Pobreza, inseguridad y recesión, lastres para Veracruz

México, Df
Desde 2010 se ha visto ha afectada la actividad económica de Veracruz, profundizando problemas como el de la pobreza, así como el lastre de una elevada deuda pública, factores que incluso empeoraron con el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares y que limitarán el margen de maniobra del nuevo gobierno de la entidad que será electo el próximo 1 de julio.
La economía de Veracruz es la quinta más importante entre las entidades del país, al contribuir con 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB), siendo sus sectores más relevantes la industria, energía, turismo, comercio y agronegocios, además de contar con más de 700 kilómetros de costa, con tres puertos de altura (Veracruz, Tuxpan y Coatzacoalcos), claves para el comercio exterior.
De 2013 a 2016 el crecimiento promedio anual de la economía veracruzana fue de apenas 1%, tasa inferior a la media nacional, que se ubicó en 2.5%. Esta desaceleración se profundizó el año pasado ya con el gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares, cuando la actividad productiva de la entidad registró una caída de 1.3%, contra un crecimiento de 2% en el país.
Aunque la producción agropecuaria y los servicios registraron avances en 2017, no fueron suficientes para compensar la caída de 8.6% de la industria. Este resultado se atribuye al desplome de más de 9% de la producción de petróleo en la entidad.
También la industria de la construcción se vio severamente afectada por menor obra privada: el sector de la construcción cayó más de 10% anual. Las manufacturas se contrajeron alrededor de 3%, las cuales están altamente concentradas en la producción de alimentos, bebidas y tabaco y derivados del petróleo.
El menor dinamismo de la economía ha repercutido en la generación de empleo. En dos años consecutivos se perdieron más de 26 mil empleos en el sector formal de la economía.
Esta incorporación de trabajadores formales trajo como consecuencia que el nivel de desempleo se ubicara en 2.8% en el primer trimestre de este año (92 mil personas), tasa ligeramente inferior a 3.1% nacional, pero esto se explica por la alta participación que tiene el sector informal de la economía, en la cual se encuentra casi 60% de la fuerza de trabajo de la entidad.
Además de la desaceleración económica, Veracruz enfrenta problemas estructurales de altos niveles de pobreza e inseguridad. De 2012 a 2016 el porcentaje de la población en pobreza pasó de 52.6% a 62.2%, cifra superior a 28.2% de la media nacional, con lo que se ubica en el cuarto lugar entre los estados más pobres. Por su parte, la población en pobreza extrema creció de 14.3% a 16.4% para el mismo periodo, de acuerdo con datos del Coneval.
La percepción de inseguridad en la entidad ha venido en aumento. Por ejemplo, a marzo de este año, 98.8% de la población adulta considera que vivir en la ciudad de Coatzacoalcos es inseguro, tasa superior a 94.8% reportado en el mismo periodo del año pasado.
Por lo que se refiere a las finanzas públicas, tampoco el nuevo gobierno de la entidad tendrá una tarea fácil. De acuerdo con los datos más recientes de la Secretaría de Hacienda, la deuda pública de la entidad representó al cierre del año pasado 154.5% de sus ingresos por concepto de participaciones federales, tasa superior a 96.4% del promedio nacional.
Además de reducir la carga de sus obligaciones financieras, la nueva administración que llegue al gobierno veracruzano deberá impulsar el crecimiento económico de la entidad, generado una mayor cantidad de empleos, así como reducir los niveles de pobreza e inseguridad.