Asuntos Públicos – El primo de Tierra Blanca

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Eduardo Coronel Chiu

Un clarividente podría haberle dicho al gobernador Cuitlahuac García: “encontrarás un primo en tu camino; te meterá en un escándalo”. No fue esta vez el primo Eleazar, sino el primo Navarrete.
Aunque resulte difícil de creer, por el evidente costo que tiene en su imagen y la sospecha sobre sus relaciones personales, el gobernador Cuitlahuac García Jiménez, este martes visitó como cortesía en Tierra Blanca al señor Francisco Navarrete Serna, alias el primo. Ese nombre podría estar en el olvido o desconocerlo el lector, pero detectarlo causa alerta; figura entre los protagonistas, del lado de los malosos, en aquel capítulo ominoso de la desaparición de 5 jóvenes en la carretera de Tierra Blanca en enero de 2016, en el último año de gobierno de Javier Duarte.
El ingeniero Francisco Navarrete Serna, alias “El Primo”, aparece en esa trama como el jefe de la plaza, el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación en Tierra Blanca. Fue detenido junto con su hijo y uno de sus empleados por el Gobierno Federal en un operativo policiaco publicitado; en el mismo caso en el que se imputó a policías de seguridad pública por la detención ilegal y la entrega de los jóvenes al grupo criminal, que los asesinó y desapareció sus cuerpos, presuntamente en el rancho El Limón, con cuya propiedad se relacionaba a Navarrete. El famoso caso, entonces llamado el Ayotzinapa de Veracruz, atraído por la PGR, se fue diluyendo, entre componendas y defectos procesales, ¡qué casualidad!, al cambio de Gobierno Federal.
Aunque la tropa sigue en prisión, al menos 8 policías al parecer ahí permanecen, no pocos han alcanzado la liberación, como los ejemplos citados por el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, jueces que se prestan a reclasificar delitos y a retirar acusaciones de delincuencia organizada o desaparición, en particular a Navarrete, le dan la salida al parecer por defectuosa integración de las pruebas, en la atracción del proceso que hizo la PGR tomó las mismas del expediente estatal y por ello el juez las habría tomado como invalidas, encontró la forma de liberar por un tecnicismo a Navarrete, y si la nueva fiscalía Morena no impugnó, pues ya está de regreso en Tierra Blanca.
El jefe de la plaza, ahora con Morena
desde su captura en enero de 2016 salieron a relucir las relaciones políticas del “ing” Navarrete, entonces se le mencionó como patrocinador de campañas electorales del PRI, y en particular como financiero de la campaña a diputado federal de Tarek Abdalá, el tesorero de la mafia de Duarte en la Sefiplan. Al cambio de tiempos cambio de aliados. Tras su liberación en agosto pasado, dos meses después abrió un periódico impreso; precisamente en su inauguración se mostraron los nexos con el partido Morena, la diputada local del distrito, Margarita Corro Méndez, se desvivió en felicitaciones; y el ex candidato a la presidencia municipal, Miguel Ángel Ochoa, investido de diácono, repartió bendiciones físicamente al edificio del medio impreso.
En ese marco de alianzas, no causa tanta extrañeza la gentil visita del gobernador Cuitláhuac García a Francisco Navarrete, El Primo, quien fuera tenido como el jefe de plaza en Tierra Blanca de Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Dos caras del perdón
¿Cómo entender la personalidad dividida o fragmentada de Cuitláhuac García, que en el mes de marzo ofreció disculpas públicas, pidió perdón a los familiares de los 5 jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca y ahora fraterniza con uno de los que fueron señalados como verdugos?
En la Ciudad de México, en el Museo de la Tolerancia, los familiares escucharon a un compungido gobernador: “ofrezco una disculpa porque no se detuvo a tiempo la colusión de la policía de Veracruz con el crimen organizado”.
A los familiares de los desaparecidos Cuitláhuac les pidió perdón, al Primo, lo perdonó.