Red Hot, TAN PICOSOS COMO SIEMPRE

CIUDAD DE MÉXICO
Luego de cuatro años de espera, los Red Hot Chili Peppers volverán a la ciudad para complacer a sus fans mexicanos. Pero más allá de esta larga espera, lo que asombra es que con 34 años de carrera sus integrantes se encuentren con la misma energía y disposición de seguir conquistando con su música a un público ya cautivo desde sus inicios así como a otras generaciones.
El grupo oriundo de California, integrado actualmente por Anthony Kiedis, Flea, Chad Smith y Josh Klinghoffer, ha sabido sobrellevar con aplomo los cambios en su alineación, en la industria musical e incluso, en sus vidas personales, que en más de una ocasión han acaparado los titulares de la prensa, derivados de sus problemas con las drogas en su pasado.
Sin embargo, antes de probar las mieles del éxito y de labrarse un nombre en el género del punk funk, este grupo tuvo que encontrar su sonido y una voz que sobresaliera. Aunque la banda se comenzó a gestar en 1983, antes de perder en 1988 al guitarrista original del grupo Hillel Slovak debido a una sobredosis, sus pilares estuvieron atropellados por sus diferencias de estilos al entrar al estudio, sus explosivas personalidades y también, la visión que cada uno de ellos quería construir en el grupo.
Tanto fue así que sólo en su tercer álbum de estudio titulado “The Uplift Mofo Party Plan” es que sus miembros fundadores estuvieron juntos al momento de grabarlo. Además de entradas y salidas de distintos músicos al proyecto, teniendo incluso grandes nombres en su alineación como el de Dave Navarro, miembro de Jane´s Addiction y quien a su lado saco uno de los lados más oscuros de la banda, poco a poco encontraron su sonido.
Aunado a esto, la colaboración de grandes productores a su lado como el trabajo hecho a su lado de la mano de Rick Rubin, quien anteriormente había trabajado con Danzing o los Beastie Boys, y con quien lograron catapultar su nombre al estrellato con el disco “Blood Sugar Sex Magik”. Tan sólo con el primer sencillo que se desprendiera de este trabajo, el tema “Give It Away”, el grupo ganaría un Grammy por mejor canción de hard rock.
Fue tal el impacto de este trabajo que la revista Rolling Stone lo catalogó dentro de la lista de los mejores 500 álbumes de todos los tiempos. Pero no todo en su trayectoria fue sencillo, entre 1994 y 1997, el grupo sufriría de giras con muchos atropellos, cancelaciones discusiones entre sus miembros y diferencias creativas que ponían en evidencia la adicción y dependencia de las drogas por parte de algunos de ellos.
Sin embargo, la música siempre demostró ser su bote salvavidas al momento de salir adelante. El grupo, además de experimentar con sus vestimentas y peinados, lo hicieron también con sus sonidos, siempre respetando aquel que los había colocado en el mapa musical. Con los años vinieron más éxitos como “Californication”, en una época donde la importancia audiovisual acompañada de las líricas eran las protagonistas y la forma en que el público se identificaba con los grupos.
Más adelante, la carga de trabajo y los sueños de perseguir una carrera en solitario de parte John Frusciant, orillaron al grupo a tomarse un descanso que los mantuvo en un receso por un par de años, para después retomar las riendas de su música y continuaron con más éxito comercial. En el 2011, el trabajo que iniciaran casi tres décadas atrás rindió frutos al otorgarles su entrada al Rock and Roll Hall of Fame.
Once discos de estudios, siete premios Grammy y más de 90 millones de discos vendidos a lo largo de su carrera es que vuelven nuevamente a la ciudad con su gira The Getaway con dos conciertos, el primero la noche de este martes 10 y el siguiente el día 11, en un Palacio de los Deportes y una oleada de fans de distintas edades con quienes harán un repaso por sus más grandes éxitos.