Inauguraron con un fandango nueva sede de La Casa de Nadie

Xalapa
El flamante rótulo tallado en madera anuncia que La Casa de Nadie. Espacio de Intervención Cultural estrena dirección: calle J.J. Herrera número 25 en la Zona Centro de esta ciudad capital.
Aunque desde los primeros meses de 2018 los grupos artísticos independientes de este proyecto autogestivo habían dejado su antiguo hogar en el Callejón de “Jesús te ampare”, el mes pasado se llevó a cabo la inauguración formal en una tarde calurosa de salsa, son jarocho, voces haitianas y fandango.
Músicos, promotores culturales, intelectuales, bailarines y estudiantes de artes llegaban en pequeños grupos, se sentaban, compartían y esperaban que comenzaran las actividades culturales anunciadas en el cartel de invitación.
Casi una hora después el espectáculo comenzó con un solo del maestro del taller “La salsa de nadie”; a continuación, la batuta fue cedida al grupo El Quinto Cerro, conformado por hombres y mujeres provenientes de los municipios veracruzanos de Coatepec, Hueyapan de Ocampo, Xalapa y Juan Rodríguez Clara, así como de Loma Bonita, de Oaxaca.
En un pequeño receso el jaranero Sael Bernal explicó que La casa de nadie surgió hace más de seis años por iniciativa de la banda de son jarocho Los Sonex y El Sonido de Nadie, un estudio de grabación, entre otros grupos.
“Nosotros tenemos la convicción y la certeza de que el arte debe ir más allá de la apreciación y ser una herramienta para hacer un proceso de cambio, además de que hoy en día los presupuestos destinados a la cultura y el arte se gastan en contratar artistas de televisión que actúan en eventos de tres días, pero un verdadero proyecto de cultura está enfocado en generar espacios de recreación que den un beneficio diario”.
Por ello y con el paso del tiempo el proyecto creció e involucró a más personas, dando pie a la necesidad de idear un modelo de negocios que permitiera el autoempleo de los grupos participantes al tiempo que fuera accesible para quienes deseaban tomar alguna clase de diferentes disciplinas: zapateado, jarana, salsa, francés, yoga, música, etcétera.
“Inventamos la ley de los quince pesos, el mecanismo que utilizamos para mover el dinero porque éramos una comunidad pequeña; así cada maestro que daba clases en La casa de nadie pagaba quince pesos y cada uno de los alumnos pagaba la misma cantidad; también acordamos que cada año la cuota subiera cinco pesos, mi clase, por ejemplo, ahora cuesta 45 pesos, pero sigue cumpliendo la misma función”.
Las tres voces de Haití y Los Sonex fueron los números estelares de la velada de inauguración que culminó con un tradicional fandango.