Asuntos Públicos – La ubre federal sigue alimentando a Yunes Linares

Eduardo Coronel Chiu

La ubre federal sigue alimentando a Yunes Linares

Ahora que se han conocido las cifras del dinero que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha entregado en el primer bimestre del año al gobierno de Miguel Ángel Yunes, 2 mil 590 millones más que el año previo, en el cual también fue favorecido en exceso, se confirma el trato privilegiado que explica las reverencias del gobernador al presidente Enrique Peña Nieto, a la vez que refuerza las presunciones del pacto político del que todo mundo habla en Veracruz.
Si el primer año de gobierno de Yunes, el gobierno de Peña le suministró fondos federales excedentes por más de 10 mil millones de pesos (según cifras de SHCP), 13 mil 344.5 millones (en las cuentas de la Sefiplan), equivalente a un rescate financiero; el año en curso, cuando hay procesos electorales, la generosidad del presidente no solo se mantiene, se intensifica desde el arranque.
Los montos adicionales que ha recibido de manera especial el gobierno de Yunes de la Federación no son comparables con otras entidades y menos con las tendencias del propio gobierno de Veracruz. No se tiene registro de ninguna entidad que haya recibido el año anterior una cifra adicional (¿qué otro estado podría presumir que le dieron 10 mil millones de pesos extras?, recuérdese el pleitazo y marcha que emprendió el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, por 900 millones de pesos supuestamente prometidos que le escamoteba Hacienda).
Todavía más en 2018
Ese mismo camino de la abundancia, incrementado en año electoral, le están prodigando en lo que va de este año. Obsérvese el aumento. Al primer bimestre de 2016, el gobierno de Javier Duarte recibió 14 mil 382.3 millones de pesos; en el gobierno de Yunes, para ese mismo periodo en 2017, fueron 16 mil 564.7 millones de pesos, este año le viene mejor; ya obtuvo 19 mil 155 millones de pesos.
Las diferencias en dinero proceden de algunos fondos, en especial de las partidas que permiten la discrecionalidad de asignación, como los convenios.
La cuchareada del bimestre tiene una porción de participaciones (Ramo 28) con 864.5 millones más que el año anterior (5.8%), en Aportaciones (Ramos 33 y 25), 505.8 millones más (1.2%), en los Recursos para protección en Salud, le otorgaron 232.1 millones más (26.3%), si bien en las provisiones salariales y otros subsidios (la partida del moche, recortada en el Presupuesto de Egresos 2018), tuvo un pequeño ajuste de 7.8 millones de pesos, lo compensan con creces en el Convenio de descentralización educativa; sin precedentes en el monto esta vez suministrado. Esta partida para el primer bimestre asciende a 1,674.6 millones de pesos; mismo rubro que el último año de Duarte (2016) era de 515.4 millones y en 2017 fue de 679.1 millones; no hay coherencia histórica. De aquí le otorgan un extra de 995.5 millones de pesos para reunir un total excedente en el primer bimestre de 2 mil 590.2 millones de pesos. Nada mal para apuntalar las campañas.
Por encima de siglas, la alianza de facto
Por eso Yunes Linares está tan alineado al grupo de Peña Nieto y no pocos lo consideran el operador político de ellos, del mismo candidato del PRI a la presidencia José Antonio Meade en Veracruz, no obstante las distintas siglas partidistas de los actores. Para Yunes Linares bastaría con que su hijo, el candidato del PAN-PRD-MC, gane las elecciones a gobernador, al fin que Anaya va de picada, y los del PRI, no sin candor e ingenuidad, creen que si llegan al segundo lugar disputarán la final a López Obrador.
Aprietan caso Anaya y meten al bronco
Nadie tiene duda en este momento que el favorito y enemigo a vencer en las elecciones presidenciales del 1 de julio próximo sigue siendo Andrés Manuel López Obrador del partido Morena, con ventaja holgada en todas las encuestas de preferencia de voto.
La convergencia en el enemigo común entre la nomenclatura del resto de fuerzas político electorales mueve estrategias para bajar a aquel y cerrar diferencias para una final de dos, a la par de una especulación de que podría haber un reagrupamiento al cierre de las campañas en torno al mejor posicionado de los rivales de AMLO. Al menos esa parece ser la ilusión del PRI.
En esa dirección avanza la reducción a Ricardo Anaya, del frente PAN-PRD-MC. Como un apretón a la tuerca para imputar a Anaya se ve el pacto de la PGR con uno de los testaferros de Barreiro –el presunto lavador de dinero Anaya–, lo perdonan para que confiese ser prestanombres y devuelva la nave industrial que compraron a Anaya a precio inflado.
Por otro lado, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación entró al juego para tratar de provocar la merma al voto “opositor”, es decir a AMLO y Morena. En votación dividida le arreglaron imponer al INE el registro de Jaime Rodríguez, El Bronco, como candidato independiente, con todo y que le faltaron firmas de apoyo y tiene encima señalamientos de apoyos apócrifos. No pintaba El Bronco en las encuestas de las fases previas, a ver para cuánto da en campaña, ahora con apoyos inflados.