Asuntos Públicos – Reestructura de deuda y propaganda

Eduardo Coronel Chiu

Reestructura de deuda y propaganda

Si bien es cierto que el gobierno de Miguel Ángel Yunes adjudicó en licitación pública contratos de crédito por 38 mil millones de pesos a 6 instituciones financieras, con los que busca sustituir la deuda pública existente del estado en el sistema financiero, las supuestas ventajas que dice haber conseguido son cuestionables y sin mucho fundamento; son más propaganda que análisis financiero.
No hay en principio ningún análisis comparativo global de las condiciones actuales de pago en relación con las proyecciones que tendrían los créditos renegociados; si bien los ajustes a la tasa de interés ajustada significarían erogaciones menores en los primeros años, los pagos crecientes pactados a un mayor número de años revelarían que habría una reducción precaria en el corto plazo, pero a costa de liquidar un monto superior al actual.
No hay en realidad ningún ahorro permanente como asegura Yunes de 2 mil millones de pesos anuales, además de que no demuestra tampoco esa reducción, sólo lo “dice”; es una falacia: sólo pagarían menos, en su caso, al inicio de la nueva liquidación, una situación no duradera que al total de las amortizaciones deben comenzar a contar a partir de las contrataciones, entre 15, 20, 25 y 30 años; por tanto, los pagos futuros representan en la proyección un mayor endeudamiento respecto al monto actual. Es obvio que si un crédito se iba a liquidar en los próximos 5 o 10 años, por citar algún plazo, y ahora se pagará en 25, habrá entre 10, 15 y 20 años más de pagos.
Cliente cautivo
Cabe notar que el grupo de los 6 que recibió los contratos de crédito coincide en parte con los que ya son acreedores del estado. Banobras se adjudicó 17 mil millones –un poco más de los que se les debe–, Santander 10 mil millones, Banorte 4 mil millones y Multiva 5 mil millones e Interacciones 745 millones. Sólo llegó como nuevo acreditante Banco Monex (el de las tarjetas electorales), se le adjudicaron mil millones de pesos.
Esto significa que es una renegociación con los acreedores, tendrían al cliente cautivo por más tiempo, con solo aflojarle la cuerda en un nuevo comienzo de crédito.
Liquidar la bursatilización, sin certidumbre
No está claro ni seguro como se dará la liquidación de los certificados bursátiles emitidos a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte.
Ayer el gobernador Yunes no ofreció una respuesta puntual al tema y pareciera que no tienen resuelto cómo hacerlo, ya que mencionó que aun van a definir “si se pre pagarán o no las emisiones de bonos”. No es una cantidad menor, el monto de estos ascienden a más de 11 mil millones de pesos, según el último informe trimestral del gasto público –enero-septiembre 2017– que confecciona a la medida el titular de la Sefiplan M. Chacharini.
Con todo ya tendrían los fondos para liquidar –están considerados en los contratos de crédito que recién asignaron–, pero deben concretarla, mientras tanto no se puede dar por reestructurado ese monto.
El rescatista de lengua
Evidentemente es un negocio de banqueros y los actuales administradores del estado (aparte de las comisiones a los corredores, despachos asesores y la tajada, que no se ha clarificado cómo y cuánto se les pagará).
Los nuevos contratos, los que se concreten, seguramente darán alguna liquidez al gobierno de Yunes, pero eso no significa que haya rescatado las finanzas del estado, como dice; habrá que conocer las tablas de amortización pactadas y la escala creciente de pagos para acercarse a la realidad y no tragarse la burda propaganda de Yunes; en sus cuentas alegres quiere multiplicar dos mil millones (el ahorro anual) por 23 años (periodo promedio del refinanciamiento) y pretender que logró un ahorro al estado de ¡46 mil millones de pesos! ¡Aplausos!
Todavía se aventó la puntada electorera de que no dejará déficit en el estado; que en un año lo redujo de 20 mil millones a 6 mil –ahorró 16 mil millones tan sólo con el maquillaje a las cuentas, desconoció pasivos y los puso en el limbo para “depuración”, pero ahí siguen, incluso como observación de auditoría del Orfis. Y su oferta electoral para la campaña del Principito, que el año entrante, gracias a los famosos 2 mil que “ahorrará” al pago de deuda más otras medidas de contención del gasto alcanzará el equilibrio presupuestal… de lengua. El fondo de las finanzas del estado –el abismo– como el de la olla, sólo lo conocen respectivamente el cucharón y quien audite, revise o acceda a las cuentas gubernamentales efectivas, sin ocultamientos ni maquillaje.