Presentaron Xallapam, Los estilos artísticos del Centro Histórico

Redacción AZ / Xalapa
El rostro de Xalapa, los mil y un rostros de Xalapa, siempre nuevos, los mismos de siempre, sorprenden a propios y extraños desde las páginas del libro Xallapam, Los estilos artísticos del Centro Histórico, una obra que fue presentada en la pasada Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil Xalapa 2017, que se llevó a cabo en el Colegio Preparatorio.
En esa ocasión, el stand de la Unidad de Ediciones, Publicaciones y Registro del Ayuntamiento de Xalapa, se pudo apreciar y adquirir este libro en donde con imágenes captadas por la lente de Héctor Montes de Oca, en 143 páginas se despliega la riqueza cultural y natural de la capital del estado: espacios de recreación, atmósferas espirituales, recintos académicos, planos abiertos y planos detalle, superficies cóncavas y convexas, líneas estáticas y dinámicas.
«Magistral atrevimiento el de las 111 fotografías a colores en alta resolución que asaltan al lector, al contemplador, con la cotidianidad de las estrechas calles con escamas de piedra que serpentean, suben y bajan, de transeúntes anónimos que las envuelven y hacen suyas, los callejones encantados, los murales silentes que gritan, los balcones y sus memorias, de templos donde la fe ilumina la vida».
En la presentación de esta obra, que en su primera edición consta de mil ejemplares, el presidente municipal Américo Zúñiga Martínez, destaca la riqueza originaria de este lugar que ha visto florecer generaciones de «hombres y mujeres sobresalientes en todas las disciplinas de las ciencias, el arte y el humanismo», a quienes la ciudad debe su prestigio.
El alcalde dedica en líneas subsecuentes a la evolución artística, académica, política, social, comercial, demográfica, arquitectónica y cultural de la Atenas Veracruzana y a la necesidad de trascender en el tiempo y en la memoria social, con ánimo siempre renovador, pero sin hacer de lado o sustituir las raíces primigenias de este pueblo.
Para Mario Artemio Morales, «La arquitectura siempre está ligada irremediablemente a los movimientos sociales, es la expresión de las élites en el poder, de la ideología que rige en el momento en que se están realizando las obras». Así lo comenta en Los estilos en la arquitectura del Centro Histórico: Del Barroco al Neoclásico y del Neoclásico al Neogótico.
Imágenes de la Catedral Metropolitana, las iglesias de San José, Santiaguito, Nuestro Señor del Calvario, sus retablos, detalles y fachadas acompañan la precisa descripción del proceso transformador de los lugares más representativos, revelando el auge y relevo de los paradigmas y las ideologías que encontraron en Xalapa su refugio.
En Cuatro momentos y cuatro estilos: Art Noveau y Art Decó, Arquitectura posrevolucionaria y Funcionalismo, Abraham Broca Castillo reflexiona sobre una especie de centenarismo que se suscitó a finales del siglo XIX en Europa e influyó inevitablemente en América, detonando importantes transformaciones en expresiones artísticas como la Arquitectura.
Recintos con decoración exquisita, como el Colegio Preparatorio de Xalapa, su frontispicio, bibliotecas y paraninfo, la Escuela Industrial «Concepción Quirós Pérez», la antigua sede de la Comisión Geográfica Exploradora (hoy oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) testimonian esta impronta.
Lo mismo el Archivo Municipal, el Colegio de Veracruz, el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús (conocido como El Beaterio), el Palacio de Gobierno y las esculturas del Estadio Heriberto Jara Corona.
El tema puesto de relieve desde la portada es Escultura simbolista: Acerca de las virtudes y los vicios en la Atenas Veracruzana, ampliado en interiores por un texto que se remonta hasta la antigua Grecia, cuyos autores clásicos fincaron las bases de la Antropología y propusieron la sublimación de la naturaleza humana. «La virtud consiste en el gobierno de las pasiones».
Prudencia, Templanza, Fortaleza y Justicia son las cuatro virtudes en cuya práctica está la felicidad. Creación del xalapeño Enrique Guerra, cinceladas en Carrara, Italia, las piezas que representan a las tres primeras fueron donadas por el presidente Pascual Ortiz Rubio al gobernador Adalberto Tejeda. La cuarta, de Armando Zavaleta León, completa el conjunto escultórico erigido en hemiciclo atrás del Parque Juárez y a unos metros de Palacio de Gobierno.