Asuntos Públicos – Adeudos fiscales, complicidad del Orfis

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Eduardo Coronel Chiu

Ante la revelación del Secretario de Finanzas y Planeación (Sefiplan), José Luis Lima Franco, del exorbitante adeudo directo del Gobierno del Estado con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), del orden de 17 mil millones de pesos –además de las que corresponden a la UV (900 millones) y al IPAX (300 millones)– por concepto de contribuciones retenidas a los trabajadores y no enteradas al fisco, se requiere no solo buscar la forma de obtener el perdón federal por ser impagable, sino también determinar las responsabilidades de los servidores públicos que participaron en el desvíos de esos recursos, como por las complicidades en observarlas en las auditorías realizadas.
Si bien la responsabilidad en el desvío de los recursos y la evasión fiscal corresponde de modo inmediato a los servidores públicos que incurrieron en las omisiones de pago, es partícipe por omisión y presunto encubrimiento el Orfis, a cargo de Lorenzo Antonio Portilla; éste por el periodo de las cuentas públicas que fiscalizó, sin advertir al Congreso del Estado de los cuantiosos montos que se generaban en pasivos fiscales, ni detener la corrupta práctica de los operadores de recursos.
Evidencias de negligencia cómplice de Portilla
Hay evidencias documentales públicas de que Lorenzo Portilla, como titular del Orfis, eludió su responsabilidad. Con negligencia cómplice hizo la vista gorda de la falsificación contable y la evasión fiscal; minimizó los montos del pasivo fiscal por ISR retenido y no enterado, evitó determinar las cifras reales y menos sancionó a los infractores.
Como prueba y ejemplo, se pueden consultar sus más recientes informes de fiscalización a las cuentas públicas. El informe de resultado por el ejercicio fiscal 2015 de la Sefiplan contiene una observación relativa al tema (FP-015/2015/017ADM). En esta observación apenas menciona movimientos por 102 millones de pesos, como reducción del pasivo, “sin que haya proporcionado el soporte documental de los pagos enteros y/o depuraciones efectuadas, así como la integración detallada de las cuentas que la conforman, que permita verificar dichos movimientos y la antigüedad de saldos”. En el mismo informe la observación FP-015/2015/023 ADM reporta que la secretaría realizó retenciones por concepto de impuestos federales por un monto de 73,216,139, sin que le presentaran evidencias de los pagos realizados. No le proporcionaron los documentos y sospechosamente se conformó, pese a las atribuciones para exigirlos.
En el Informe de la Cuenta Pública de 2016, a la misma dependencia, la observación FP-017/2016/015ADM, por el mismo camino. “La secretaria no mostró evidencia de haber realizado el pago del impuesto sobre la renta por un monto de 41,173,346 –y advierte sobre un monto ínfimo en comparación con el que ahora se conoce–, lo que podría generar un pasivo contingente como resultado del fincamiento de créditos fiscales con actualizaciones, multas y recargos por parte de la autoridad correspondiente (el SAT).
Aflora un elevado monto (parcial) en la contabilidad
El gobierno de Javier Duarte, al que sirvió Portilla en la Contraloría del Estado y quien lo acomodó en el Orfis, donde le sirvió hasta que perdió el poder, ocultó en la contabilidad gubernamental el registro del pasivo fiscal. No aparece en las cuentas hasta 2016. El primer reconocimiento, no tanto por transparencia sino por su conveniencia, no era deuda generada por su administración, lo hizo el gobierno de Yunes en el primer informe trimestral de gasto público enero-marzo de 2017. Bajo el concepto de pasivo no circulante, registran en provisiones de largo plazo un monto de 10 mil 891.9 millones de pesos, que al cierre de ese año es de 10 mil 351.9 millones de pesos. La nota a los estados financieros alude a su origen: “atañe a las obligaciones a cargo fundamentadas en eventualidades verdaderas cuya precisión del importe obedece a un hecho posterior, constituido por adeudos a terceros institucionales”, el largo plazo por el tiempo para definir el monto y sus accesorios y el trámite de pago.
Pero Portilla sigue sin verlo
Pese a la elevación desproporcionada de un año a otro de ese pasivo, como en ocasiones anteriores, el Orfis se escurrió y miró para otro lado. El Informe de resultado a la fiscalización de la Cuenta Pública de 2017, la observación FP-017/2017/006 ADM con tibieza la pone “sujeta a seguimiento”, mezclada con otras omisiones en la contabilidad, en lo que concierne al pasivo fiscal, el Orfis señala: “la secretaría no presenta en su información financiera los movimientos contables y saldos de las cuentas… por pagar de las contribuciones federales y estatales…
El crecimiento de ese adeudo con el Fisco, por las omisiones de pago como por la adición de los accesorios, recargos y multas, tiene una doble responsabilidad. Por un lado, los ejecutores de los desvíos, y por el otro, la omisión cómplice del fiscalizador. El caso ilustra la inutilidad del Orfis para la prevención del daño patrimonial y para sancionar a los servidores públicos que utilizan los fondos públicos para fines distintos a los dispuestos por la Ley. Como miembro de la banda duartista, Portilla lo consintió, y después cuando emergió el cuantioso pasivo, mejor se sumió, a ver si así los que llegaron no lo conectan con el encubrimiento.
¿Cómo llegaron a los 17 mil millones?
Otro tema es cómo los funcionarios actuales de la Sefiplan llegaron a la cifra de 17 mil millones de pesos como pasivo directo del Gobierno del Estado con el SAT, aparte lo que tampoco se pago de la UV y el IPAX.
El más reciente informe trimestral de gasto público, al 31 de diciembre de 2108, el cual ya elaboró la actual administración, mantuvo el concepto de provisiones de largo plazo dentro del pasivo no circulante, con un monto de 10 mil millones 22 mil 235 pesos. ¿De dónde salieron los casi 7 mil millones más?

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