrupción y tratar de crecer ante el electorado que los avienta al tercer lugar en todas las encuestas, incluso con riesgo de perder la gubernatura en uno de sus bastiones emblemáticos, el Estado de México, sede del grupo de Peña y su camarilla, el grupo Atlacomulco. Ya se verá si remontan.
Habrá que esperar a la extradición y al show que viene con el juicio a Duarte en México. Pero el clamor es por la reparación del daño, la incautación de bienes y la devolución de lo robado al estado de Veracruz. Sin pacto y extensivo al resto de la banda, que son muy pocos y no los principales los que están adentro.
El oportunismo de Yunes
Como si hubiera estado al frente del operativo de captura, el gobernador Miguel Ángel Yunes se quiere colgar el mérito de la captura; que lo haya ofrecido como tema de campaña, que no cumplió, no significa que hubiera participado, Quiere hacer más grande su papel, como el enano del tapanco, o la mosca trepada al buey que asegura en conferencia de prensa: ¡Vamos arando!