Rechaza Braskem Idesa defraudación a Nanchital

Adriana Muñoz
Brasken Idesa no tiene relación alguna con Odebretch, aseguró el director de Relaciones Institucionales de la empresa, Cleantho de Paiva Leithe Filho.
Entrevistado en el Instituto Veracruzano de Cultura, explicó que el área industrial no tiene nada que ver con el de la construcción, sector que mantiene envuelta en un escándalo internacional por diversos señalamientos a Odebretch.
“No, eso es con el grupo de la construcción que no tiene nada que ver con la petroquímica, no es con nosotros no estamos acompañando el asunto, Brasken Idesa es un brazo petroquímico y no tiene nada que ver con el negocio de la construcción”, subrayó.
Asimismo, aclaró que finalmente llegaron a un acuerdo legal con el Ayuntamiento de Nanchital que acusaba a Brasken Idesa de presunta defraudación fiscal.
“Esa es una información incorrecta, era una cobranza indebida que nos hacían, ya publicaron la nota pero es también es un tema concluido para nosotros, nos hicieron una cobranza indebida y nosotros contestamos administrativamente y con la justicia, ganamos”, explicó.
Odebretch y Aguas de Barcelona, están afiliadas además en el manejo del sistema de agua potable de Veracruz puerto y Medellín de Bravo e integran Grupo MÁS que a la fecha ha quedado mal con el contrato que ambos ayuntamientos y el Congreso Local de otorgaron lara controlar el servicio.
Braskem Idesa es una asociación creada en 2010, conformada por Braskem con el 75 por ciento de la participación petroquímica brasileña líder en América y Grupo Idesa con el 25 por ciento de la participación, uno de los principales grupos empresarios mexicanos.
Braskem Idesa lidera el Proyecto Etileno XXI, desarrollo e implantación de un complejo petroquímico para la producción de polietileno en Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz.
El Proyecto Etileno XXI representa un importante avance para la industria petroquímica de México porque agregará valor a toda la cadena productiva en el país, además de crear oportunidades de desarrollo social y económico, ya que la balanza comercial mexicana debe ser beneficiada con la disminución significativa de la importación de polietileno, además de la generación de empleo.
La inversión fue de 5,2 mil millones de dólares y de acuerdo al directo resta operar y ampliar el mercado.