Asuntos Públicos – Encinas hace la tarea de Cuiltáhuac

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Eduardo Coronel Chiu

Bien se vio el Subsecretario de Gobernación en el ramo de derechos humanos, Alejandro Encinas, al venir ayer a atender personalmente a los familiares de personas desaparecidas de la región de Orizaba.
Su presencia, acompañado de funcionarios de la Comisión Nacional de Búsqueda, entre estos su titular Karla Quintana, es un mensaje de sensibilidad y atención de las autoridades federales al tema crítico de la desaparición forzada de personas en el marco de la violencia criminal e impunidad que azota al país y al estado desde hace varios años.
Pero sobre todo, la disposición de escuchar las demandas y las quejas en los procesos penales y de búsqueda por parte de los familiares de víctimas contrasta con la actitud pusilánime mostrada por el gobernador Cuitláhuac García con este mismo grupo de personas a las que se negó a atender en diciembre pasado, cuando canceló la audiencia convenida, en un desplante caprichoso, vetó la participación de una organización civil, concretamente puso tache a su representante Aracely Salcedo, ella misma, madre de una joven desaparecida en esa región. La escapada de Cuitláhuac para evadir el diálogo, furtivo desde el estacionamiento del hotel, debajo de los asientos de un vehículo, es una de las estampas más denigrantes de la investidura que se conocen de un mandatario veracruzano.
Es probable que Encinas no resuelva las demandas que le plantearon los familiares de los 15 comerciantes sustraídos en Ixtaczoquitlán hace unos meses, y que tampoco encuentren a las demás personas desaparecidas en la zona, algo quizá pueda hacer con las quejas de la desatención, incumplimiento de protocolos de búsqueda y hasta cobros indebidos de fiscales. Encinas también es de Morena, por cierto. Pero vino a dejarles a los funcionarios locales –ninguno del Gobierno del Estado estuvo presente– una lección de servicio público, profesional y humano.
Jueces y la santa claus
En conferencia de prensa posterior a la reunión con los familiares de víctimas, el subsecretario de Gobernación no dejó de echar la viga al sistema judicial del estado. Sin reducir el problema de corrupción en los cuerpos policiacos y la violencia del entorno, enfatizó la impunidad y se refirió a que hay jueces en Veracruz que no hacen su trabajo de manera ética y profesional, mencionando que hay casos lamentables en donde reclasifican los delitos, citó el de los policías involucrados en desaparición forzada en Tierra Blanca. No fue exhaustivo, sin embargo, están a la vista las liberaciones de ex funcionarios en proceso por desaparición forzada hechas por los jueces del estado a partir del inicio del gobierno de Cuitlahuac García. Desde el ex secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, pasando por el ex fiscal Luis Ángel Bravo, sus colaboradores en servicios periciales y fiscalía regional, hasta el grupo de los fieles, los policías de la Fuerza Civil, incluido el ex jefe y 13 policías más liberados el pasado 24 de diciembre por cambio de medida cautelar para que sigan el proceso en libertad, este último paquete ya a la cuenta de la morenista presidente del Tribunal Superior de Justicia, la magistrada Sofía Martínez Huerta, una Santa Claus de los duartistas procesados por desaparición forzada.
Mandan a gobernador a aprender “modelo Oaxaca”
A la ardua como inútil tarea de aparentar que gobierna, hasta ahora centrada en irse a sentar cada mañana a las burocráticas “mesas de construcción de la paz” con los representantes de fuerzas armadas, sin que tengan un efecto de reducción o contención de los delitos, el gobernador Cuitláhuac García sumará otra asignatura, el aprendizaje del Modelo Oaxaca para caminos rurales.
Aunque es otra de las ocurrencias de López Obrador, por decir lo menos, un método de limitados alcances para atender la carencia de caminos rurales, que además no es el descubrimiento del hilo negro, otros gobiernos –incluso el de Luis Echeverría, un alter ego de AMLO–, lo promovieron y con semejanzas con las tareas de Solidaridad de Carlos Salinas, o el más antiguo tequio o trabajo comunal gratuito para realizar pequeñas obras locales, ahora López Obrador y su anclaje en el pasado mítico redescrubrió que las comunidades oaxaqueñas pueden organizar y ejecutar pequeños tramos de caminos vecinales, y hasta presumió del genio constructor zapoteco en Monte Albán.
De gira por Huayacocotla el pasado domingo, cuando le demandaron la construcción de caminos, entre otras, se le ocurrió que Cuitlahuac García debía aprender el modelo basado en usos y costumbres de Oaxaca.
El dinero sale del gobierno, el trabajo físico de la comunidad, se crean precarios jornales temporales, las herramientas no son más que pico, pala y revolvedora. ¿Lo dijo en serio? El mensaje: “Me gustaría que Cuitláhuac y las autoridades de los municipios fueran a visitar Oaxaca, que Adelfo Regino del Instituto Nacional para los Pueblos Indígenas, los acompañe, que vean como lo están haciendo, para que se puedan asignar todos los recursos y en el sexenio dejemos pavimentados todos los caminos”. Cuitláhuac ya prepara su viaje de estudios junto con su secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Elio Hernández.
No se sabe por qué AMLO mandó a Cuitláhuac a Oaxaca, si no hace mucho dijo que “la construcción de caminos no tiene gran ciencia”, como en otra ocasión enunció que “gobernar no es la gran ciencia”.
Con los ojos puestos en el pasado mítico de los pueblos originarios habría que revalorar la política de los Chichimecas como una de las fuentes ideológicas de la 4T.