Asuntos Públicos – Segunda vuelta en la dirigencia del PAN

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Eduardo Coronel Chiu

Publicada ayer la convocatoria para repetir la anulada elección de la dirigencia estatal del Partido de Acción Nacional (PAN), quedó abierto el nuevo capítulo en la disputa entre los grupos políticos subsistentes al desplazamiento de su efímero poder –apenas de 2 años– y que ahora, cuesta arriba, quedaron como segunda fuerza electoral en el estado.
Aunque podrían anotarse otros competidores, la atención se centra en la nueva medición de fuerzas; en una esquina, el grupo declinante de los Yunes –el ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos, Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez, actual alcalde de Veracruz, representado por José Mancha, cuyo triunfo fue anulado, y en la otra, el cacique de Tantoyuca, Joaquín Guzmán Avilés, aliado primero de aquellos, desafiante después de que perdieron la sucesión de gobernador. Mancha y los Yunes ganaron la elección a fines del año pasado de modo fraudulento, pero Joaquín Guzmán se las tiró finalmente a mediados del mes pasado en la sala central Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
El calendario de la contienda interna en la que la militancia del PAN elegirá a su presidente, secretario general y 7 integrantes de su Comité Directivo es breve. Los interesados deberán manifestarse esta semana, registrarse la siguiente y hacer campaña proselitista del 26 al 7 septiembre; la jornada electoral será el 8 de septiembre.
El fin de la hegemonia de los Yunes
El resultado tendrá consecuencias en las posiciones de estos grupos y su influencia tanto en la legislatura del estado –donde ya se fracturaron–, así como en las expectativas y horizontes para las competencias que siguen, en particular hacia las elecciones de 2021, en que se renovaran en el estado ayuntamientos y diputados locales, y en el ámbito federal los diputados federales.
Lo que está en juego es la permanencia de la hegemonía partidista de Miguel Ángel Yunes, el ex priista que se apoderó de la marca local a partir del gobierno de Felipe Calderón, desplazando a los antiguos cuadros; candidato perdedor a gobernador en 2010, Yunes Linares volvió a postularse seis años después, como es sabido, ganó la gubernatura de 2 años –2016-2018–, entre tanto, hizo senador y alcalde de Veracruz a Fernando, uno de sus hijos, y al otro, alcalde dos veces de Boca del Río, pero fracasó en su proyecto dinástico de heredarle la gubernatura el año pasado. Su reducto político –aparte del ayuntamiento de Veracruz– era el control de la dirigencia estatal a través de José Mancha.
Una vez conocido el revés definitivo a la elección de José Mancha, se percibió a Joaquín Guzmán como nuevo polo de atracción. Para sus hoy rivales, los que se le sometieron en los últimos años, entre estos el hoy senador Julen Rementería, es el momento de darle la estocada y quitarle el control del partido.
Como grupo político perdedor y sin amarres nacionales –el PAN nacional igual fue barrido en el país–, la hegemonía de los Yunes está condenada a la extinción.
No se consolidó la alternancia del PAN en el poder en Veracruz. Apenas dos años les duró el gusto en el Poder Ejecutivo y en el Congreso del Estado. Ahora sólo son la segunda fuerza electoral.
Transparenta el IVAI su pugna interna
Luego de que trascendió hace unos días el tema de las denuncias penales que hizo el contralor interno del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), Alfonso Velázquez Trejo, en contra de los comisionados de ese organismo, a quienes acusó de malversar los recursos en aviadores y gastos de viaje excesivos, ayer su presidenta, Yoli García, salió a dar su versión de los hechos.
Negó la existencia de aviadores en el IVAI, y aunque no explicó su calidad de viajera frecuente a los estados del país, trató de justificar su reciente periplo a España, donde dice fue requerida para ilustrarlos sobre la transparencia en Veracruz. ¿En el periodo de Duarte o en cuál?, por qué apenas hasta hace unos días por fin el IVAI aplicó la ley en favor del derecho ciudadano a saber, con la resolución que ordenó al gobierno de Cuitláhuac García abrir el expediente de la polémica adquisición de patrullas para Seguridad Pública, negado en primera instancia a los ciudadanos que solicitaron la información.
En su contraataque, Doña Yoli exhibió los motivos del contralor, le ha exigido, dice, una asignación presupuestal de más de 3 millones de pesos, ya que quiere ganar como director general del Poder Ejecutivo, contar con una estructura de 3 subdirecciones y disponer de recursos para rentarse su propia oficina, fuera del edificio del IVAI. Sin decirlo explícitamente, lo acusó de extorsión. El contralor interno, como es sabido, conforme a las nuevas reglas del sistema anticorrupción, fue nombrado por el Congreso del Estado, en vez de ser un subordinado de los comisionados. Ahora que ventilan sus trapos sucios en la Fiscalía y los medios de comunicación, habrá que ver qué sigue de este pleito cuyo desarrollo, para estar a tono, es transparente.