Asuntos Públicos – Portilla en observación

Eduardo Coronel Chiu

Portilla en observación

Protegido momentáneamente por sus nuevos jefes, el grupo en el poder del estado que encabeza Miguel Ángel Yunes, al que le ha servido como delator de la gestión de sus compañeros de banda y del ex gobernador Javier Duarte, utilizado como un instrumento “institucional” para fincar responsabilidades administrativas y denuncias penales para sacar raja política, nada garantiza que el titular del Orfis, Lorenzo Antonio Portilla, concluirá la fiscalización de las cuentas públicas de 2017.
Más allá del incidente mediático del presunto soborno de 20 millones de pesos recibidos por el auditor Portilla de la Sefiplan por dejar pasar las cuentas de la administración de Duarte en los 4 años previos al cambio de gobierno –de 2011 a 2014–, cuando estuvo ciego a los cuantiosos desvíos, las empresas fantasmas y el endeudamiento desmedido, lo que descubrió apenas cayeron del poder, quedaría la desconfianza en su lealtad a sus actuales patrones, en caso de que éstos perdieran el poder en las elecciones de julio próximo. El que traiciona una vez, traiciona siempre.
Como su Eva, buen chico
Por el momento, los diputados del PAN –operadores legislativos del gobernador para manejar al auditor Portilla–, tanto Sergio El Bailador Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política, como Juan Manuel Unanue, presidente de la Comisión de Vigilancia y jefe directo de Portilla, respaldaron su actuación. Claro, de las últimas dos cuentas revisadas, 2015 y 2016 –en las que el Orfis por fin encontró el daño patrimonial multimillonario del gobierno de Duarte. Como su Eva Cadena, por ahora usan a Portilla como perrillo faldero mordelón.
Pero este año no sólo le toca al Orfis darle seguimiento a las observaciones de la última cuenta pública del gobierno de Duarte y fiscalizar el cierre de los gobiernos municipales que concluyeron. Lo más importante y delicado es que le corresponde fiscalizar el primer año de gestión financiera del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, y aunque la perspectiva optimista del grupo en el poder apuesta por su prórroga –a través de la sucesión familiar–, la incertidumbre de la democracia electoral no descarta la nueva alternancia en el Poder Ejecutivo y el cambio de composición en el Poder Legislativo.
En ese escenario hipotético aún, nada garantiza al grupo saliente que Portilla no los entregue en la misma forma que lo hizo con el ex gobernador Duarte y su banda.
Calendario: docilidad o chaqueterismo
Debido a la nueva Ley de Fiscalización que ya aplica para las cuentas públicas de 2017, las entidades deben entregarlas al Congreso del Estado a más tardar a finales del mes de abril próximo. Las auditorías del Orfis para comprobar la gestión financiera se realizarían en los meses subsecuentes, debiendo rendir al Congreso el informe del resultado con las respectivas observaciones el primero de octubre. Para entonces ya se conocerá el resultado electoral. Hay tres meses –de abril a junio–, en los que el actual gobierno puede manipular al auditor y darle la información que quieran, tenerlo dócil –como se conduce bajo la autoridad–, seguiría igual si ganan la elección, pero si pierden, Portilla tendría todavía tres meses –de julio a septiembre– para intentar acomodarse, como es su estilo, al nuevo mando emergente. Ya se verá cuál es la estrategia del grupo de Yunes Linares hacia el auditor Portilla. Por ahora, el auditor come de su mano, como lo hacía con Duarte. Hay por cierto el relato de un testigo sobre el servilismo de Portilla con Duarte, cuando en una cena de los entonces cercanos en la Casa Veracruz le juraba que lo protegería a la salida –otro de los apóstoles con el mismo juramento, dicen, era el fiscal Luis Ángel Bravo. “En ustedes dos confío mis espaldas”, cuentan que dijo Duarte. El desenlace de estas lealtades es conocido.
Renovación de Delegados federales
Entre los cambios asociados al proceso electoral en curso para apuntalar las campañas de los candidatos del PRI se mencionan varias delegaciones federales. Pese a que en teoría las funciones de gobierno no deben mezclarse con las elecciones, cada grupo político trata de acomodar a los suyos, otra cuestión es si hacen campaña abierta y si los detectan o sancionan, es el juego en las fronteras de la legalidad. En el paquete que dicen ya viene de nuevos nombramientos figurarían Marcelo Montiel para la delegación de la SCT y Silvio Lagos para Conagua. No se sabe si van a remover al capitán Tontano, quien se conduce no como delegado de la Segob sino de la secretaría de gobierno de Yunes.
Ahued en el agua
No es que ande de parranda el empresario y ex alcalde de Xalapa, Ricardo Ahued Bardahuil, desertor del PRI y candidato de Morena al Senado en segunda fórmula. Pero al parecer es el concesionario de la CMAS; sus dos recomendados al alcalde Hipólito Rodríguez son piezas claves de la administración del organismo operador del agua en la ciudad capital. El director del CMAS, nombrado desde el inició de este errático gobierno municipal, Jorge Ojeda, ocupó el mismo cargo en la administración de Ricardo Ahued. Y ahora ante la caída del director de Finanzas –incrustado por Morena– por pésimo administrador y peor en las relaciones con el personal, en la sustituta Patricia Ortega Pardo se ve la mano de Ahued, ella fue su contralora municipal.