Asuntos Públicos – Eligen presidenta del Poder Judicial

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Eduardo Coronel Chiu

Salvo una rebelión de última hora, que no se cree, todo indica que hoy el pleno de magistrados elegirá a la magistrada Sofía Martínez Huerta como presidenta del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura para los próximos tres años, aunque no haya sido su carta favorita.
Acabaron los sueños reeleccionistas del presidente saliente Edel Álvarez Peña, su comunicado de que no participará en la busca de otro periodo, solo confirmó lo que ya se sabía; que había caído de la gracia del nuevo poder, al que intentó acomodarse con servilismo; la línea viene en favor la magistrada que se menciona, una de las propuestas por el gobernador y recién nombrada por el Congreso del Estado.
Un pleno de protocolo
La paradoja de los votantes. Los ocho magistrados presidentes de las salas que integran el pleno elector, los que deciden quién de entre sus pares ocupará la presidencia del Poder Judicial, votarán en su mayoría conforme su nueva iluminada convicción. A pesar de que fueron acomodados para garantizar el control de la elección para el hoy presidente saliente, vetado por razones políticas y de higiene –usado y desechado– no se presentará como candidato; tampoco tienen libertad para optar por un plan alterno. Aunque varios de estos magistrados electores sondearon sus posibilidades, hasta presumían tener dinero para el reparto, el grupo en el poder, Morena y la 4T, decidió por uno de los suyos entre los recién llegados, lo que canceló las aspiraciones de los antiguos. Los ocho más odiados no votarán hoy ni por Edel ni por sus planes alternos, el único camino que les dejaron fue el de la Filo-Sofía.
Pasaron al besamanos
Podrían confabularse y elegir a cualquiera, con solo 5 de 8 votos, o con empate de 4, en el que el voto de calidad de presidente de debates, Alejandro Hernández Viveros, inclinaría la decisión. Pero no se ve probable ese escenario, desde la semana pasada y aún el viernes que se programó para hoy la sesión plenaria electiva, la oficina de la magistrada Sofía Martínez Huerta tenía el brillo del poder naciente detectado por la colmilluda burocracia judicial; era un romerío, la mayoría de magistrados pasó lista en el ritual del besamanos.
Si acaso algún berrinche
Con todo, no se descartan algunas inconformidades. De adentro se prevé un derrame emocional y retórico de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda y quizá también de la magistrada Patricia Montelongo, quienes no terminaron de digerir el prominente ascenso de la abogada que será ungida presidenta, hasta no hace mucho secretaria de acuerdos de la Cuarta Sala. Pero ni ellas ni otros que aspiraron a presidir el Tribunal desafiaron en su momento a Edel Álvarez Peña, se le acomodaron, tolerando su gestión de interés personal, distante de los fines institucionales. Por otro lado, no se descarta alguna manifestación externa; una secuela de los aspirantes al cargo de magistrados que se inconformaron por haber sido excluidos del proceso selectivo, un tema en realidad ajeno al nombramiento de presidente del Tribunal, pero que ofrece ocasión para hacer visible la protesta.
Sofía a prueba: autonomía, corrupción y profesionalismo
Pese a que en la historia contemporánea de Veracruz ha prevalecido el Poder Ejecutivo sobre el Judicial, observándose periodos con diversos grados de sometimiento, ningún Presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) fue más sumiso y servil a las consignas políticas que el saliente Edel Álvarez Peña. En los precedentes, encontramos casos aislados muy focalizados de consignas del Poder Ejecutivo al Judicial para enjuiciar a enemigos políticos o personales, se cuentan el caso del ex gobernador Dante Delgado y dos de sus colaboradores en el gobierno de Patricio Chirinos (1992-1998) y de un par de colaboradores del gobernador Miguel Alemán (1998-2004), entre estos su jefe de Comunicación Social, ninguno tan extendido y con dos grupos políticos en ajuste de cuentas como el periodo de apenas tres años de la presidencia de Edel Álvarez Peña. Subordinó al Poder Judicial a la persecución política del gobernador Yunes contra los duartistas y otros enemigos y al cambio de gobierno, pone a los jueces penales al servicio del gobierno de Cuitláhuac García contra los imputados colaboradores de Yunes. Como el ajuste de cuentas de la 4T no ha terminado, la actitud de la magistrada Sofía Martínez Huerta sobre los procesos en curso y los más que se acumularán tendrá seguramente momentos para definirse entre la legalidad y la docilidad y el pago de favores.
Otro rubro de prueba es la defensa de la autonomía presupuestal del Poder Judicial. ¿Cómo reaccionará la presidencia del Tribunal Superior de Justicia al recorte de casi 700 millones de pesos, el 26.6% de su presupuesto para 2020? Seguro que el presupuesto asignado de 1 mil 895 millones de pesos al Poder Judicial no equivale a cuando menos el 2% del presupuesto total del estado previsto en la Constitución Política.
Por otro lado, es de obligada revisión, por la presunta corrupción, el exorbitante endeudamiento y las observaciones de fiscalización a los expedientes del financiamiento de las ciudades judiciales bajo el esquema de asociación pública y privada, amañados en el periodo de Edel Álvarez.
Asimismo, luego del desmantelamiento de la antigua plantilla de magistrados efectuada en el periodo de Edel Álvarez y el acomodo de sus afines como jueces, hay una gran tarea por hacer para reconstruir el Poder Judicial. Ya se verá su actuación y habrá de evaluarse en su momento. Por lo pronto, de no haber cambio en la línea ni en los hilos de los actores, hoy es la presentación en el Poder Judicial de Sofía Martínez Huerta.

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