Dale Dale – Los otros perdedores

Los otros perdedores
El resultado de las elecciones del domingo pasado, en particular las estatales, ponen en situación de desalojo a varios de los cargos más relevantes de la política estatal, no nos referimos a los que dependen directamente del Poder Ejecutivo estatal, todos estos se irán a más tardar al término del gobierno bianual de Miguel Ángel Yunes Linares.
Dotados por ley, de autonomía institucional y elegidos por el Congreso estatal, los responsables de la Fiscalía General del Estado y del Tribunal Superior de Justicia, Jorge Winckler Ortiz y Edel Álvarez Peña, obstaculizan la promesa de los próximos mandatarios, el gobernador Cuitláhuac y el Presidente AMLO, de combatir a fondo la corrupción, se tropezarían sus objetivos en Veracruz si estos funcionarios continúan en sus puestos.
Cruzaron ambos los límites de la legalidad en el afán de satisfacer los intereses personales, políticos y económicos, de su jefe de facto, el gobernador, han venido actuando reiteradamente transgrediendo la ley para servir su patrón Yunes Linares.
El Fiscal, una decisión equivocada de Yunes
El primero de la lista, a quien no demoró en enviarle el gobernador electo Cuitlahuac García el mensaje que lo sacarán lo más rápidamente posible de la Fiscalía, es al titular de la dependencia, Jorge Winckler, quien se instaló en esa dependencia antes de que este gobierno tomara posesión, de las primeras decisiones que operó el actual gobernador fue ocupar la Fiscalía a cargo de un amigo de Javier Duarte, para ello corrió a Luis Ángel Bravo Contreras, quien llegó al cargo por las mismas razones que el actual Fiscal, su incondicionalidad al ex gobernador Duarte, fue electo por la legislatura para despachar durante 9 años y desde hace varios días está preso en Pacho Viejo, acusado por encubrimiento de desaparición forzada de personas.
Winckler aparece de la mano del gobernador Yunes Linares desde antes de su campaña. En el 2014, cuando la ahora diputada local panista María Josefina Gamboa fue acusada y procesada por homicidio, atropello y mató a una persona en el bulevar de Boca del Río, ella era funcionaria del ayuntamiento que encabezaba en ese entonces el candidato perdedor de la gubernatura e hijo del gobernador, Miguel Ángel Yunes Márquez.
Winckler defendió a la Gamboa al margen de los ingredientes políticos que tuvo su caso, ya que se enfrentaron el ex gobernador Duarte y el actual Yunes Linares, el desempeño de Jorge Winckler como su abogado no fue exitoso, la panista demoró en ser liberada, el delito se juzgó como homicidio imprudente, se señaló a su defensor como que estaba más interesado en el manejo mediático del caso que en la defensa legal.
Winckler se relaciona con los Yunes a través de sus clientes, el ex alcalde de Veracruz, José Ramón Gutiérrez de Velasco y los amigos y socios del gobernador la familia Ruiz Anitúa a los que servía ¿o sirve? como abogado litigante.
Sin experiencia política y con dudosa capacidad jurídica, se sabe que le gusta más litigar en internet. Desde su arribo a la Fiscalía, Winckler tuvo, en los meses que lleva en el cargo, tropiezos serios y notables, que aunque han ameritado fuertes regaños del gobernador, nunca decidió cambiarlo por las dificultades para moverlo del cargo. Entre sus principales “osos” se recuerda su pleito con los diputados del Congreso local, a quienes llamó “bola de corruptos y sinvergüenzas” porque no concedieron el desafuero requerido por la fiscalía de un alcalde, esto ocasionó que en el Congreso solicitaran su renuncia y pronto se tragó sus palabras y pidió disculpas a los diputados.
Siguiendo los pasos de su antecesor, también la fiscalía tiene el caso de las dos jovencitas adolescentes que fueron muertas por la Policía estatal en marzo pasado en el municipio de Río Blanco, aunque el ministerio público archivó el caso, responsabilizando a las muchachas, organizaciones pro víctimas tienen sospechas fundadas de que se trató de una ejecución, esto de ser cierto pondría al fiscal Winckler en el recorrido del mismo camino de su antecesor Bravo Contreras.
La anécdota
En un afán de autopromoción mediática desbocada, Jorge Winckler integró una pandilla de amanuenses para que propaguen, principalmente en redes sociales, sus supuestos logros profesionales, pero también para atacar en bola, son varios ellos, a quien se atreva a criticar al fiscal. Entre estos amanuenses muy bien pagados por la fiscalía, destaca uno VIP, los que lo conocen bien le dicen chotonuense, quien presume le llevan los agentes de la fiscalía escoltado para que aparezca en los lugares donde se produce alguna detención importante o en la escena de un crimen para que goce de la exclusiva periodística y sea el primero en alabar el trabajo del fiscal. ¿Qué afecto o relación mueve al fiscal a esta preferencia inequitativa y nada profesional? Abundaremos.
Postdata
El tema del magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia Estatal merece un capítulo aparte, ya que se trata de un político de largo recorrido y más larga cola.