Asuntos Públicos – El rival más debil

Eduardo Coronel Chiu

El rival más debil

No salió fortalecido el PRI (y su aliado el PVEM) –sino todo lo contrario, diría el clásico– de su proceso para designar candidatos a diputados locales.
Si bien todos los partidos políticos enfrentan inconformidades, divisiones y deserciones de militantes al resolver puestos directivos y nominaciones a los cargos de elección, para el PRI de Veracruz, en este momento en que padece su mayor debilidad histórica, significa un costo mayor que lo aleja de la posibilidad no sólo de triunfo sino de ser más competitivo en las elecciones locales.
Distante de meterse a la disputa por la gubernatura, donde la competencia cerrada se está dando entre los candidatos de Morena, Cuitláhuac García, y el candidato del gobernador –su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, del frente PAN-PRD-MC–, registrados en empate técnico en diversas encuestas, al candidato del PRI, Pepe Yunes Zorrilla, no parecen ayudarle a atraer la votación en su favor ni los candidatos a diputados por mayoría, menos los plurinominales. Además de las protestas por la designación de éstos, excluyendo a aspirantes que se consideraban con más méritos que los postulados.
Aparte de que no están recibiendo la sinergia de la concurrencia de las elecciones federales –el PRI nacional y su candidato José Antonio Meade andan también de capa caída–, el candidato a gobernador Pepe Yunes y la estructura local del PRI tampoco tienen empuje.
Por otro lado, pesa al PRI de Veracruz no sólo el descrédito de la marca y el estigma de corrupción e ineficacia de los anteriores gobiernos, sino también que está fuera del Gobierno del Estado, es minoría en el Congreso y en los ayuntamientos –carece por tanto de esos recursos con los que en el pasado influía en las elecciones–, y para más, los competidores aprovechan sus fortalezas, el principito la maquinaria de Papi, y Cuitláhuac el efecto AMLO.
En esas condiciones, la lucha local entre grupos por el control del partido y las posiciones electorales impacta más al PRI; a su debilitamiento que avizora su derrumbe en las urnas el próximo 1 de julio.
El hombre fuerte del partido débil
Entre el descontento de una buena parte de la militancia y el declive pronosticado emerge Héctor Yunes Landa como el hombre fuerte del partido débil. Candidato perdedor a gobernador en 2016, como es sabido va como candidato a diputado federal plurinominal y es el coordinador de la campaña de Meade –tarea en la que se acompaña de cuadros de dudosa efectividad electoral. Pero lleva mano para las posiciones. Se le atribuyen no pocas candidaturas de aliados, como Juan Carlos Molina, de la CNC, subordinados como Jorge Moreno Salinas, y familia, su hija candidata por Boca del Río, entre otros. Américo Zuñiga, presidente del CDE, operador de Pepe Yunes, no pudo incluirse como candidato plurinominal.
Vía Veracruzana, ¡chaqueta a los azules!
Este fin de semana se oficializó el muy rumorado cambio de chaqueta de la asociación política Vía Veracruzana. No obstante que su fundador y líder, Amadeo Flores Espinoza, y su hijo, Amadeo Flores Villalba, fueron beneficiarios del sistema priista gubernamental –y sin duda de la administración de Javier Duarte–, baste citar que en este periodo el primero fue procurador y al segundo lo hizo magistrado del Poder Judicial, ahora aclaman al gobierno de Yunes y apoyan la candidatura en el PAN-PRD-MC de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez.
Vía Veracruzana es un cascarón y membrete –en realidad no tienen ni estructura territorial ni apoyos de base, han vivido desde hace mucho del cuento, acarreando a un pequeño grupo de políticos y funcionarios busca-chambas a una comida anual–, son un club social más de ceremonia lambiscona a políticos en el poder que una estructura de operación electoral. Pero se lo vendieron ahora a los Yunes azules.
Compran la imagen vetusta de un ex presidente del PRI estatal –por cierto, el dirigente perdedor de la elección de gobernador en 2016. Y de su escudero, un regordete político de rancho, conocido como Danny de Vito. Miguel Ángel Yunes Márquez debe estar muy necesitado de golpes de efecto mediático sin consecuencias significativas en la votación como para comprar a los Amadeos.
Los obispos cuestionan monarquía de los Yunes
Cómo balde de agua fría –no agua bendita– debe haber caído a los aludidos el comunicado electoral que ayer emitieron los 10 obispos en funciones y uno emérito.
En su mensaje ciudadano a los feligreses católicos como orientación para discernir el voto ahora que los candidatos los llenan de promesas, exhortan al deber de conciencia para que no se dejen manipular y exijan la definición de propuestas y medios para realizarlas. Pese a que se cuidan de poner nombres, todos saben a qué se refieren cuando condenan “a quienes buscan comprar su voto a través de presiones o a cambio de dádivas (¿Veracruz comienza contigo?) o la pretensión de perpetuar sin mérito a las mismas familias o grupos de poder. Miguel Ángel Yunes II.