Desde la butaca – El Vicepresidente: Más Allá del Poder (Vice)

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Cinéfilo Irredento

Estilizada biografía de Dick Cheney (Christian Bale), desde sus modestos inicios como becario en la Casa Blanca de Richard Nixon, hasta su tiránico desempeño como Vicepresidente bajo el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell), donde finalmente logró cumplir sus más ambiciosas metas.
Con la película The Big Short (2015), el ex-escritor de Saturday Night Live Adam McKay reveló su inesperada genialidad para explorar complejos temas económicos con grandes dosis de humor que hacían ligeramente menos dolorosas las realidades de un sistema descompuesto y profundamente corrupto.
Y ahora, con El Vicepresidente: Más Allá del Poder, McKay utiliza las mismas herramientas para analizar la carrera de uno de los hombres más poderosos del siglo veintiuno, que generalmente logró mantenerse en la periferia del ojo público mientras orquestaba terribles cambios en el orden mundial… los cuales seguimos sintiendo hasta el día de hoy.
Sin embargo, no puedo negar que la primera hora de El Vicepresidente: Más Allá del Poder (solo por capricho voy a repetir tantas veces como pueda ese ineficiente título mexicano) me pareció un poco floja y anacrónica. Claro, todos sabemos que Dick Cheney es un monstruo con forma humana que pisoteó derechos humanos, arruinó la economía y el medio ambiente, y provocó indirectamente miles de muertes para que sus amigos billonarios pudieran guardar un poco más de dinero en sus cuentas suizas (o donde sea el “tax heaven” de moda en estos días).
¿Existe alguien que no lo supiera? ¿Dónde estaba esta película hace quince años? ¿Sirve de algo revivir malos recuerdos cuando existen retos más importantes en la política actual?
Pero, conforme la carrera de Dick Cheney avanza inexorablemente hacia la “presidencia fantasma” que ejerció bajo las narices del títere George W. Bush, queda clara la motivación de Adam McKay para contar esta historia: las políticas de Cheney fueron tan solo el principio de lo que estamos viviendo hoy.
En otras palabras: examinando el pasado de un individuo específico, McKay nos muestra el futuro de un país… tal vez del mundo entero. Y ahí es donde aparece la relevancia de El Vicepresidente: Más Allá del Poder. Solo hay que tener un poco de paciencia y conectar los puntos hasta formar la terrorífica imagen que McKay nos quiere mostrar.
Y si todo eso es demasiado deprimente, siempre queda el genuino placer del humor (accidental o intencional) que empapa cada escena de El Vicepresidente: Más Allá del Poder, donde el director y guionista recurre a todos los trucos imaginables para sazonar este amargo plato de realidad: narradores que hablan directamente a la cámara, diálogos shakespearianos, un engañoso “¿Dónde están ahora?”, y ocasionales cameos para ayudarnos a recordar momentos clave de la película.
Nada fue tan llamativo como Margot Robbie en la tina de baño explicándonos las manipulaciones de Wall Street (como vimos en The Big Short), pero todos estos detalles funcionan igualmente bien para darle contexto y profundidad al mensaje de El Vicepresidente: Más Allá del Poder.
Y, finalmente, el gran gancho de la película: las tremendas actuaciones de un brillante elenco que hace memorables hasta las más intrascendentes escenas. No negaré que Christian Bale es la atracción principal, pues ciertamente carga la película entera sobre sus hombros sin titubeo alguno, y sin perder por un segundo el control del enigma que está interpretando.
Sin embargo, el brillo de Bale no logra opacar las demás actuaciones dignas de premio, incluyendo a Steve Carell como Donald Rumsfeld; LisaGay Hamilton como Condoleezza Rice; y, mi favorito, Sam Rockwell como George W. Bush, capturando con increíble candor esa arrogancia de niño rico que cree tener todo bajo control, mientras es manipulado por un auténtico psicópata libre de consciencia y moralidad.
Entonces, El Vicepresidente: Ya Me Cansé de Escribir Este Título empieza como la biografía de un tirano, y termina como un desolador mapa del porvenir, reservando una pequeña esperanza de cambio que probablemente será ignorada por los individuos que podrían rectificar la situación. Ni hablar. A ver cuándo haces otra comedia, Adam McKay.

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