Asuntos Públicos – Fondos federales son amores

Eduardo Coronel Chiu

Fondos federales son amores

La búsqueda de la correlación de identidad partidista en el reparto de los recursos financieros federales impide advertir que puede haber arreglos políticos más allá de los partidos. Es el caso de Veracruz.
Dos estudios recientes sobre la distribución de los recursos presupuestales del Gobierno Federal a los estados de la República han buscado demostrar el presunto favoritismo y la discrecionalidad en la asignación de los montos con las identidades partidistas.
La organización México Evalúa difundió no hace mucho su investigación “Arquitectura del ramo 23, provisiones salariales y otros subsidios”, donde examinan a lo largo de 9 años el uso discrecional de 375 mil millones de pesos en los fondos que integran ese ramo en 8 estados –entre ellos Veracruz–; correlacionan a los gobiernos federales alternados –PAN y PRI– para establecer que cada gobierno en su turno mantuvo preferencias reflejadas en mayores asignaciones a los estados del mismo origen partidista; los gobiernos federales panistas otorgaron más recursos de esos ramos a los estados gobernados por el PAN y en su momento el PRI habría hecho lo mismo con los suyos.
En la misma dirección, aunque con un análisis temporal más corto el comparativo, 2016-2017, el semanario Proceso de esta semana aborda el estudio de un asesor parlamentario, Juan Moreno Pérez, sobre uno de los fondos del mismo ramo 23 –el Fondo de Fortalecimiento Financiero–, con un monto en 2017 de 55 mil 482 millones para mostrar que los estados gobernados por el PRI- PVEM recibieron mayores recursos que los del PAN-PRD e independientes. El centro del reportaje es exhibir que tal distribución es obra de “Videgaray y Meade, copartícipes de una multimillonaria estratagema electoral”, como se titula el reportaje publicado.
En ambos estudios, debido a su foco de interés, la correlación e identidad partidista Gobierno Federal-gobierno estatal, no se capta el extraordinario incremento de recursos federales que recibió el año pasado el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, del PAN-PRD, del gobierno priista de Enrique Peña Nieto.

El salvamento financiero de Peña a Yunes
Aunque cabe mencionar que hay una discrepancia de cifras entre las reportadas por el Gobierno del Estado y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el resultado general es similar. En las tres vertientes principales de transferencia de recursos federales –ramo 28, participaciones; ramo 33, aportaciones y convenios; y ramo 25, provisiones salariales y económicas–, el gobierno de Yunes recibió en 2017, su primer año de gobierno, mucho más recursos que los que obtuvo Javier Duarte en 2016, su último año de gobierno.
El cuarto informe trimestral de gasto público de 2017 publicado por la Secretaría de Finanzas del gobierno de Yunes reconoce ingresos superiores ese año por 13 mil 344.5 millones de pesos sobre el año anterior, mientras que la SHCP registra casi 10 mil millones de pesos excedentes repartidos a Veracruz en 2017. Al margen de cómo van a conciliar esas cifras en la cuenta pública y cuál sería la justificación de detalle, lo destacable para el análisis es el evidente incremento que en ambos registros corresponde a participaciones, aportaciones y convenios, una pizcacha extra en cada uno, para dispersar el generoso apoyo global, diluido entre diversos fondos.
La hipótesis más simplista del seguimiento de la asignación de fondos federales a los estados se queda con la obviedad de que el gobierno central buscaría favorecer con más recursos a los gobiernos estatales de su mismo partido, el caso Veracruz apunta a que los arreglos de cúpula, bajo ciertas circunstancias de conveniencia –los pactos de los actores políticos–, están por encima de los partidos.
El hombre de Peña (y de Meade) en Veracruz
Esto explica el entreguismo de Yunes a Peña Nieto –lejos de “cimbrar a México”–, así como su actuación diferenciada a los posicionamientos del PAN, su deslinde de los combates de sus correligionarios contra el Gobierno Federal, no se sumó a la batalla del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, y ha marcado distancia de la pelea de Ricardo Anaya –ya ni acude a sus actos.
Pero por otro lado parece persistir la alianza política del gobierno central con Yunes, implementada desde la Segob por Miguel Osorio Chong, de donde salió el apoyo para que ganara la elección en 2016 y donde habría que buscar las explicaciones para el rescate financiero y la extendida presencia de las fuerzas federales en materia de seguridad. No hay señales de que los embates centrales para bajar a los adversarios y levantar al candidato del PRI vayan a reproducirse en el estado, pese a las denuncias abiertas en la PGR por enriquecimiento del gobernador Yunes y su familia, esta situación genera desconfianza en la campaña del PRI a gobernador. ¿Quién es realmente el hombre de Peña Nieto (y de Meade) en Veracruz?