Asuntos Públicos – La estrategia para derribar al segundo lugar

Eduardo Coronel Chiu

La estrategia para derribar al segundo lugar

No hace falta ser un sesudo analista político para entender el juego. Al margen de las distinciones de actores y esferas institucionales, la convergencia de objetivos e intereses entre los funcionarios del Gobierno Federal y el PRI, unifica sus campos en una estrategia común, la búsqueda del triunfo electoral en julio próximo, principalmente para retener la Presidencia de la República.
Dado que ese objetivo está muy distante para el PRI, reprobado en la opinión pública y con tendencia electoral decadente en el país, según lo indican las previas elecciones y las encuestas actuales de intención del voto, se les observa un plan por etapas; como su candidato José Antonio Meade no levantó suficiente en la precampaña que culminó el 11 de febrero, y el puntero Andrés Manuel López Obrador de Morena les lleva enorme ventaja, a 4 meses de la elección, han optado por debilitar al segundo lugar, Ricardo Anaya –el rival más débil–, candidato del PAN-PRD-MC, tenido además por desleal al pacto que lo elevó en la dirigencia nacional del PAN, aprovechando que le encontraron la cola de la corrupción de donde jalarlo. Así pretenden meter a la pelea en ascenso a su tercero, el Yo Mero.
Aunque puedan encontrarse elementos de presunción delictiva por operaciones de lavado de dinero en la trayectoria de Ricardo Anaya, y concretamente en el negocio seleccionado para hacerlo explotar, la compra venta de la nave industrial a una empresa fantasma, sería error de ingenuidad desvincular su investigación impulsada con todo el poder del estado –PGR-SAT como brazos ejecutores– de la situación y escenarios de competencia electoral.
Pero no sólo se disputa la Presidencia de la República; además del Congreso de la Unión –Senado y Cámara de Diputados en todo el país–, hay 9 elecciones de gobernador –entre estas Veracruz–, con los efectos inciertos de la concurrencia y de la actuación de los grupos de poder local. Por tanto, no sería suficiente tener como objetivo único el candidato presidencial, tendrían que ocuparse de operaciones similares en los estados.
¿Replicarán el modelo en estados rezagados como Veracruz?
Es evidente que está en marcha una estrategia judicial y mediática operada por el Gobierno Federal para sacar de la jugada al candidato del Frente de partidos PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, a fin de levantar al candidato emanado del PRI, José Antonio Meade, cerrar los márgenes de diferencia con López Obrador al final de la carrera, pero aun no está claro como buscarán remontar también en estados como Veracruz, donde igualmente se observan rezagados de la competencia.
La percepción y las encuestas que se conocen (no las imaginarias o patitos) ubican hasta ahora la disputa por la gubernatura entre el candidato de Morena, Cuitláhuac García, y el hijo del gobernador Yunes, Miguel Ángel Yunes Márquez, del Frente PAN-PRD-MC. El candidato del PRI-PVEM, Pepe Yunes Zorrilla, con sus propios recursos y un priismo local excluido del poder, desarticulado y con pésima reputación, tiene una presencia todavía débil y marginal. Lo sostiene en el tercer lugar, bastante abajo, no el voto duro, sino el reblandecido y decadente priismo.
En cambio, los dos que realmente están en la pelea, son remolcados por las posiciones y recursos de sus jefes políticos; AMLO con su arrastre populachero lleva en hombros a Cuitláhuac y el gobernador Yunes lleva en brazos a su hijo, con todo el aparato del estado. Desbocado en campaña electorera violatoria de los principios de equidad, el gobernador Yunes está centrado en los programas clientelares, la ampliación de padrones de beneficiarios para repartir las dádivas, dinero, despensas y monederos; y en el cacareo de huevos no puestos; actos de propaganda personal, inauguraciones y mensajes triunfalistas con los que intenta ocultar la falta de resultados y el descontento de la población con su gobierno por la inseguridad y la violencia criminal, el estancamiento económico y el aumento de la pobreza.
Consentido por el Gobierno Federal, no obstante su militancia en otro partido, el gobernador Miguel Ángel Yunes en su primer año recibió fondos federales extraordinarios por un monto superior en 13 mil 344.5 millones de pesos a lo recibido por Javier Duarte el año anterior. ¿Hay pacto o no?
¿Y al Pepe de aquí, cuándo le echan la mano?
Sin signos claros de cómo se replicaría en Veracruz una intervención central para reposicionar al PRI, sea bajando a los rivales o impulsando al candidato propio, aún es un enigma cómo se meterá a la competencia a gobernador Pepe Yunes Zorrilla. El priismo veracruzano no se ha levantado de la debacle electoral que comenzó en 2016, con la perdida de la gubernatura y de la mayoría en el Congreso, y sólo le quedó la morralla municipal en 2017. Pese a ser un candidato con buena imagen, capacidades y preparación superior a los otros dos candidatos, carece hasta el momento de plataforma, recursos económicos, cuadros y organización.
Los Yunes Linares-Márquez tienen cola, como es de todos sabido, aún más larga que la de Anaya. ¿Se las pisarán?
Hipolitadas
Después del tropezón, saca el pie. El improvisado alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez, uno de los ejemplos que ya se usan para repetir que Morena no sabe gobernar, rectifica algunos de sus múltiples errores. Luego de la vapuleada, retiró los controles de seguridad que bloquearon por varios días el acceso de los ciudadanos al Palacio Municipal. Por otro lado, ayer informó de la destitución de uno de sus tantos foráneos que le incrustaron en puestos claves de la administración del dinero, según el torpe alcalde, los reclutó porque en Xalapa no había profesionales con el perfil. Salió el director administrativo del CMAS –por supuesto mal trato– sin más explicaciones, pero aun permanecen los mandos medios que trajo su estrella de importación. Y por supuesto, el resto de los operadores del dinero.
Pero ya abrió Hipólito un nuevo frente. Para capacitar a los nuevos policías de Xalapa se gastará 18 millones de pesos debido a que los va a mandar a la academia de Puebla.