Asuntos Públicos – Percibido débil, creen que renunciará gobernador

0
106

Eduardo Coronel Chiu

Ley Cisneros zopilotea a Cuitláhuac con fake news. La percepción de debilidad e incompetencia que tiene en el espacio público local Cuitláhuac García como gobernador del estado, fue ayer terreno fértil para un falso debate relativo a las reglas constitucionales para sustituir al gobernador del estado en los casos de falta absoluta.
Una iniciativa de reforma a dos artículos de la Constitución Política del Estado (46 y 47) –que en realidad son mínimas y no alteran en lo fundamental las reglas vigentes sobre el tema que regula las distintas situaciones y los modos de operar el relevo– reanimó las versiones de que Cuitláhuac García renunciará al cargo para el que fue electo y que lo sustituirá el secretario de Gobierno Eric Patrocinio Cisneros. Incluso en los medios, dicha reforma presentada por el PRI-PVEM se bautizó como la Ley Cisneros.
Desconocer las reglas vigentes del tema conduce con facilidad al error, a la interpretación equivocada, no puede evaluarse racionalmente una propuesta de reforma sin entender cómo es el procedimiento y sus hipótesis vigentes, que se buscan cambiar. Esas normas no están de adorno, son mecanismos probados, incluso en otros sitios y épocas; corresponden a la realidad política y a experiencias histórica, son previsiones prácticas para resolver, sin disturbios, los casos de falta absoluta de gobernador (o autoridad electa), garantizando además que el grupo que detente la mayoría absoluta, la mayor representación, controle el relevo y asegure la estabilidad, sea convocando a nuevas elecciones, si la falta ocurre al inicio o dentro de los dos primeros años, o con la designación del sustituto si ocurre después del segundo año de mandato.
¡Ni falta hace!
Quizá no sea pertinente ahora hacer un análisis puntual de la reforma, puesto que aún está muy lejos de convertirse en ley. Sería perder el tiempo entrar al detalle ahora. En principio la presenta un grupo legislativo menor –el PRI y PVEM de solo 3 o 4 diputados–, aunque son sabidas sus alianzas con el grupo en el poder que les permite actuar sobre representados, tienen un lugar en la Junta de Coordinación Política (Erika Ayala, incondicional desde que le agarraron las plazas de aviadores, inclusive de familiares, en el Colegio de Bachilleres) y una posición en la Mesa Directiva, es secretario Jorge Moreno Salinas, quien por cierto presentó en la tribuna la mencionada iniciativa. La señal del consenso se verá cuando la dictaminen y agenden los jefes de Morena, mientras tanto, como otras tantas, podría irse a la congeladora. Aunque no se duda se lo hubieran instruido al micro grupo del PRI, puesto que entre sus justificaciones invoca una homologación a reciente reforma federal en el caso del Presidente de la República. En realidad, el estado de Veracruz no está obligado a homologarse, ni hace falta hacerlo, las reglas prácticas para la situación ya están.
Bola 8 en la reforma
Por otro lado La mención expresa en la iniciativa de reforma de que será el secretario de gobierno quien asuma como gobernador provisional, en tanto el congreso nombra gobernador interino o sustituto –lo que deberá hacerse en un plazo no mayor a 60 días–, generó la interpretación errónea de que se trata de una ley a modo para el tal Cisneros. Es muy creíble que Patrocinio aspire a sustituir a Cuitláhuac, sabido que se conduce y pavonea como si fuese el gobernador y hace campaña personal de propaganda pueblerina para darse a conocer. Es cierto que hace tiempo se difunde, vista la notoria incapacidad y lentitud de aprendizaje de Cuitláhuac y el desastre que hay en Veracruz, que AMLO lo removerá, “lo invitará al gabinete federal”, dejará de hacerle el paro y el ridículo, proclamando que es un hombre “honesto” (es un decir), omitiendo que es un inútil, que es un juicio de hecho. La trama del relevo marca el tiempo de la invitación una vez que empiece el tercer año, para evitar se convoque a elecciones de gobernador.
Pero de este escenario a que la reforma sea un tapete para Patrocinio hay un salto irracional de la imaginación. Es superfluo el alcance de la reforma, no garantiza la permanencia del secretario de gobierno más que un periodo muy breve que puede ser efímero; el mencionado de 60 días es máximo, “no mayor a”, es decir, puede ser menos; si el Congreso decide de inmediato nombrar interino o sustituto otro ocuparía el sitio; pero no es ese el punto, sino reconocer que la decisión del reemplazo de gobernador (en el texto vigente y en la iniciativa) está en el grupo mayoritario del Congreso del Estado, y de quien tenga la capacidad de manejarlo, sea local o centralmente, como funciona el sistema Morena. Por tanto la reforma o Ley Cisneros es irrelevante frente la decisión del máster.
En 31 años, solo dos sustituciones de gobernador
Tan remota es la probabilidad de la falta absoluta de gobernador que contando solo un periodo contemporáneo de la segunda mitad de los ochentas para acá solo en 2 ocasiones se ha dado el procedimiento legislativo de sustitución. Una para arriba y otra para abajo en la rueda de la fortuna política. En 1988, Fernando Gutiérrez Barrios, al inicio del tercer año renunció como gobernador para asumir como Secretario de Gobernación en la naciente Presidencia de la República de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). El secretario de gobierno Dante Delgado fue nombrado por el Congreso local gobernador sustituto por los restantes 4 años. Y de picada, el 2016, faltando 40 días para concluir su periodo, por órdenes del presidente Peña Nieto, renunció al cargo Javier Duarte para poder fugarse a Guatemala; la Diputación Permanente designó gobernador sustituto para concluir el periodo al secretario de gobierno, Flavino Ríos.
No se hagan bolas (8), quien controla la mayoría absoluta en el Congreso del estado, controla la eventual sustitución del gobernador, en caso de falta absoluta del electo, después del segundo año de mandato.
Solo la percepción de debilidad e incapacidad en Cuitláhuac facilita la credulidad de su renuncia y la zopiloteada de Cisneros. Cuando se tenga que ir se irá, si se lo ordena su jefe, hasta corriendo a un puesto segundón; si no, acá deambulará hasta el final de su mandato rebasado por los problemas del estado.