Asuntos Públicos – Documentos discretos

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Eduardo Coronel Chiu

Con suma reserva, como para cumplir el requisito de ley pero sin hacer aspavientos, la semana pasada el Gobierno del Estado colocó en páginas de internet de acceso público, la cuenta pública de 2018 y el Plan Veracruzano de Desarrollo 2019-2024.
En contraste con el acto protocolario en el que el secretario de Finanzas, José Luis Lima Durán, acudió al Congreso del Estado en la fecha límite –a finales de abril– a solicitar una prórroga de 30 días para entregar la cuenta pública de 2018, misma que le fue concedida, un mes después no hubo mención alguna de la remisión del documento financiero que será objeto de fiscalización. Pese a que se justificó la demora en que habían detectado graves irregularidades en esa cuenta, de la que 11 meses corresponden al gobierno de Miguel Ángel Yunes, y que fijarían su postura cuando venciera el nuevo plazo, no hubo por parte del Gobierno del Estado ninguna modificación a los estados financieros recibidos. Dicho documento puede consultarse en la página de transparencia de la Sefiplan, seguramente lo entregaron al Congreso, aunque no se haya difundido.
Tímida nota aclaratoria
Apenas y colocaron una breve “nota aclaratoria en relación al contenido”. Varios enunciados en modo condicional, hipotético, potencial o probable, nada categórico o afirmativo. La información financiera “puede” presentar registros cuyo soporte “puedan (sic) no estar apegados a las normas”… “pueden contener incorrecciones materiales”… “que no se hayan realizado las depuraciones”… y así por el estilo. Se tardaron un mes más para esa nota en la que además concluyen reconociendo que la secretaría “respetó los registros y la información emitida en el periodo enero-noviembre 2018” con un deslinde “sin asumir la nueva administración la responsabilidad y validación de la cifras”. La nueva administración admite solo haber adicionado las operaciones registradas en su periodo, es decir, solo el mes de diciembre.
Se apegaron tanto al documento que les dejaron, que en uno de sus párrafos introductorios validan su finalidad: “comprobar que la gestión del Gobierno del Estado durante el ejercicio comprendido del 1 de enero al 31 de diciembre de 2018 se llevó a cabo en los términos de las disposiciones legales y administrativas aplicables… y blábláblá, como si se los hubiera dictado el secretario de finanzas de Yunes.
El show se lo llevó Farsilla
Ya se sabe que el rol para denunciar penalmente ante la fiscalía federal las presuntas cuentas simuladas del gobierno de Yunes –de dudosa procedencia penal, las omisiones contables parecen más del ámbito administrativo–, lo acaparó oficioso el Auditor del Orfis, Toño Farsilla. Para congraciarse con la 4T y promover su reelección en septiembre próximo, les vendió el cuento de la contabilidad ficción-maquillaje que él mismo soslayó tanto en la administración de Duarte como en la de Yunes. Pero esa pauta de actuación del auditor farsilla con el ciclo del grupo en el poder, de ocultamiento y complicidad en la cima y delación a su caída, es otra historia; por cierto, ya muy conocida. 7 años más en la ubre del Orfis bien valen cualquier traición y el montaje de la farsilla.
El amor en los tiempos de Cuitláhuac
No es el titulo de alguna novela, aunque no faltará quién lo esté pensando. Pero el amor, aunque usted no lo crea, figura como uno de los principios centrales que rigen las acciones del actual Gobierno del Estado; si se duda consúltese el Plan Veracruzano de Desarrollo 2019-2024.
Poco conocido este documento que elaboró la oficina del Programa de Gobierno a cargo de Waltraud Martínez, en cumplimiento de la Ley de Planeación del Estado, se entregó en abril al Congreso, que lo aprobó en su última sesión del mes de mayo. En ese periodo el documento completo nunca estuvo accesible al público; nos enteramos de generalidades de su contenido por declaraciones o comunicados que destacaban algunos de sus aspectos; que se componía de 4 ejes, Política y Gobierno, Política Económica, Educación y Bienestar Social, que había programas especiales y alusiones a las políticas nacionales de austeridad, honestidad, anticorrupción y todo en beneficio del “pueblo”. El Congreso tampoco lo hizo público, omitió agregarlo en la Gaceta Parlamentaria, incluso en la sesión en que lo aprobaron. Sin ninguna difusión se publicó en la Gaceta Oficial del Estado el pasado 5 de junio. Ahí puede apreciarse la declaratoria del “Amor” como principio de gobierno. Imaginan los autores del Plan un humanismo fundado en el amor y la libertad, principios que estarán en el trasfondo del quehacer nuestro “y que los llevarán a cumplir el sentimiento patriótico de beneficiar siempre al pueblo con nuestras acciones”.
De algún lado de la reflexión filosófica encuentran que “existe acuerdo convencional en nuestra sociedad que el amor y la libertad constituyen la base sin la cual no serían posibles otros valores. Conmueve el candor definitorio: “El amor: este sentimiento es argamasa de todo lo vivo”, no se queda atrás la Libertad: “es el Don (sic) con el que fuimos dotados para decidir, es el libre albedrío”. No sobra decir que citan la Cartilla moral de Alfonso Reyes y por supuesto, esta nueva república, que incluso fue calificada como “amorosa” por el presidente de México. En la versión local del Arte de Amar, tiene su lugar la gratitud, “es una manifestación del amor”, si y solo si “es expresada desde el corazón equilibra una relación jerarquizada”. ¡Oh, el amor!
De los datos del Plan, sus diagnósticos y proyecciones, otro día nos ocuparemos.

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