Asuntos Públicos – Gobierno débil, consolida estructura de poder

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Eduardo Coronel Chiu

La paradoja del primer año de Cuitláhuac García es que encabeza un gobierno débil, de escasos resultados, incompetente y rebasado en muchas áreas por los problemas del estado, que sin embargo ha consolidado una estructura de poder orgánico más allá del plano formal.
El problema es que esta centralización del poder no se refleja en una mejoría en la administración pública ni en las condiciones de vida de los veracruzanos. Son dos aspectos distintos, no necesariamente vinculados, y que por lo mismo deben evaluarse con criterios particulares.
En este primer año de gobierno, Cuitláhuac y su grupo se quedaron en la curva de aprendizaje; les sigue pesando la falta de preparación en la función de gobierno y administración, la carencia de experiencia y oficio, la composición de un gabinete de cuotas partidistas y recomendados, improvisados la mayoría, engolosinados como infantes con el inesperado acceso al poder.
Rebasados
El grupo gobernante local fue rebasado por los problemas del estado.
La inseguridad pública y la violencia criminal no se contuvo. No obstante que la seguridad pública ha estado a cargo principalmente de las fuerzas armadas del Gobierno Federal, los delitos graves en el estado se mantuvieron a la alza, la mínima reducción estadística de los homicidios dolosos no puede ocultar las masacres que se cometieron, la persistencia de la ejecuciones en distintos puntos del estado, los desaparecidos a su cuenta, ni la oleada incontenible de secuestros y feminicidios. La crisis de seguridad pública no fue prueba superada. Tampoco hubo buenos resultados en la economía, Veracruz sigue estancado y con signos de empeorar en el crecimiento económico y el empleo, el campo y los servicios, poco se vio el efecto de la acción del Gobierno del Estado en la promoción económica, los apoyos al campo o al precario turismo. La obra pública fue ínfima y los programas locales de desarrollo social, inexistentes; obviamente la pobreza no se atenuó; la salud pública padeció el desabasto de medicamentos, los brotes de epidemias como el dengue y el abandono hospitalario; los servicios de educación pública se mantuvieron en la inercia, apoyados sobre todo por el gasto federal que paga las nóminas del sector, las finanzas públicas continuaron deficitarias, fueron insuficientes los ingresos, que tampoco crecieron, la inversión pública fue mínima y no se observan los efectos de la política de austeridad, los servicios personales tuvieron más gasto; ni el subejercicio presupuestal o los presuntos ahorros de la contención del gasto evitaron el déficit financiero al cierre del año. Para pagar aguinaldos ya se conoció que obtuvieron créditos por 3 mil 200 millones de pesos (dicen que solo usarán 2 mil 500 millones), y que el Gobierno Federal tuvo que entrar al rescate con un incremento a la SEV de más de 500 millones de pesos para que cubra a su personal las prestaciones de fin de año. Después de un año, siguen en el hoyo financiero. Y la reestructura de la deuda pública está todavía por verse.
La política de honestidad y anticorrupción del nuevo gobierno también quedó en entredicho, además del señalado nepotismo y el reparto de cargos como botín político, la mayoría de las adquisiciones, varias de ellas cuestionadas por notorio sobreprecio, como las patrullas de seguridad pública y las medicinas a las empresas del delegado de Morena en Jalisco, o la poca obra de la SIOP, se otorgaron sin concurso, al dedazo bajo presunción de moche con empresas favorecidas, sobre todo foráneas.
Las muchas denuncias por corrupción al anterior gobierno han quedado en episodios mediáticos, y al único ex funcionario (de la Sefiplan) que tienen en prisión, Bernardo Segura, su acusación parece persecutoria, le imputan incumplimiento del deber legal por no haber verificado el origen ilícito de unos cheques entregados por una institución del Gobierno Federal, la PGR.
Solo en el discurso del Gobierno del Estado con sus otros datos de su “realidad alterna”, utilizados como propaganda (y la recurrente culpa a los antecesores) intentan mostrar que hubo resultados de su primer año de gestión; aunque aparte de ellos, que se los creen o simulan hacerlo, pocos les conceden alguna credibilidad.
Remolcados por el gobierno de AMLO
El bajo perfil y la ausencia de liderazgo del gobernador Cuitláhuac García y su precaria administración, se ha compensado hasta ahora con la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus instrumentos de intervención en el estado de Veracruz. Aparte de los respaldos públicos al gobernador en momentos de crisis de seguridad y el refuerzo de las fuerzas federales, Guardia Nacional, Marina y Ejército, las omisiones locales de inversión y la parálisis del desarrollo social tuvieron la asistencia de la derrama de programas federales de subsidios a los “pobres”, ya se sabe, con fines de clientelismo político. En cuanto a inversión, lo que hayan aplicado en puertos, mantenimiento carretero y en las empresas del estado, Pemex y CFE. Sin este componente externo importante, el gobierno de Cuitláhuac García se habría visto aun más incompetente. Con todo Veracruz es parte del proyecto político nacional de AMLO y su partido Morena, aunque su representante aquí sea apenas una sombra.
Centralización del poder
Replicando el expansionismo del poder que ejecuta AMLO en la estructura federal, el grupo local ha absorbido y subordinado a los demás poderes y a los principales organismos autónomos, exceptuada la Universidad Veracruzana (UV).
Haber ganado el Poder Ejecutivo y la mayoría absoluta en el Congreso local les ha permitido erradicar vestigios de anteriores grupos políticos, abrir la colonia Morena en el estado. Cumpliendo objetivos de poder, sin apego a la legalidad, asaltaron la Fiscalía del estado, depusieron al fiscal heredado, Jorge Winkcler, y designaron una empleada de la Secretaría de Gobierno, Verónica Hernández Giadáns, como encargada de la Fiscalía; aprovecharon la renovación de titulares y con su mayoría en el Congreso impusieron a Delia González, una de sus militantes, en el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) y maniobraron para colocar a una magistrada, Sofía Martínez Huerta, igual de su línea y recién nombrada, como presidenta del Poder Judicial; otros organismos ya se habían entregado, como la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y a los demás, como el órgano electoral (OPLE), la Comisión de Periodistas y el Tribunal de Justicia Administrativa, los traen a raya con látigo presupuestal.
Ante la debilidad de la oposición, minoritaria, fragmentada (el PAN se dividió), o cooptada como el PRI y el PVEM, el grupo en poder del partido Morena se consolida al final del primer año como una estructura centralizada sin contrapesos institucionales. Tienen todo el poder (¿alguien está al mando?) creando para los ciudadanos una situación de riesgo ante un ejercicio arbitrario y el debilitamiento de los mecanismos de contención y rendición de cuentas. Hasta hoy, ostentan un poder sin límites, pero han sido incapaces de dar resultados en beneficio de la población del estado.
Comparece el gobernador al congreso
Con la comparecencia hoy del gobernador Cuitláhuac García al Congreso del Estado a una sesión de preguntas y respuestas con los diputados, se cierra el capítulo del primer Informe de Gobierno.
De acuerdo al formato previsto, inicia el gobernador con una exposición de hasta 20 minutos, seguida de una ronda de preguntas que le formularán en su turno un diputado por cada grupo legislativo, Morena, los dos del PAN, el mixto y el de la dirigencia local, el PRI-PVEM y el Grupo del lado correcto de la historia. Cada uno dispondrá de no más de 10 minutos. Ante cada pregunta el gobernador deberá responder de inmediato en un lapso máximo de 15 minutos.
Ya sabremos del espectáculo. Cada quien, según su posición e interés, llevará sus datos y visión de realidad. Para Veracruz ha sido un año perdido.