Asuntos Públicos – Sigue crisis de gasolina

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Eduardo Coronel Chiu

A una semana de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aplica una nueva estrategia para abatir el delito de robo de combustible a Pemex –el huachicoleo–, el cual causó como efecto inmediato negativo el desabasto de gasolinas en más de 10 estados del país, como otras decisiones radicales del nuevo gobierno, generó posiciones encontradas.
Frente al optimismo y confianza del grupo gobernante de que están en la ruta correcta y resolverán el problema, aunque no dan fecha cierta, persiste el escepticismo en muchos sectores, y por supuesto, los cuestionamientos de la oposición política a las consecuencias no deseadas del plan, junto con la irritación de los afectados directos tanto en las esferas legales como de los participantes de los beneficios de la actividad ilegal que calculan cuesta al país 60 mil millones de pesos anuales.
Nadie desaprueba que se combata el delito y acaben con la impunidad, pero sin que con esto se trastorne la economía y la actividad cotidiana de las personas que requieren de combustible para los vehículos en que se movilizan y para el transporte de mercancías. Ya hay costos económicos para ciudadanos y empresas por el desabasto –algunos calculan varios miles de millones– aparte del seguro impacto en la inflación, lo que vaticina una peor cuesta de enero.
El cierre de ductos para que no roben
El asunto es complejo en sus aspectos técnicos relativos al sistema de distribución del combustible a través de la red de ductos, su medición y monitoreo, así como la detección de las fugas y omisiones que derivan al mercado clandestino de combustibles, al igual que la logística de modificar el sistema presuntamente corrupto –los ductos– por otro de distribución anticuada y lenta, mediante el transporte carretero de pipas entre puntos distantes de la República, con un costo adicional no considerado por el arrendamiento, de los centros de almacenamiento a las estaciones de venta al público. Además de que la mayor parte de la gasolina que ahora se consume procede de la importación.
En paralelo, AMLO ha desplegado a las fuerzas armadas para el control de las instalaciones y sistema de ductos, y a la policía federal para la custodia de las pipas en su recorrido por las carreteras.
Sanciones e investigaciones
Hay muy poco aún de quiénes son los de adentro de Pemex involucrados en el huachicoleo y menos de los de afuera, salvo lo que ya se conocía de cárteles metidos en el robo de combustible. AMLO mencionó a un general cercano al ex presidente Peña, que se desempeñaba en el área de seguridad de Pemex, entre los investigados, de los demás, incluidos los cesados responsables del monitoreo del sistema de ductos, presuntos cómplices por omisión, no se revelaron nombres; pese a que difundieron que ya hay congelamiento de cuentas bancarias e inicio de carpetas de investigación. Dicen que están metidos también los concesionarios de gasolineras, compradores tanto del mercado negro como del legal, pero tampoco dan nombres ni se sabe de clausuras.
Exceso de mensaje, problema cierto
Dado su estilo híper verbal, AMLO tiene comunicación de sobra con “la nación”, pero sus conferencias de prensa diaria, aunque le permiten abordar como quiere los problemas y apelar directamente a su audiencia con sus argumentos, la crisis de la gasolina en su primer mes de gobierno le coloca bajo dura presión.
No falta información generada por el gobierno, además de AMLO, Pemex mantiene sus comunicados en busca de confianza y ya se incorporó Rocío Nahle, la secretaria de Energía, a las explicaciones “técnicas” en medios de comunicación de la versión oficial.
El problema es de credibilidad ante la escasez cotidiana. La incertidumbre de si la situación va a empeorar o se regularizará como promete AMLO y sus colaboradores. Es la mayor crisis del gobierno de AMLO desde el arranque, cada día sin que se resuelva le costará políticamente, como ya le está costando a la economía y vida cotidiana de quienes padecen para cargar sus tanques de gasolina.
Nahle, regresa a la cancha
La “jarocha” zacatecana, la más cercana a AMLO de los políticos de Morena asentados en Veracruz, recuperó el espacio informativo, luego de haber bobeado con el entusiasmo futbolero, su duda de lealtades entre Pumas y los Tiburones Rojos, para finalmente asumirse “jarocha”, en medio de la crisis de desbasto, banalidad privada en su Twitter como figura pública, por la que fue vapuleada en redes.
Ayer Rocío Nahle estuvo en el sur, en la refinería de Minatitlán, donde invertirán 4 mil millones para rehabilitarla; aprovechó para dar su versión sobre el tema noticioso actual, el combate al huachicoleo y la crisis de abasto de gasolina, y de paso explicar sobre la importación de gasolina, la descarga de barcos en la terminal portuaria de Coatzacoalcos, y en la línea oficial asegurar que hay combustible suficiente –aunque en cuello de botella por su transporte– y que se habrá de regularizar el abasto, sin precisar fechas.
La raja de las pipas
Por cierto, los mal pensados advierten de un posible negocio paralelo al cambio del sistema de distribución, la adjudicación de los contratos a transportistas. Nahle refirió que 1,600 pipas son de PEMEX, y que 3 mil 400 pipas se están rentando. ¿A quienes, a qué precio y con cuál criterio se otorgaron?
¿Hay conflicto de interés de los recién llegados?

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