Asuntos Públicos – Veracruz, transición gandalla

Eduardo Coronel Chiu

Veracruz, transición gandalla

El doble discurso, el falso para las apariencias y el real, del pragmatismo y objetivos políticos del aún gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares, se manifestó ayer, anticipando que no habrá en Veracruz una transición de gobierno tersa, ya que el gobernador, se advierte, buscará maniobrar en el plazo que le queda –4 meses y 20 días– para blindar su salida, bloquear a las próximas autoridades y mantener el control de instituciones más allá de su periodo constitucional.
Pueden verse como parte de esa estrategia dos discursos ayer conocidos; por un lado la conferencia de prensa del gobernador en ambiente de funeral donde tuvo que reconocer como gobernador electo a Cuitláhuac García, el candidato de Morena, y por el otro, la declaración de su agente de control y negocios en el Poder Judicial del Estado, el magistrado Edel Álvarez Peña, “apremiando al gobernador” a que proponga al Congreso los nombramientos de 12 plazas de magistrados vacantes.
En una línea, Yunes, de sonido hueco, pretendió mostrarse como “un demócrata” que obedece la voluntad ciudadana reflejada en las elecciones, no sin querer colgarse los méritos, cual presidente del INE o del OPLE, ocultando que fue una de las partes en la disputa que utilizó el aparato del estado, los programas y la estructura, y perdió; aunque invitó al “diálogo” al gobernador electo, a quien finalmente se atrevió a llamar por su nombre propio, para hablar de la situación de Veracruz y la transición, se remite para ésta a los plazos legales, hasta el 1 de noviembre. En la otra, propiciada por su aliado político en el Poder Judicial –nadie podría creer que Edel lo hizo por su cuenta– busca dejar sembrados 12 magistrados incondicionales para los próximos 10 años; aprovechar la mayoría que aun tienen el PAN-PRD en la legislatura saliente y negociar con la minoría del PRI para repartir por cuotas políticas el paquete de magistrados. Y esos son apenas los movimientos de ayer.
Modelo fracasado
Repite Yunes el plan fracasado de blindaje Duarte en su desesperada salida con el que sólo logró avivar el conflicto político sin conseguir la anhelada impunidad. Reformas y nombramientos de última hora se revirtieron, su fiscal transexenal Luis Ángel Bravo renunció antes de que asumiera el cargo el nuevo gobernador, y tiempo después fue encarcelado; su tapadera en el Orfis, Lorenzo Antonio Portilla, se entregó al nuevo grupo en el poder, delató y denunció a sus ex cómplices de la banda, como ahora podría volver a hacerlo con los actuales cuando pierdan el poder. Y Javier Duarte, ya se sabe, es residente en el Reclusorio Norte. No vayan a salir “vidas paralelas”.
Entre la oración fúnebre y la arenga partidaria
Como si fueran los héroes sacrificados por la democracia, Yunes, en las exequias de su régimen ayer, rindió honores a los candidatos derrotados a gobernador; en el salón funerario del palacio de gobierno pasó lista a los tres vencidos por la ola AMLO y el voto de castigo, incluido Miguelito, su frustrado heredero al trono, July, la palera golpeadora de Morena, y el tibio Pepe. Faltaron los cañonazos (no los de la campaña), mas no la amenaza de que “trabajará hasta el último momento”, que la historia no termina y que “la lucha sigue” (???) Nadie se atrevió a preguntar si viene lo mejor.
Los apremios de Edel
Les agarraron las prisas en el plan de asalto al Poder Judicial que ejecutan el gobernador Yunes y el magistrado presidente Edel Álvarez Peña. La operación exitosa en las dos primeras fases –el ungimiento de Edel en noviembre de 2016 como presidente del Tribunal Superior de Justicia y la reforma constitucional para el retiro forzoso de magistrados por motivos de edad (a los 70 años) consumada a fines de 2017–, se atoró el año en curso por el proceso electoral y ahora está riesgo por el revés al grupo de Yunes, (que arrastra a Edel) en las pasadas elecciones de gobernador y legislatura.
Se recuerda que a principios del año en curso Edel ya no permitió el retorno de vacaciones de 15 de sus antiguos colegas magistrados, los echó de sus oficinas bajo amenazas veladas de que incurrirían en ilegalidad si no entregan el cargo y los bienes bajo su custodia.
Desmanteló cuerpo de magistrados; improvisó suplentes
Despreocupado por el funcionamiento de las salas del Tribunal Superior de Justicia, de la impartición de justicia, pero no del negocio de las ciudades judiciales, en el que también participa el interés empresarial del gobernador –los constructores ACCSA y Promotora Malibrán son de los suyos–, Edel improvisó como magistrados a secretarios de acuerdos, de estudio y cuenta, proyectistas y uno que otro visitador. Desmanteló el cuerpo de magistrados, de los 32 que deben integrar el Tribunal Superior de Justicia, de acuerdo con su Ley Orgánica, han dejado el cargo 23, retirados o despedidos, por renuncia y hasta por defunción. Actualmente hay 23 vacantes de magistrados, pero Edel y Yunes se conforman con meter de última hora a 12, según el apremio manifestado por el magistrado presidente; con esa cantidad de incondicionales les bastaría para controlar el Poder Judicial la próxima década y además disponer a discreción de los excedentes presupuestales.
El apremio es porque pierden el poder
El caso es que para el nombramiento de magistrados las propuestas del gobernador requieren de mayoría calificada del Congreso, y aunque las bancadas de Yunes (PAN-PRD) ya habían encontrado el arreglo con el PRI para repartirse las cuotas, por ejemplo, las del Tribunal de Justicia Administrativa, el nombramiento de magistrados vacantes del Poder Judicial se trabó; el cooperativo PRI se puso sus moños en campaña, además de que Yunes y Edel esperaban ganar la próxima legislatura, lo que ya no se les hizo.
El apremio de Edel y obviamente de Yunes es que si no los nombran en lo que queda de la actual legislatura –con límite al 4 de noviembre–, la siguiente, con mayoría de Morena, no aprobaría las propuestas de Yunes, por tanto, si permanecen las vacantes a partir del 1 de diciembre las propuestas se las dejarían a Cuitláhuac García como próximo gobernador. Y ese no era el plan, por cierto, de dominio grupal e influencia personal, no de mejoramiento institucional. El plan para desmantelar el Poder Judicial es solo un operativo de asalto, de acción política, combinado con la extracción de rentas al presupuesto. Precipitar esos nombramientos sería violentar políticamente la transición del gobierno. Su aplazamiento debería ser uno de los temas de la agenda de transición.