Serpientes y Escaleras – La operación Bronco y los brazos de Los Pinos

Salvador García Soto

Del tamaño de la indignación social y política que aún recorre el país por la tramposa y artificiosa inclusión de un quinto candidato en la boleta presidencial, así de grande fue la operación y los intereses políticos que hubo detrás de la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de avalar la candidatura independiente de Jaime Rodríguez El Bronco.
Conforme pasan los días se empiezan a conocer detalles y datos sobre la forma en que los cuatro magistrados que legitimaron las trampas con supuestos argumentos de “debido proceso”, fueron “convencidos” o “presionados” para orientar el sentido de su voto desde las más altas instancias del poder político y judicial (desde Los Pinos, hasta la Suprema Corte, pasando por la Secretaría de Gobernación) y mientras más se sabe de esta operación, se confirma que no son buenas noticias para la democracia mexicana, cuando estamos a tan sólo 75 días de celebrar una de las elecciones más complejas de las últimas décadas.
Llamadas telefónicas a los magistrados, presiones, reuniones en Bucareli y la Corte. Todo bajo un diseño y un plan decidido desde la oficina del presidente Peña Nieto, con objetivos claros y específicos: si con la candidatura de Margarita Zavala —previamente aceptada por el INE, a pesar de las irregularidades, mínimas pero irregularidades— se trató de restar votos al candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya, con la burda habilitación de El Bronco, con argumentos legaloides del “debido proceso”, se busca indudablemente tratar de quitarle apoyos y sufragios al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.
Además, fuentes internas del INE aseguran que ya empezaron las presiones tanto a consejeros del instituto que preside Lorenzo Córdova como al propio Tribunal electoral, para meter ahora al sexto pasajero en la boleta presidencial, Armando Ríos Pitter, cuyo objetivo específico sería tratar de atacar y debilitar a Ricardo Anaya en los debates, incluso, si su caso se resuelve en los 10 días que puso de plazo el Tribunal, podría perfectamente entrar al primer debate a celebrarse el próximo domingo 22 de abril.

El cuarto magistrado. Poco a poco se va sabiendo cómo y con quienes se operó la sentencia favorable al Bronco. Cuando se decidió desde Los Pinos “corregir” la decisión del INE que le invalidó firmas a Jaime Rodríguez y le negó el registro como candidato —a pesar de que a los consejeros y específicamente a Lorenzo Córdova se les había presionado y sabían que era una de las piezas que el presidente Peña quería en la elección—se comenzó a operar con los tres votos “duros” del PRI en el Trife, formados por los magistrados José Luis Vargas, Mónica Soto y Felipe Fuentes, todos propuestos por la bancada priista en el Senado y el entonces consejero jurídico de Presidencia, Humberto Castillejos, en su designación en octubre de 2016. Pero tres votos no alcanzaban y necesitaban a un cuarto magistrado que les diera la mayoría.
Tras “sondear” las posiciones de la presidenta Janine Otálora y de los magistrados Felipe Maza y Reyes Mondragón, y después de que ninguno de ellos aceptó las “peticiones” y “sugerencias” que les mandaron con distintos emisarios, el magistrado Indalfer Infante, propuesto en su momento por el PRD y apoyado por el entonces coordinador perredista en el Senado, Miguel Barbosa (hoy candidato de Morena en Puebla) se convirtió en “el hombre a convencer”. Indalfer fue llamado a Gobernación para platicar con el titular de esa secretaría y recibió también mensajes y llamadas telefónicas desde la Presidencia de la Corte y desde la oficina del ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
Varios de esos “mensajes” al magistrado Infante, tanto de Gobernación como de las cúpulas de la Corte, le fueron enviados con dos operadores clave, que conocen muy bien los entretelones judiciales y específicamente del máximo tribunal electoral: el primero, personero directo del presidente Peña y del secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, fue Humberto Castillejos, quien antes de su renuncia a la Consejería Jurídica fue quien operó los nombramientos de los nuevos magistrados desde el Senado. El otro operador, éste del Poder Judicial, fue el ex presidente del Trife, el oaxaqueño Constancio Carrasco Daza.
En Los Pinos y en Gobernación ubicaban claramente a Indalfer Infante como un “manipulable”; sabían que a cambio de poco, el magistrado podía ceder a las peticiones que le hicieran. Castillejos ya se había encargado de “convencer” y “asegurar” los votos de los magistrados Felipe Fuentes y José Luis Vargas, mientras que el voto de Mónica Soto se le encargó a su impulsor directo, el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa Patrón.
Una vez que los cuatro votos necesarios estaban asegurados, se agendó el asunto en la Sala Superior y se consumó el objetivo de la estrategia trazada entre Los Pinos y Gobernación: El Bronco entraría a la boleta con el argumento de que se le violó su “derecho de audiencia” y por tanto el “debido proceso” y de esa manera el cuarto candidato iría directo tras los votos de Andrés Manuel López Obrador. “Voy por tí, Andrés Manuel”, declararía un día después de su validación Jaime Rodríguez.
Así se cerraban las “pinzas” que desde Los Pinos creen que pueden ayudar a conseguir lo que hasta ahora no han podido, ni en los dos meses de precampaña ni en los 15 primeros días de la campaña: que el candidato del PRI, José Antonio Meade suba en las encuestas. Si ya con Margarita buscaron restarle votos al panista Ricardo Anya, con El Bronco tratarían de arrancarle apoyos a López Obrador, sobre todo en los estados del norte, donde Morena tiene un fuerte crecimiento emergente.

¿El sexto candidato? Ahora, el siguiente paso en la estrategia apunta a la posible inclusión de un sexto candidato presidencial: el independiente Armando Ríos Pitter, cuyo objetivo sería aprovechar su carisma y habilidades discursivas y de polemista, para tratar de contrarrestar al panista Ricardo Anaya en los debates presidenciales.
Según confirman consejeros del INE que pidieron el anonimato, ya están presionando desde el Gobierno al presidente del instituto, Lorenzo Córdova, para que modifiquen el dictamen que le anuló la mayoría de sus firmas, a través de la operación de dos consejeros afines, Enrique Andrade y Adriana Favela; pero ante la dificultad para conseguir los votos suficientes en el Consejo General del INE y la resistencia de consejeros como Córdova y Ciro Murayama, también se ha retomado otra operación para volver a preparar otra sesión del Tribunal Electoral, en donde la Sala Superior, con los mismos cuatro votos de Indalfer Infante, Mónica Soto, José Luis Vargas y Felipe Fuentes para que suban a Ríos Piter a la boleta y utilizar las muchas habilidades y la “frescura” del Jaguar en contra de Anaya y del propio López Obrador en los debates.
Veremos si se consuma un “golpe” más a la credibilidad del Tribunal Electoral federal y a la del INE con otra forzada inclusión de un candidato independiente que, según la Dirección de Prerrogativas y partidos políticos, falsificó o presentó 906 mil firmas irregulares y con inconsistencias graves.
De ser así, al desgaste que ya sufrieron los dos árbitros de una elección presidencial ya de por sí complica, se sumaría otra erosión más a su credibilidad, con lo que prácticamente se estaría dinamitando a las dos autoridades en materia electoral. Y eso no le conviene a ninguno de los partidos, menos a la frágil democracia mexicana y ni siquiera al propio gobierno que al operar estas cuestionables decisiones de los magistrados, está debilitando cada vez más a los árbitros y minando la certeza y legalidad del proceso electoral, con lo que nos encaminaríamos al peor de los escenarios el próximo 1 de julio: una elección caótica, cuestionada e impugnada ante la debilidad de las autoridades y la parcialidad de los órganos electorales.

Notas indiscretas… Anoche las primeras explosiones de mísiles estadounidenses iluminaban la oscuridad de Damasco y se podían ver por televisión en tiempo real y en directo, tras el ataque ordenado por Donald Trump contra objetivos del gobierno sirio de Bashar Al Asad a los que se identifica como “capacidades de armas químicas”. Francia y Gran Bretaña apoyaron y acompañaron el ataque estadunidense que lanzaba su primer batería de bombas y misiles, algunos de ellos derribados (12 según reportes) por la el sistema de defensa antimisiles aéreos del gobierno de Siria. La mayor tensión en el inicio de esta nueva guerra en esa zona del mundo, fueron las duras críticas de Trump a Rusia e Irán por apoyar a un gobierno, como el de Al Asad, en sus ataques recientes a población civil con armas químicas, y el llamado directo que el belicoso presidente de EU le hizo al gobierno de Vladimir Putin: “Rusia debe decidir si continuará en este camino oscuro o se unirá a las naciones civilizadas como una fuerza de estabilidad y paz”. ¿Cuál será la reacción de Moscú ante el ataque estadunidense?…Los ecos de los bombazos sobre Damasco se sintieron hasta Lima. Si ya con su ausencia, Donald Trump le restó peso y reflectores a la VIII Cumbre de las Américas, con sus mísiles cayendo sobre suelo sirio, en vivo y a todo color, eclipsó lo ocurrido ayer en la capital peruana. Apenas algunos diarios consignarán los discursos inaugurales y si acaso en México se hablará de que Peña Nieto y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se reunieron para hablar del aún indefinido TLCAN. Ni hablar, la guerra mata cualquier reunión civilizada, por muy cumbre que sea…Y mientras suenan los tambores de guerra en el mundo, en las campañas mexicanas también siguió la actividad. Ricardo Anaya fue ayer a Yucatán y mostró un nutrido músculo panista con un multitudinario mítin en Felipe Carrillo Puerto, donde habló de la pobreza en el país. “Es inadmisible que millones de mexicanos no sepan que van a comer mañana”, dijo el candidato del Frente…Se paran los dados. Serpiente doble.