Asuntos Públicos – El perdón de los corruptos

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Eduardo Coronel Chiu

El perdón de los corruptos

No ha salido de una, cuando Andrés Manuel López Obrador ya se metió en otra polémica a causa de sus controvertidas declaraciones, mismas que por emanar de quien asumirá en breve la Presidencia de la República, significan decisiones personales tendientes a convertirse en políticas y actos de gobierno a nivel nacional.
Con el horno del debate candente por diversos temas sensibles a la opinión pública, sectores sociales y la economía –las fuertes críticas a la intervención y mando militar en la Guardia Nacional, uno de los ejes de su plan para la pacificación y seguridad, la cancelación del aeropuerto de Texcoco y la fiebre de consultas “populares” carentes de credibilidad y certeza para avalar decisiones tomadas–, AMLO acaba de detonar uno más: el perdón presidencial a los servidores públicos que incurrieron en actos de corrupción con recursos públicos, pero que no tienen iniciado un proceso judicial. No barrerá para atrás, borrón y cuenta nueva.
Aunque no es la primera vez que AMLO alude a la idea y acción del perdón, una retórica más cercana a la religión que a la política y a la vida pública, suena a oración el perdón de los pecados y la vida eterna, Bienaventurados los mansos y los pobres (de espíritu) porque de ellos será el reino de la cuarta transformación, lo había planteado como fórmula para la pacificación, la famosa amnistía a delincuentes arrepentidos, abucheada por familiares de víctimas en los foros para la pacificación que concluyeron abruptamente (a Veracruz canceló).
¡Deshágase la corrupción!
Ahora AMLO hace extensiva su voluntad perdonavidas a los corruptos, saqueadores del erario, pero sin causa penal abierta, el que robó, robó. Su justificación es que su gobierno no va a consumir energías en perseguir a los que dejan el poder y salen con las bolsas y cuentas llenas. El discurso que inició en un programa de televisión hace dos noches lo reafirmó ayer en nueva declaración: “no habrá persecuciones de presuntos políticos corruptos. Sí, es un perdón, así”. Eso sí, a partir de su gobierno, la nueva etapa no permitirá la corrupción. Con todo, respetará los procesos vigentes, “todo lo que está en curso no se puede detener”. Y remata “nosotros no apostaremos por la persecución”.
Mala señal anticorrupción
El punto no sólo es si AMLO debe perdonar a los corruptos del pasado reciente, sino también si tiene facultades para hacerlo y cuál sería su repercusión en la política anticorrupción.
En principio no se ve dentro de las atribuciones del Presidente de la República omitir el cumplimiento de la ley; si hay detección de actos de corrupción, como desvíos de recursos en beneficio particular que causen daño al patrimonio público, el servidor público, cualquiera que sea, por ley está obligado a denunciarlo ante el ministerio público; no hacerlo, interpretar que hay perdón, significa incurrir en faltas administrativas por omisión a la vez que constituir delitos, tales como incumplimiento del deber legal, encubrimiento o complicidad.
Lo que sí puede hacer el Presidente es indultar a un sentenciado, con apego a la ley de la materia, pero no es esta la situación.
La amnistía, como normas generales que perdonan delitos por cierto periodo, es un acto legislativo, no ejecutivo, pero AMLO no está planteando una amnistía legal, sino un perdón de facto del Poder Ejecutivo, omitir sancionar la corrupción equivale a un decreto de impunidad. Por otro lado, el ministerio público es “autónomo” (aunque sea carnal), tampoco puede renunciar a ejercer su acción persecutoria, pues para eso está.
AMLO no puede eludir su responsabilidad de promover las denuncias por corrupción detectada en la administración pública federal; está obligado como autoridad de un estado de derecho. Tampoco conviene a la sociedad renunciar a la ejemplaridad del castigo como inhibidor de la conducta perniciosa. El perdón de los corruptos además de ilegal es contraproducente; la impunidad de ahora alienta la impunidad de mañana. Los corruptos del régimen adoran ya a López Obrador. La Mafia del poder se toma un respiro hondo y planea sus próximas vacaciones. ¿En qué quedará el plan anticorrupción de AMLO?
¿Sólo combatirá los actos que se realicen a partir del 1 de diciembre para no “empantanarse” en persecuciones?
¿Habrá perdón a los corruptos en Veracruz?
El ambiente de cacería a los que se van que se percibe en Veracruz no corresponde a la tesis del perdón de los corruptos recién lanzada por AMLO.
Como es evidente, el grupo político local de Morena en ascenso al Poder Ejecutivo que encabeza el gobernador electo Cuitláhuac García y la fracción de diputados ya instalados, en control del Congreso del Estado, son un reflejo ideológico y discursivo de AMLO, además de que sus políticas y acciones se mueven con directrices centrales. No olvidan que todos ganaron trepados en la ola AMLO ni de su dependencia del poder federal.
¿Ajustarán sus planes a la nueva política del perdón? o ¿éste aplicará únicamente para el gobierno federal saliente (el Pacto Peña)? Tranquilidad en el caso de los sobornos de Odebrecht y de la estafa maestra, la Casita Blanca, entre otros.
Al menos el gobernador saliente Miguel Ángel Yunes Linares tiene abiertas las investigaciones en la PGR por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, el par de denuncias que datan de 2013 y 2016, de las que por cierto, en breve, el encargado del despacho Elías Beltrán debe rendir un informe a la Cámara de Diputados sobre el estado en que se encuentran, y además con exhorto para reactivarlas. ¿Y la gestión de estos 2 años que están por concluir? Cuitláhuac y algunos de su equipo han advertido que van a proceder penalmente por las irregularidades que encuentren –que no serán pocas–, aparte de los casos ya conocidos de presuntos desvíos, como las videocámaras de vigilancia, las prórrogas carreteras, las ciudades judiciales, la reestructura de la deuda, los contratos de obras a Mancha, las obras y las compras en el sector salud, el vómito negro, las devoluciones de bienes de los duartistas, no declaradas, y un largo etcétera.
¿Cuál será aquí la política anticorrupción?, ¿borrón y cuenta nueva? Los yunistas se frotan las manos de gusto ante la expectativa alentada por AMLO de salir impunes y locos de contento con su cargamento mal habido. ¿No será pura labia de AMLO para que se confíen y no se fuguen?
El 2 de diciembre, ya muy próximo, vendrá AMLO ya investido como Presidente de la República –igual Cui será gobernador en funciones desde los primeros minutos del 1 de diciembre–, ambos en la Plaza Lerdo de Xalapa para celebrar la inauguración de la cuarta transformación. Entonces de viva voz, como si siguiéramos en campaña electoral, sabremos qué planes y políticas hay para Veracruz.

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