Asuntos Públicos – Xalapa, ¿hacia la alternancia?

Eduardo Coronel Chiu

Xalapa, ¿hacia la alternancia?

A las variables o factores que ya había para analizar la competencia electoral por el ayuntamiento de Xalapa, ahora hay que agregarle el efecto gasoducto.
Las reacciones controvertidas en la opinión pública y entre los actores políticos locales, con predominio de las negativas, imponen que se evalúe su influencia por un lado, como condición adversa para el PRI, partido que gobierna en el municipio y que asumió el costo de aprobar su construcción el miércoles a 18 días de las elecciones, y por el otro, si lo capitalizará alguno de los otros candidatos y partidos que tomaron la bandera, evidentemente a la busca de votos, de combatir la decisión del ayuntamiento priista.
Era inevitable y por tanto absolutamente previsible que aprobar el permiso para construir el gasoducto –antes ya había levantado polémicas– impactaría, si no directamente en la decisión de los electores, al menos en la agenda de los candidatos a la alcaldía.
Aunque el alcalde Américo Zúñiga refiere que su actuación no está condicionada al ciclo político, es de rigor para quienes toman decisiones evaluar el contexto y las consecuencias. Se desconoce el cálculo que hizo al impulsar de modo inesperado la sesión aprobatoria de su cabildo. Si de plano tomó distancia del candidato de su partido, o lo percibió tan hundido que una carga más no haría diferencia. Parece la puntilla para Alejandro Montano, el candidato del PRI-PVEM, quien de por sí tenía un escenario en contra, además de que nunca ha podido borrar su imagen de guarura enriquecido en el gobierno, lleva el lastre del descrédito de la marca en el estado, la tendencia antri-PRI dominante en Xalapa y la emergencia de la izquierda, especialmente Morena, que ha estado ganando elecciones en la región de Xalapa hasta sin hacer campaña. El efecto gasoducto terminaría de liquidar la candidatura de Montano y con esto la interrupción de los gobiernos municipales del PRI que han controlado el ayuntamiento los últimos 14 años.
Tendencias
A partir del periodo de competencia electoral, desde 1997, al menos al nivel municipal en Xalapa se ha observado una votación diferenciada. Como es sabido, ese año ganó las elecciones por primera vez un partido político distinto al PRI –por cierto entonces era presidente estatal del partido oficial Miguel Ángel Yunes, actual gobernador ahora militante del PAN. Ganó el ayuntamiento de Xalapa una coalición de izquierda (el PRD entonces en esa línea con Convergencia, el partido de Dante, hoy Movimiento Ciudadano), coalición que refrendó el triunfo municipal de 2000 a 2004, gobernaron el ayuntamiento por un lapso de 7 años; luego el PRI cooptó al alcalde de oposición saliente Reynaldo Escobar y así recuperó el municipio que ha controlado sin interrupción a través de 4 administraciones, incluida la saliente: Ricardo Ahued, David Velasco, Elizabeth Morales y Américo Zúñiga.
En paralelo, la votación para diputados sean federales o del estado se la han venido repartiendo desde la primera década del siglo, al inicio tuvo su ciclo el PAN, el PRI se ha alternado con el PRD, pero en las dos últimas elecciones, tras la escisión del PRD y la creación del partido Morena, este último se ha llevado los triunfos; hace dos años la diputación federal de Xalapa Urbano, y el año pasado arrasaron con las dos diputaciones locales.
Quién se lleva los votos
Lo que falta ver es quién de los candidatos a la presidencia municipal podrá capitalizar esta vez la votación anti-PRI, ahora que se ha debilitado este partido al nivel municipal y estatal.
No se ve muy probable que le toque al actual grupo gobernante en el estado, el PAN-PRD. En los seis meses de gobierno no han construido una imagen convincente, los problemas fundamentales de economía, seguridad y finanzas siguen sin resolverse; la marca PAN o PRD se ha quedado atrás como alternativa para el electorado xalapeño, además de una candidata, Miriam Ferráez, sin experiencia en la administración pública.
Por su parte, el candidato de Morena, Hipólito Rodríguez, con antecedentes como académico e investigador y activista en temas ambientales, quien alguna vez compitió postulado por el PT, hace una campaña muy pobre, como si estuviera atenido a que la inercia de la marca Morena, la figura de López Obrador y la tendencia anti oficialista del electorado xalapeño, anti-PRI y ahora anti PAN-PRD lo remolcará a la alcaldía.
Los demás candidatos, sus campañas y organizaciones de soporte, tanto de los partidos pequeños y de escasa penetración –ahora Movimiento Ciudadano, Panal, PES o las independientes– tampoco se ve que vayan a atrapar al electorado. Como se vio en el debate de diez en el OPLE el pasado lunes; de diez por número de participantes, pero difícil de escoger a alguno, sin considerar la marca que lo patrocina. Todos acartonados, poca elocuencia, rebosantes de lugares comunes y vaguedades. Les faltan 18 días, a ver que más hacen.