Dale Dale – ¿Lo detuvieron, se entregó o ya lo tenían?

¿Lo detuvieron, se entregó o ya lo tenían?
La noticia de la Semana Santa, la captura de Javier Duarte en Guatemala, los pormenores de la captura ya se han difundido reiteradamente, en todos los medios de comunicación y en las redes sociales.
Pero lo que suena muy “arreglado” y engañoso es lo referente a cómo localizaron y ubicaron a Duarte, porque eso de que le siguieron la pista a los familiares, sus tres hijos, su cuñada, concuño y suegra, para dar con él, es un cuento infantil.
Las seis personas, los tres adultos y los tres menores, viajaron en un avión jet ejecutivo rentado para trasladarlos al extranjero, a Guatemala, salieron del aeropuerto internacional de Toluca, en el Estado de México.
Este aeropuerto es el mismo en donde detuvieron y le decomisaron 25 millones de pesos en efectivo, en el 2012, al ahora diputado local por el Panal, Vicente Benítez, en aquel entonces tesorero del gobierno de Duarte, éste fue uno de los primeros escándalos de corrupción de los muchos en que se vio envuelto el gobierno del ahora cautivo ex gobernador.
Inimaginable, con los controles de las oficinas federales que vigilan este aeropuerto, éstos son cuando menos: migración, cuyos oficiales tienen que verificar la identidad de los viajeros internacionales, con sus pasaportes y tratándose de menores de edad, que no viajaron con sus padres, tuvieron que presentar los permisos certificados de ellos para que cualquier otro adulto pudiera sacarlos del país. No había forma que en el chequeo de migración no se enteraran de que los niños son hijos de uno de los prófugos más buscados por la PGR.
También en este aeropuerto hay oficiales de la Policía federal, de la PGR, de aduanas y de la Secretaría de Comunicaciones. Todas estas dependencias intervienen en la vigilancia y autorización de todos los vuelos que se realizan en aviones privados.
Así que es imposible que los familiares más cercanos al ex gobernador viajaran a Guatemala y este vuelo se hiciera sin la aprobación de las autoridades federales (Gobernación y PGR).
Recordemos que además de ser Javier Duarte uno los prófugos más buscados por la PGR y la Interpol, ofrecieron una recompensa de 15 millones de pesos por quien diera información para su localización, así qué era un gran negocio para quien quiera que lo encontrara.
Y ya para que no quede duda de que a Javier Duarte ya lo tenían ubicado y probablemente bajo control mucho antes de su detención, nada más preguntémonos: ¿Cuál fue el interés de llevar a sus tres hijos a pasar la Semana Santa en Guatemala? Probablemente la despedida de sus hijos, antes de su muy seguro largo cautiverio.
¿Quiénes ganan y pierden con la captura de Duarte?
El primero en exhibir como un gran golpe exitoso contra la corrupción la detención de Duarte es el gobierno priista de Peña Nieto, filtraron la noticia antes de hacerla oficial a través de Carlos Loret de Mola, después fueron revelando en forma dosificada los datos sobre la captura a las empresas de medios y no permitieron la aparición en medios electrónicos de ningún político de oposición para que intentara adjudicarse alguna participación en la detención, sólo las autoridades guatemaltecas, la Interpol y a la PGR aparecieron en el proceso de captura.
Sólo como lo hace Donald Trump, a través de Twitter, se manifestaron los políticos de todos los partidos y los funcionarios públicos acerca de la “Operación Guatemala”, ningún político logró entrar en vivo o en directo a comentar sobre la detención.
Así que nadie pudo llevar agua a su molino por la caída de Duarte. El político de oposición más interesado era por supuesto el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, pero se quedó con las ganas de colgarse la medalla ipso facto, se tuvo que conformar con una declaración dominical, de que según él, Duarte es un “trofeo” político suyo. Aunque ni supo dónde andaba.
Conforme se vayan conociendo inevitablemente los pormenores de la fuga, escondites, complicidades y captura, sabremos quiénes actuaron legalmente y quiénes se aprovecharon políticamente del caso Duarte. Ahora a preocuparse los que se beneficiaron del saqueo, los cómplices regulares y eventuales que se llevaron tajadas millonarias del botín, porque Duarte no se quedó con todo, ni pudo él solo tramitar el desvío de los millones que se señalan, más de 30 mil millones, también es indudable que repartió para su protección política y judicial a funcionarios federales, políticos de oposición, empresarios socios y prestanombres, familiares, etcétera. Es mucho dinero y no se ha localizado ni el uno por ciento. ¿Quiénes y en dónde lo tienen?