Asuntos Públicos – Primer debate para gobernador

Eduardo Coronel Chiu

Primer debate para gobernador

Lo más interesante del debate de los 4 candidatos a gobernador del estado que se celebrará el próximo viernes –aparte de la amplia difusión a través de internet–, será observarles en su comunicación en público bajo las reglas del nuevo formato flexible aprobado por el OPLE, que permite la interacción directa entre ellos y que los moderadores, esta vez comunicadores locales, los cuestionen, de bote pronto.
De manera similar al primer debate presidencial organizado por el INE, el debate para gobernador en Veracruz abandona también el tradicional formato rígido y acartonado, protector de los candidatos, que desvirtuaba la naturaleza del debate político, por definición una confrontación de ideas entre los participantes y no solo exposiciones paralelas, vagamente alusivas, que impedían replicas inmediatas.
Aunque todavía no se conocen con exactitud los temas de este primer debate –quizá los representantes de candidatos se ponen de acuerdo con la comisión que organiza para definirlos– las normas del OPLE tienen abierto un catálogo enunciativo de 12 puntos, que abarca los principales problemas del estado y las políticas públicas en materia de gobierno y desarrollo; no deberán faltar seguridad y justicia, combate a la corrupción y a la pobreza, economía y empleo, aunque como habrá un segundo debate a mediados de junio, ya se verá como reparten los temas.
El contexto y las posiciones
El escenario del debate, inserto en un contexto de competencia político electoral, una situación política, reflejará sin duda, no solo las personalidades y discursos de cada uno de los candidatos, sino también las corrientes políticas a que pertenecen –sus marcas– así como los lugares que se perciben ocupan en el plano de las preferencias electorales y las probabilidades que tienen de alcanzar el triunfo el próximo 1 de julio.
El retador contra el heredero del trono: continuismo vs nueva alternancia
Por las tendencias que se registran y la pelea que se está dando en el terreno por el voto, se espera que el debate reproduzca la polarización entre el candidato de Morena-PES-PT, Cuitláhuac García, representante local de Andrés Manuel López Obrador, y el candidato del grupo en el poder del estado, Miguel Ángel Yunes Márquez, del Frente PAN-PRD-MC.
Cuitláhuac García, quien ya fue candidato a gobernador en 2016 y participó en el debate de entonces –además del remolque de AMLO, que lo lleva en caballo de hacienda sin mucho esfuerzo–, tiene la ventaja de que se ha colocado en lugar del retador a la corona, una postura opositora al régimen de Yunes Linares y su proyecto para mantener el poder a través de su hijo. Las debilidades, fallas e incumplimientos del gobierno actual como las del candidato del PAN-PRD-MC, son los evidentes puntos de ataque.
Por su parte, Yunes Márquez, como candidato familiar del continuismo del grupo político de su papá, tendría que ir a presumir –aun sin referente real– de los retóricos resultados y defender a su papá y a sí mismo en su gestión como alcalde de Boca del Río. Puede tratar de convencer al auditorio de que lo que han hecho con el poder es positivo y de que él lo hará mejor; falta que se lo crea el respetable público.
Se esperaría una confrontación de personalidades y discursos entre dos proyectos que se dirimen en la elección para gobernador: el continuismo de los Yunes Linares-Márquez o la alternancia con Morena, representada por Cuitláhuac García, con el aval de Andrés Manuel López Obrador, esta vez imparable a la Presidencia de la República.
Actor secundario, de reparto
En torno a ellos, como punteros de competencia, se tratará de ubicar el candidato del PRI-PVEM, Pepe Yunes Zorrilla, aunque su estilo “caballeroso”, de retórica indirecta, poco contundente y de crítica abstracta, no le ayuda para un debate combativo. Además le pesa demasiado el lastre de la marca PRI.
Si Pepe Yunes repite en el debate los errores de estrategia y discurso que está siguiendo en esta campaña irá solo de actor de reparto. Se conformará con sus exposiciones de alumno aplicado, enunciará sus propuestas, pero evitando el menor roce y fricción, menos polémica y ni pensar en algún desmentido o ataque. Pepe hace campaña como si el PRI estuviera en el poder en Veracruz y la elección arreglada para que gane; su actitud poco ambiciosa, nada desafiante, sin credibilidad de que represente una oposición al grupo en el poder en Veracruz, dicen corresponde a su personalidad: pero afuera se tiene como parte de un arreglo del PRI nacional para refrendarle la plaza a los Yunes Linares-Márquez a cambio de contribuyan a parar a AMLO.
Extra
La cuarta participante, Judith González Sheridan, candidata del Panal, no interesa al electorado. Se prevé irá al debate con la misma tónica que hace campaña electoral; atacar a Cuitláhuac García, a Morena y a AMLO. Su rol funcional, accesorio, es de apoyo al grupo Yunes-Linares-Márquez.