Asuntos Públicos – La falsa recuperación de los depas de Duarte

Eduardo Coronel Chiu

La falsa recuperación de los depas de Duarte

Se toma como abierta propaganda política electoral –suena hueca si se le contrasta con la realidad– la conferencia de prensa del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares donde anunció que recuperó 4 departamentos por un valor de 50 millones de pesos, que eran propiedad del ex gobernador Javier Duarte.
Sin la presencia de ningún representante de la PGR, Yunes, en papel de vocero, informó de manera ambigua las condiciones de los inmuebles que dijo esa dependencia federal le había entregado ayer mismo. No se duda para confundir y propiciar un error de comprensión que le favoreciera en su intento de colgarse algún mérito. Centrado en la descripción de detalles banales para destacar el lujo de los departamentos de la Torre Pelícano, en Boca del Río, el gobernador Yunes trató de hacer creer que hay una situación definitiva resuelta, cuando se entiende que no la puede haber aún desde el punto de vista legal.
Aparte de que el proceso penal en contra de Javier Duarte que lo mantiene en prisión acusado de los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada son de competencia federal –las denuncias e imputaciones son de la PGR, no del Gobierno del Estado–, los bienes asociados a tales delitos llevan un proceso especial llamado de extinción de dominio (conforme a la ley de la materia), dado que en estricto derecho Duarte no ha sido sentenciado, tampoco los bienes relacionados con los delitos principales pueden tener aún una sentencia que por declaratoria de juez de la extinción del domino se apliquen a favor del estado (es decir, el Gobierno Federal).
Aseguramiento de bienes por delitos es provisional, no definitivo
La situación de esos bienes es provisional (como lo es la condición de acusado), por tanto se deduce hay un aseguramiento de esos bienes en tanto se desarrollan los procesos, y la PGR, en el mejor de los casos, concedió al Gobierno del Estado “la administración” de los mismos. Una situación sujeta a las sentencias en los juicios, tanto de lavado de dinero y delincuencia organizada como de extinción de dominio.
Por ello es falso y mera propaganda la declaración de Yunes de que “este es el primer paso jurídico para tener la propiedad de estos inmuebles en favor del Gobierno del Estado (y todavía más rollo, en la conclusión), por tanto, del “pueblo veracruzano”.
Como se que ve que anda urgido Yunes de un golpe mediático para apuntalar la campaña electoral de su hijo El Principito y a la vez cambiar la agenda de los temas negativos que enfrenta –la inseguridad agravada en su gobierno, las imparables ejecuciones, secuestros, extorsiones y robos, a la que suma el destapado autogobierno de la delincuencia en los penales, la pobreza y la parálisis económica del estado, entre otros.
Como quitarle un pelo al gato gordo
No está de más poner en contexto los 50 millones que dicen valen los departamentos de la Torre Pelícano adquiridos a nombre de la hermana y el cuñado de Karime Macías. Sería en el mejor de los casos como quitarle un pelo al gato gordo, cuando los montos de los desvíos del gobierno de Duarte en las cuentas públicas ascienden a decenas de miles de millones de pesos.
Duarte como Cid Campeador, al revés
Nadie osaría meter las manos al fuego por la desprestigiada y corrupta administración de Javier Duarte (2010-2016), pero hay que delimitar las responsabilidades. Duarte dejó de ser gobernador en octubre de 2016 y Miguel Ángel Yunes gobierna desde el 1 de diciembre de ese año; lo ocurrido en Veracruz en los últimos 16 meses y medio es responsabilidad de éste. Sin embargo, como estrategia de discurso político y propaganda, el tema Duarte-Corrupción-PRI es uno de los temas favoritos (y muy trillados) del grupo de Yunes Linares y sus aliados. Es de un recurso de usos múltiples, se emplea para justificar la falta de resultados e incapacidades (el estado de desastre y devastación que encontraron), por eso no pueden contener a la delincuencia ni tener solvencia financiera (pese a las exhorbitantes transferencias federales que ha recibido el gobierno de Yunes), y así por el estilo las excusas. Lo usan también para estigmatizar al PRI (que tiene lo suyo, sin duda, como todos los partidos); Yunes Linares y su propia banda no se ven la cola, sólo la ajena. También le sirve para legitimar el gobierno, para presumir de justicieros (selectivos ya se sabe), y reivindicadores con sombrero ajeno, colgándose la acción persecutoria de Duarte ejecutada por el gobierno Federal.
Los Pepes
Mientras los del PRI lo permitan. Los Pepes, Meade y Yunes Zorrilla, sin confrontarse –ambos son muy caballeros en eso del debate político, gustan de los estilos indirectos de respuesta–, intentan presentar que el mérito del encarcelamiento a Duarte es de ellos. El candidato a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, dice haber aportado las pruebas financieras para acusar a Duarte cuando fue secretario de Hacienda. Ayer, en Coatepec –una de sus sedes favoritas de campaña–, Pepe Yunes, el candidato a gobernador por el PRI, reiteró sin nombrarlo, lo aludió como los ex funcionarios que incidentalmente le fallaron a los veracruzanos, que Duarte está en la cárcel por Meade y que el juicio es federal. Agregó que “tal pareciera que hoy el mérito es de otros y hay que ponerlo en su justo sitio, es obvio y evidente, basta con ver en qué tribunales está, quién lo presenta y no hay ninguna participación estatal y las pruebas son financieras, presentadas a la PGR, por Pepe Meade como secretario de Hacienda. Quienes no tienen el contexto de sus alusiones al “innombrable” local preguntarían: ¿De quién está hablando?, ¿por qué no dice nombres?, al menos que cree en el auditorio la respuesta implícita del ya sabes quién.