Asuntos Públicos – La mirada externa

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Eduardo Coronel Chiu

El tema de la masacre de la familia Lebaron, como era de esperarse, rebasó la frontera, se volvió de inmediato del interés de la opinión pública en el extranjero, donde medios de comunicación y de análisis cubrieron la información y emitieron juicios sobre el caso; asimismo entró de lleno a la agenda bilateral con el gobierno de los Estados Unidos y a la campaña electoral del presidente norteamericano Donald Trump, adicionando presiones a la crisis de seguridad del gobierno de López Obrador, en su incapacidad para contener a los grupos armados de la delincuencia organizada.
En los varios enfoques de la noticia todos destacan la barbarie de los hechos, la emboscada en que este lunes fueron asesinados por un grupo armado 3 mujeres y 6 niños, miembros de una comunidad mormona méxico-norteamericana, en un camino ubicado entre los estados de Chihuahua y Sonora. Pero también a sus autores y sus medios, la creciente fortaleza armada de los grupos de la delincuencia organizada y sus actividades relacionadas al narcotráfico; y por consecuencia, la debilidad del Estado Mexicano para someterlos y proteger a la población.
Para ilustrar
Son ejemplos las cabezas y ligas del New York Times, “Después de la masacre, la familia mormona, confundida y desamparada en México”; el Washington Post: “9 miembros de una familia fundamentalista asesinados en México. La muerte brutal destacó la plaga del crimen organizado”. El País, diario digital español, junto con un video “El viaje al horror de la familia Lebaron”, incluye la nota “Asesinados al menos 6 niños y 3 mujeres, familiares de un conocido activista”.
El semanario del diario inglés The Guardian dedica la portada a México, con letras en tinta que semeja sangre, el título “100 muertes diarias”, y el subtítulo, ¿puede alguien terminar la guerra de México a las drogas?
El Wall Street Journal, más critico en su editorial, “No se descarta acción militar de USA en México”, sostiene que si México no puede controlar su territorio, Estados Unidos tendrá que hacer más para proteger a los estadounidenses de los cárteles de ambos países, la masacre es una advertencia a México de que el crimen domina. Esta editorial, además de una nota donde consigna la versión de que “México dice que los homicidios de americanos pudo haber sido un caso de confusión de identidad”.
Por otra parte, la consultoría Stratford, norteamericana, especializada en asuntos de inteligencia y seguridad global, publica un reporte de riesgo o amenazas con el título “No será fácil eliminar el cártel que asesinó a 9 norteamericanos en México”. Este artículo describe a los cárteles que se disputan el territorio, la Línea –una rama del Cártel de Juárez– y el cartel de Sinaloa (gente nueva), advierte de las dificultades para combatirlos: “los grupos criminales operan en las montañas de esa región y están firmemente atrincherados; por lo que erradicarlos implica un gran esfuerzo de contra insurgencia. El incidente (la masacre) resultará indudablemente en una presión adicional del gobierno de USA sobre las autoridades de México.
Trump no suelta el tema
Luego de que ofreció a AMLO ayuda en la guerra para acabar con los cárteles de la droga, rehusada por el pacifista presidente de México, quien invocó además la soberanía nacional, ayer el presidente Trump utilizó el tema en el contexto del debate y proceso político americano. La masacre de la familia Lebaron en el norte de México demuestra, según su punto de vista, que tiene razón en la necesidad de construir un muro en la frontera. “Cuando ves lo que está pasando del otro lado de la frontera, la gente está empezando a decir ‘quizá él tiene razón sobre el muro’”, y en alusión a sus rivales demócratas, señaló que “las fronteras abiertas traen una criminalidad enorme…”
Es previsible que Trump aumente la presión sobre México a medida que avance el proceso electoral, y no se descarta, como lo hizo en la víspera de su nominación como candidato del Partido Republicano para su reelección, coloque al gobierno de AMLO contra la pared con algún amago, como el de los aranceles o algún otro, condicionado a la guerra antidrogas en la frontera.
Las presiones no reconocidas por AMLO podrían explicar el protagonismo de su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la escena del crimen y en las reuniones con el gabinete de seguridad. Las ausencias notorias del secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, y del Fiscal General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, son sintomáticas de la injerencia del gobierno norteamericano.
Mientras tanto, aquí AMLO dice que en su estrategia de seguridad no habrá cambio, que está en el camino correcto… al precipicio.

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