Serpientes y Escaleras – ¿Habrá coletazo de Washington?

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Salvador García Soto

Un par de horas de que recibiera con abrazos y apapachos a Evo Morales a su llegada a México, los periodistas le preguntaron a Marcelo Ebrard si la decisión de dar asilo al depuesto presidente de Bolivia, cuya dimisión fue celebrada por Washington como un “triunfo democrático”, no generaba tensión en la siempre compleja relación entre México y Estados Unidos. Y el canciller mexicano, que ha sido al mismo tiempo el principal interlocutor con el gobierno de Donald Trump y ahora promotor denodado de la condena al “golpe de Estado” del asilo de Evo en territorio mexicano, respondió con notoria seguridad que no esperaba reacción alguna de la Casa Blanca.
“Estados Unidos tiene otro punto de vista; bueno, cada quien tiene su punto de vista, son distintos. Los intereses de México no son exactamente los de Estados Unidos. Vamos a seguir así, no tenemos tensión”, sostuvo Ebrard, quien fue el encargado de organizar el complicado traslado y el periplo que tuvo que sortear Evo Morales para poder llegar ayer al hangar presidencial, luego de que Bolivia y Perú le impidieran sobrevolar su espacio aéreo. Fue el mismo Marcelo, quien recibió con toda la formalidad oficial y con un claro afecto al defenestrado mandatario y se encargó de mandarlo a una “casa oficial”, dispuesta por el gobierno mexicano, cuya ubicación no se reveló por razones de seguridad.
Y aunque ayer mismo trascendía por fuentes oficiales mexicanas que Evo sólo estará por un lapso breve en México y que de aquí será llevado a Cuba o a Venezuela en donde él quiere residir para “reorganizar su movimiento”, mencionan excolaboradores de la embajada estadounidense en nuestro país que desde el operativo fallido en Culiacán, hasta la masacre de mujeres y niños de la familias mormonas de los LeBaron y Langford, sumada a la reciente visita del peronista argentino Alberto Fernández que vino a hablar del “nuevo eje progresista” en Latinoamérica, rematando ahora con la posición mexicana sobre el Golpe de Estado en Bolivia y el asilo a Evo, “hay muchas cosas que han ido acumulando tensión y molestia en Washington”. Y es que aunque el gobierno lopezobradorista y el canciller Ebrard crean que el rol activo de México defendiendo y arropando a los cuestionados gobiernos del Grupo del ALBA, junto con la promoción de un nuevo alineamiento del llamado “eje socialista o izquierdista” en la región latinoamericana, no le preocupan a Washington, la realidad es que por muy soberana y respetuosa de la Doctrina Estrada que resulte la política exterior mexicana, sí está chocando con las posiciones y los intereses de la política imperialista de los EU.
De hecho, Carlos Trujillo, representante del gobierno de Trump, hizo un ataque indirecto a México: “Estados Unidos nota la hipocresía de estados miembros de la OEA que afirman su apoyo a la democracia y la no injerencia (…) y decidieron violar ambos principios: se oponen a todos los esfuerzos para que Bolivia tenga elecciones libres y justas, y ahora intervienen mediante el apoyo a funcionarios del exgobierno, quienes planearon y ejecutaron un fraude electoral masivo”, dijo en clara alusión al asilo que México concedió a Morales y sus colaboradores. Con este choque abierto, ¿es tan seguro pensar que no habrá un “coletazo” desde Washington en los próximos días? ¿En qué forma llegará la reacción del gobierno de Donald Trump si es que la hay?… Los dados mandan Escalera doble. Subida y felicitación para el cumpleañero de Palacio que hoy festeja entre tanta bajada.

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