Asuntos Públicos – Fractura en el PAN

Eduardo Coronel Chiu

Fractura en el PAN

Consumada la renuncia de Margarita Zavala al Partido de Acción Nacional en medio de su enfrentamiento con el presidente de ese partido, Ricardo Anaya, más allá de la secuela inmediata de la ruptura queda por evaluar sus efectos en los reacomodos de los grupos políticos hacia las elecciones federales y estatales de 2018.
Aunque Ricardo Anaya mantiene el control de la estructura del PAN y la jefatura del frente interpartista con el PRD y MC, perfilado como su virtual candidato a la Presidencia de la República, y trata de minimizar la salida de Margarita –cabeza visible del grupo panista del ex presidente Felipe Calderón– hasta señalando que le hace el juego al PRI, la fractura y potencial merma electoral al PAN no es desdeñable.
Zavala, mejor que Anaya
Margarita Zavala siempre estuvo mejor posicionada que Ricardo Anaya en las encuestas de intención voto sobre los posibles candidatos del PAN, y ahora, tras su renuncia, buscará competir electoralmente por la Presidencia de la República bajo la figura de candidata independiente. En las mediciones con escenarios comparativos de candidatos, ella –y no Ricardo Anaya– era la que la más se acercaba a la posibilidad de alcanzar o rebasar al puntero Andrés Manuel López Obrador, de Morena. De conseguir el registro, aun sin la estructura partidista del PAN, Margarita Zavala presentaría una oferta electoral en la misma franja a la que ofertaría Ricardo Anaya; competirán por un mercado de votos similar, esto es, se disputarían ciertos segmentos comunes del electorado, compartir estos votos sería una resta para ambos.
Se quedan a jugar las contras
La renuncia de Margarita Zavala hasta el momento no se ha dado con una desbandada de militantes, al contrario, los miembros prominentes de su grupo, los calderonistas, decidieron quedarse y no dejar todo el espacio en el partido a Ricardo Anaya. La resistencia estará en el senado –los rebeldes del PAN– y los ex gobernadores, anticiparon que serán desde adentro la oposición a Anaya. Le jugarán las contras, harán el trabajo de zapa.
El ex gobernador Rafael Moreno Valle, del PAN y Silvano Aureoles, del PRD, compañeros de Margarita en la presión al Frente para que abran la candidatura a una consulta ciudadana, por el momento no rompieron, pero mantuvieron su exigencia. Igual los batearán y tendrán que evaluar si se salen o se suman a la oposición desde adentro.
Anaya, el Madrazo del PAN
Con la renuncia de Margarita Zavala, Ricardo Anaya queda en el PAN sin rival de frente a la candidatura a la Presidencia de la República; es una victoria pírrica, su historia cada vez tiene más semejanza con la de Roberto Madrazo, el dirigente nacional del PRI que se apoderó del partido y de la candidatura a la Presidencia de la República en 2006; Como hoy Anaya, Madrazo provocó escisiones –se recuerda la renuncia al PRI de Elba Esther Gordillo y su burbuja– y aplastó a sus rivales –los gobernadores del TUCOM–, al final, como se recuerda, perdió las elecciones. Y eso que Madrazo era más marrullero y colmilludo y con mucha más experiencia política que el “Chico Maravilla” Anaya.
En Veracruz, bajo control
No hubo ningún quiebre aquí entre los panistas por la ruptura de Margarita Zavala; como en el estado el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, titular de la franquicia, hasta ahora está aliado con Ricardo Anaya y apuesta a que le dejarán designar a su hijo primogénito como el candidato a gobernador, y además controla la estructura estatal del PAN –José Mancha es su empleado–, todos se alinearon.
No queda nada del servilismo de Miguel Ángel Yunes a Felipe Calderón, cuando éste era Presidente de la República y aquel el director general del ISSSTE por la recomendación de Elba Esther Gordillo. Ni rastros de aquel momento ridículo en que el entonces Presidente de la República le empujó a su director del ISSSTE el rostro sobre un pastel –un pastelazo al estilo de Viruta y Capulina–, interpretado como el signo de que Yunes sería candidato del PAN a gobernador en 2010, la elección que perdería.
Ya habrá tiempo para evaluar las consecuencias de la fractura en el PAN por la salida de Margarita Zavala, cuando avance el calendario electoral y desplieguen sus posiciones los demás actores.
Por ahora, los canallas se quedaron con el partido.