Asuntos Públicos – Fracasa operación para destituir al fiscal

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Eduardo Coronel Chiu

Sólo con el milagro de la multiplicación de los votos de los diputados de Morena podrían resucitar en el Congreso del Estado la pretensión de destituir al Fiscal Jorge Winckler mediante la procedencia de los juicios políticos (abortados) instruidos en su contra.
El segundo aplazamiento hasta nuevo aviso de la sesión extraordinaria del Congreso, decretado el viernes, argucia de los diputados de Morena para evitar la derrota en la votación, provocó que los diputados opositores del PAN y otros grupos minoritarios manifestaran públicamente su voto en contra –además de acusar a los líderes de Morena y al Secretario de Gobierno de intimidación y amenazas–, ostentando cuando menos 19 votos, dos más de los requeridos para desechar los dos juicios políticos en la orden del día.
Está claro que el grupo de Morena no pudo alcanzar los 34 votos que necesitaban para aprobar la procedencia y aunque se niegan a reconocer la derrota, esta actitud de avestruz no evita que se perciba la incapacidad y falta de oficio de los operadores –los jefes en el Congreso, Juan Manuel Pozos y Javier Gómez Cazarín, y el secretario de Gobierno, Eric Patrocinios Cisneros–; desde que llegaron hicieron de la destitución del Fiscal heredado por Miguel Ángel Yunes un objetivo político prioritario; hoy que se ve fallido, el gobernador Cuitláhuac García tendría que evaluarlos, sustituirlos o seguir pagando su costo de arrastre.
Revés formal o de hecho
No se ocuparon los de Morena de armar casos convincentes –utilizaron a abogados chambones y protagónicos de duartistas acusados de delitos de desaparición forzada, presentados como víctimas–, pusieron al frente de la operación al torpe y desubicado secretario de gobierno, Patrocinio, quien creyó que con declaraciones, balandronadas y acoso mediático haría correr al fiscal, pero sobre todo descuidaron la política de alianzas al interior del Congreso, responsabilidad de José Manuel Pozos y Javier Gómez Cazarín, y al final, las cuentas no les salieron. Sus adversarios, los defensores de la permanencia del Fiscal Winckler, obviamente, con la intervención del ex gobernador Miguel Ángel Yunes, agruparon la resistencia y consiguieron los votos necesarios para el bloqueo.
Esta semana, con el rechazo visto, se verá el curso que sigue el proceso de los dos juicios políticos. Si los diputados de Morena reanudan la sesión, detenida antes de votar el primer dictamen, desahogan el segundo de los dictámenes y se consuma la improcedencia. O persisten en no reconocer formalmente la derrota, dejando en suspenso “por tiempo indefinido” reanudar el periodo extraordinario de sesiones. Esperando el milagro de la reconversión de los votos.
El sábado tuvieron encerrona en la Casa Veracruz los diputados de Morena y el secretario de Gobierno con Miguel Lucía Espejo, titular de la Unidad de Enlace de la Secretaría de Gobernación con congresos locales, aunque no revelaron el tema abordado y los locales negaron los hubieran reprendido por su torpeza, la visita y junta urgente con el enviado del gobierno de AMLO, no se ve ajena a la crisis legislativa a causa de los juicios políticos.
Violaciones procesales
Desde ahora existen vicios en el proceso; no sólo en los dos dictámenes elaborados por dos diputados de Morena, los cuales tomaron como pretexto para cumplir la consigna partidista, un par de denuncias endebles, sin gran fundamento, y concluir “violaciones sistemáticas a los derechos humanos” por parte del Fiscal. La interrupción de la audiencia que debía desarrollarse de manera continua implica la falta de resolución para proseguir el procedimiento, supuesto que ordena el archivo del expediente como asunto concluido. Aparte de que está por vencer el plazo de 7 días posteriores al turno de los dictámenes a la Secretaría General, obligatorio para emitir la votación conforme a la Ley de juicio político y declaración de procedencia.
Se les hizo bola (8) el engrudo.
Ni una ni otra
El fracaso de los diputados de Morena para destituir a Winckler por la vía del juicio político se suma al congelamiento de la otra vía intentada, la reforma a la Constitución para concederle al Congreso facultades de remoción y nombramiento del Fiscal del estado, está parada por una suspensión concedida a Winckler por juez de distrito para no ser removido por este procedimiento de aplicación retroactiva de la ley, hasta en tanto no se resuelva el fondo del en juicio de amparo.
El costo político del fracaso no es menor. El sostenimiento del Fiscal, junto con la formación de una alianza de oposición en el Congreso del Estado capaz de bloquear decisiones de mayoría calificada, debilita al gobierno de Cuitláhuac García y al grupo legislativo de Morena. Le impone contrapesos en el ministerio público, el Poder Legislativo, y ese balance podría también atraer al presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, poner su conveniencia con el bloque de su socio el ex gobernador Miguel Ángel Yunes.
En medio de la ruptura en el Congreso y su parálisis, ni pensar por ahora en que podrían aprobar los 11 o 12 nombramientos de magistrados del Poder Judicial.
Banderilla del clero
Y para rematar el negro fin de semana del nuevo grupo en el poder, la Arquidiócesis de la Iglesia Católica en Xalapa arremetió en contra de los pobres resultados, la notoria improvisación y falta de oficio de los colaboradores del Gobierno del Estado.
En el contexto del incremento evidente de la violencia delictiva y la percepción de inseguridad creciente en el estado, la Iglesia, en su comunicado dominical “Por un Veracruz en Paz”, exige se detengan los crímenes –no más sangre derramada en Veracruz–, describen el escenario negativo del inicio del nuevo gobierno, contrastando las expectativas al inicio con el desánimo y el desencanto que hoy dicen prevalece en la población.
En una crítica insólita de la Iglesia reprueban con dureza al gabinete “no se puede justificar con novatez y curva de aprendizaje los desaciertos que han tenido en 74 días de gobierno”, y exhorta al gobernador a evaluarlos y a actuar en consecuencia, (ya que) “hay señales claras de que algunos de los recomendados no están funcionando, y por lo mismo es tiempo de tomar decisiones”. Apremian la decisión del gobernador: “el ambiente se está enrareciendo, no hay que esperar a que el estado se encienda para actuar”.
Lo preocupante es que la visión que expone la Arquidiócesis de Xalapa, ajena a la teología, es realista y compartida por mucha gente en el estado. En muy poco tiempo, antes de los 100 días, la 4T entró en crisis política en Veracruz. ¿Reaccionará Cuitláhuac? ¿Lo sabe AMLO?

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