Asuntos Públicos – Fallaron el tiro los diputados de Morena

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Eduardo Coronel Chiu

Es evidente que no les alcanzaban ayer los votos a los diputados de Morena, 34 de 50, la mayoría calificada necesaria para aprobar el primero de los dos dictámenes que declaran la procedencia del juicio político en contra del Fiscal Jorge Winckler; a la desesperada recurrieron a la argucia de declarar un receso en la sesión que evitó la votación de rechazo y el ridículo político.
Desde la mañana trascendió que en el mercado de votos la negociación competitiva de los polos opuestos Morena y el PAN por atraer a sus causas a diputados de los grupos minoritarios que inclinarían la decisión, no era favorable a Morena; hasta filtraron que podría haber una fractura en el grupo mayoritario, reflejo de sus pugnas internas, mismas que afloraron en la reciente gira por el estado del presidente López Obrador.
El desarrollo de la sesión y su abrupto aplazamiento confirmó que no salían las cuentas a Morena. Su bancada de 26 diputados no pudo agregar los votos de cuando menos 8 diputados de otras fracciones, mientras que el PAN, a partir de sus 13 diputados de base, tendría de su lado otros 4 más, con lo que habría impedido la aprobación.
El pleno se erigió en jurado de acusación, se leyó el dictamen de la Comisión Instructora avalado por dos diputados de Morena y el voto particular, en contra, del diputado del PAN; los grupos legislativos formularon sus posicionamientos, unos a favor de la procedencia, otros en contra, y alguno al llamamiento a sus pares de votar de manera razonada y sin consigna; el Fiscal Winckler presentó sus alegatos, con lo que se cerraban las intervenciones, quedando el asunto solo para someterse a votación del pleno. Y hasta ahí llegaron. Después de 4 horas que les había tomado cubrir el protocolo, antes de admitir la derrota, reventaron la sesión.
Intermedio y relanzamiento
Se combinaron el coordinador de los diputados de Morena, Javier Gómez Cazarín, mejor para vender carros que juicios políticos, con el presidente de la Mesa Directiva Juan Manuel Pozos, de poses sin eficacia, uno pidió el receso y el otro bajó la cortina, no obstante la exigencia de diputados de oposición de pasar a la votación; decretó un intermedio, la función se reanuda hoy por la tarde.
Dado el valor estratégico de la decisión del juicio político en el Congreso para los grupos que se disputan el control de la Fiscalía del Estado, el instrumento persecutorio titular de la acción penal, es obvio entender que hay una operación, de uno y otro lado, para construir los bloques de votos y que ello implica negociación o cooptación de diputados.
El tema de la remoción de Winckler o su permanencia, salvo los ingenuos que no lo advierten, es político, no jurídico; aunque los que imputan se encubran en supuestas “violaciones a los intereses públicos fundamentales y su correcto despacho” y la defensa del fiscal se envuelva en la “autonomía de la institución”, el objeto real de la pugna es la posición institucional de poder. El grupo desplazado del ex gobernador Miguel Ángel Yunes busca conservarla como protección y contrapeso; el nuevo grupo de Morena, que detenta el Poder Ejecutivo y la mayoría en el Congreso, mas no suficiente, como ayer se vio, la requiere para expandir sus espacios, colocar a uno de los suyos, revertir los procesos penales, perseguir y suprimir al grupo rival. No son los buenos contra los malos, sino una guerra entre mafias políticas.
El receso de la sesión no lo es para la operación política. El grupo de Morena, fracasado ayer, buscará por los medios a su alcance recompensas o amenazas, atraer los votos que le faltan, el grupo de Yunes, que se ve ya tiene los arreglos, conservar el bloque de contención. Hoy que reanude el combate se verá cómo salen.
Sueldazos de diputados locales
La actualización de datos en la página de transparencia del Congreso exhibe la falsa austeridad de los diputados de la 4T. Entre las múltiples celdillas, como maleza en las que dispersan las remuneraciones, se puede establecer una referencia de cuánto se llevan al mes. Un diputado común recibe hasta 163 mil 466 pesos mensuales bajo los siguientes conceptos: Remuneración mensual de 58 mil 123; por subsidio legislativo 40 mil pesos, y por apoyo a gestoría 45 mil pesos, aparte de que el Congreso, indebidamente, les paga el ISR, equivalente al 35%, suponiendo que fuera de la remuneración sumaria, 20 mil pesos más. El súper gandalla es José Manuel Pozos, el presidente de la Mesa Directiva, quien se embolsaría más de 220 mil pesos al mes. Su remuneración es la misma que los demás diputados, pero se adjudica 145 mil pesos mensuales extras, repartidos en subsidio legislativo 100 mil pesos y gestoría por 45 mil pesos. Extrañamente, el coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Javier Gómez Cazarín, aparece al mismo nivel que cualquier diputado ordinario, con 163 mil pesos al mes, aunque esa cantidad ya es muy elevada, no se le cree que no se lleve más, cuando su posición es preponderante en la estructura de gobierno y administración del Congreso.

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