El peso de ser Kirsten Dunst

CANNES, Francia
Kirsten Dunst tiene una luz que pocas estrellas tienen, la de la serenidad conseguida a base de sobreponerse a muchas dificultades, como la depresión que sufrió en 2008, de la que salió más fortalecida para ganar después la Palma de Oro a Mejor Actriz en la cinta “Melancholia”, de Lars Von Trier en 2011.
Con un vestido verde con estampado de cadenas rojas, blancas y azules de Gucci, los ojos aguamarina de la actriz que sonríe constantemente resaltan aún más.
“Sofía me dijo que le encantaban mis dientes, que no me los arreglara nunca y le hice caso”, bromeó mientras le daba un primer sorbo a su taza de café en la habitación del Hotel Carlton de la Riviera francesa.
Cuando EL UNIVERSAL se encontró con ella acababa de presentar en Cannes “El seductor”, de Sofía Coppola, la directora con la que ha trabajado en cuatro ocasiones y a quien conoció cuando tenía 16 años de edad y Coppola 27.
Días más tarde, la película protagonizada por Dunst, Elle Fanning, Nicole Kidman y Collin Farrell catapultó a la historia a Coppola al darle la Palma de Oro a Mejor Director, un premio que sólo había recibido otra mujer en toda la historia del Festival galo: Jane Campion por su película “El Piano” en 1993.
La trama de “El seductor” ocurre en una escuela de mujeres, dirigida por una estricta profesora interpretada por Nicole Kidman durante la guerra civil en Estados Unidos, a la que de pronto llega un soldado herido interpretado por Collin Farrell y es precisamente la llegada de este seductor y su atracción por el personaje de Kirsten Dunst lo que empieza a complicarlo todo.
Acerca de los retos que implicó hacer este papel, Dunst contó: “Sofía me dio confianza para las pequeñas cosas. Cuando me sugirió que perdiera peso le dije que no, que no es fácil hacerlo cuando ya tienes 35 años y que odio hacer ejercicio; además, como íbamos a rodar en Louisiana, me la iba a pasar comiendo pollo frito. ‘No tenemos opciones, lo siento. No puedo perder peso para este papel’, le aclaré desde el principio”.
Para Kirsten, Sofia Coppola más que una directora es una hermana, “simplemente, la quiero. La respeto porque es una de esas directoras con un estilo muy personal, que siempre es fiel a sí misma y a su manera de ver la vida y eso se refleja en su cine”.
“El seductor” es un remake de una película de Don Siegel con Clint Eastwood que Dunst vio por primera vez hace cuatro años cuando Sofía le dijo que estaba planteando rodarla. “Pensé que era exagerada para el estilo de vida de los 70. Había buenas interpretaciones pero todo era excesivo”.
Lo que la animó a trabajar en esta nueva versión de la historia es que Coppola la convirtió en un filme lleno de mujeres. “Me gusta ver a actrices trabajar juntas porque no es algo frecuente. Aquí todas lo éramos, salvo Colin Farrell, que fue encantador, a pesar de que lo tratamos como un objeto… (risas). Sabía que le hacíamos fotos sudando o cortando leña. Elle (Fanning) y yo incluso pensamos en publicar un calendario con esas fotos. En serio, acepté principalmente porque haría cualquier cosa que Sofia me pidiera. Si me dice que vamos a hacer una película de la guía telefónica, lo filmo. Para mí el director siempre es primero y luego el guion”.