Asuntos Públicos – Exoneran a diputados limpiadores de cuentas

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Eduardo Coronel Chiu

Podría quedar en otra acción fallida de los actuales jefes del Congreso del Estado, los diputados de Morena, Jose Manuel Pozos y Javier Gomez Cazarín, la revisión que ordenaron al dictamen limpiador de la cuenta pública de 2017.
Como era previsible por cualquiera menos por los diputados líderes recién llegados, no tendría consecuencias la descarada negociación de última hora operada por los diputados miembros de la Comisión de Vigilancia de la pasada legislatura, controlada por los del PAN, para rescatar a 60 municipios, solventarles 326 millones de pesos y borrar las faltas administrativas graves observadas en la SIOP al hoy senador Julen Rementería. Estos diputados se erigieron en Tribunal Supremo de Cuentas, sin injerencia del órgano técnico de revisión previsto por la ley, el Orfis, admitieron supuestos documentos comprobatorios que este no había tomado en cuenta y modificaron el dictamen a modo.
El mismo diputado del PAN que presidió la comisión “limpiadora” de vigilancia, Juan Manuel de Unanue, quien se reía de la denuncia en su contra y el resto de los cleaners que presentó Sergio Vázquez, el presidente del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal de Corrupción, por excederse en sus atribuciones y enmendar injustificadamente el informe del Orfis. De Unanue, ahora diputado del montón en la bancada del PAN, presume, a su vez, que ya fueron limpiados.
No habría sorpresa de confirmarse la presunta notificación que dice De Unanue les hizo el contralor interno del Congreso. Desde que se conoció el acuerdo de la actual legislatura de turnar la denuncia al contralor interno, se advirtió que estaban tomando un camino erróneo; si el objetivo era tener una opinión técnica imparcial que fundamentara responsabilidades y elementos para una posible nulidad de los actos realizados con criterios de negociación con alcaldes, bajo sospecha de moche, y respaldo político a su correligionario Rementería –cuyo hijo Bingen Rementería fue parte de los diputados limpiadores–, tenían que buscarle por otro lado, cuando menos haber obtenido una opinión independiente. Tampoco del Orfis, ya que Lorenzo Portilla había actuado con subordinación a la Comisión de Vigilancia sujeta a escrutinio y rendición de cuentas.
Resultado obvio
Pecaron de ingenuidad o ignorancia, o de ambas, los actuales dirigentes del Congreso del Estado, José Manuel Pozos y Juan Javier Gómez Cazarín, del Partido Morena; se entregaron, digamos que de buena fe, a lo que determinara el contralor interno del congreso, René Buenrostro Hernández.
Aparte de la dudosa competencia legal del órgano de control interno –limitada a funciones de auditoría, control y evaluación y responsabilidad por faltas administrativas–, no le dieron importancia a la filiación política y pertenencia de grupo de su contralor interno.
Era muy sabido que René Buenrostro, de abierta militancia en el PAN, era colaborador directo del coordinador del grupo legislativo de ese partido, Sergio El Bailador Hernández, quien como presidente de la Junta de Coordinación Política, en la previa legislatura, lo promovió al cargo de contralor interno.
Aún no se conoce el informe de Buenrostro y si Pozos y Gómez Cazarín se conformaran con sus conclusiones.
Pero nadie se traga el cuento de que no hubo arreglo de los diputados de la anterior Comisión de Vigilancia para “rectificar” el informe final de la auditoría del Orfis a la cuenta pública de 2017. ¿Saldrán impunes?
Revés a Mancha y a los Yunes Azules
Siguen acumulando pérdidas. Ayer se les cayó la dirigencia estatal del PAN. Inesperadamente, aunque a tono con los nuevos tiempos de decadencia de quienes detentaron el poder hasta noviembre pasado, el Tribunal Electoral del Estado anuló la elección interna del comité estatal del PAN, dejando sin efecto la fraudulenta reelección de José Mancha, el dirigente corrompido al servicio del grupo de Yunes Linares y sus hijos.
Prosperaron finalmente las denuncias y pruebas del fraude y la “elección de estado” presentadas por Joaquín Guzmán, el cacique de Tantoyuca y ex secretario de Desarrollo Agropecuario del gobierno de Yunes, con quien rompió para postularse a la dirigencia estatal del PAN y rivalizar con el candidato de este. Lo aplastaron en los hechos en noviembre pasado, ahora en el derecho obtiene la revancha. Habrá nueva elección para dirigente, y será más equitativa. Mancha, si se postula de nuevo, no tendrá el apoyo político y financiero de los Yunes ni los recursos del Congreso que le daba Sergio El Bailador Hernández.

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