Asuntos Públicos – Buscan malosos, matan inocentes

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Eduardo Coronel Chiu

¿Qué sucedió en realidad en el operativo policiaco en la comunidad de Tepetzintla en Atzalan, la madrugada del jueves pasado?
No es un asunto menor, ya que la dimensión y el valor no proviene de la geografía de ese municipio, del número de víctimas o de su estrato social; cobra importancia a partir de la causa y circunstancias de la muerte de dos personas, un adulto de de 65 años –Bellarmino Cardeña– y una menor de 11, María Magdalena, su nieta, ambos fallecidos dentro de su vivienda, baleados por elementos de la policía del estado.
La información es contradictoria. En las primeras noticias del incidente policiaco en Atzalan se mencionó que en el enfrentamiento habían muerto “el abuelito y su nieta”, como se les identificó, y que podría tratarse de un operativo fallido, versión que las autoridades se apresuraron a contener, incluso el mismo gobernador Cuitláhuac García negó que hubiera sido fallido, asegurando que los efectivos perseguían a los presuntos delincuentes, quienes se resguardaron en una vivienda de lámina, donde se desarrolló el enfrentamiento: “hay dos personas fallecidas, la menor y el señor”. Además, dijo, se detuvo a una mujer para investigar su probable participación en los hechos.
El comunicado de seguridad pública se limita a reportar la detención de tres presuntos agresores en un enfrentamiento en Atzalan, cuando atendían una “emergencia” y en el saldo menciona 4 personas heridas y dos fallecidas (un hombre y una mujer), sin que se precise de estos cómo murieron y qué hacían en la escena. El comunicado de seguridad pública no reconoce ningún daño colateral y menos un error.
Refuta sobreviviente la historia oficial
En entrevista con la reportera de AVC Noticias, Ana Alicia Osorio, una superviviente de la intrusión y ataque policiaco, Genoveva, esposa de Bellarmino y abuela de María Magdalena, narra los hechos de manera totalmente distinta a la versión oficial. De acuerdo con su testimonio, dentro de la vivienda solo se encontraban ella, su esposo y dos niñas, sus nietas, niega que ahí se hubieran escondido los delincuentes que perseguía la policía, la familia dormía cuando se percataron de que forzaban la puerta, por lo que para la defensa de su domicilio y vidas, Bellarmino, ex agente municipal de Tepetzintla, tesorero del patronato de la iglesia y gestor de “Sembrando Vida”, tomó su escopeta de cacería y disparó ante la intrusión de desconocidos, y se hizo la balacera; ingresó por la fuerza la policía, y en ese tiroteo tendidos quedaron su esposo Bellarmino Cardeña y su nieta Magdalena, ella con un tiro en la cabeza. Sobrevivieron Genoveva y a su otra nieta, de 5 años. Cuenta la señora que a ella la treparon a una patrulla para interrogatorio, a ella se refiere Cuitláhuac cómo la mujer detenida para “investigación”, cuando regresó a su casa se percató que la policía había revoloteado sus cosas y tomado el dinero que les acaban de dar de “Sembrando Vida”. En otras viviendas de la comunidad, la policía del estado irrumpió de igual forma, por fortuna sin víctimas.
Esclarecer el caso
Ante la gravedad de los hechos referidos por la sobreviviente, no es admisible el carpetazo, como tampoco cabe la justificación de que la policía cumplía con su deber; nadie se opone a que se persiga y sancione a delincuentes y que se les repela con la fuerza legítima cuando sea necesario; pero en Atzalan, todo indica que hubo violaciones graves de derechos humanos.
Es evidente que el operativo policiaco no observó las garantías constitucionales de los ciudadanos, que la autoridad rebasó los límites legales, no respetó la inviolabilidad del domicilio, la policía del estado no tenía ningún derecho a forzar el domicilio –carecía de orden de cateo y en su interior no se cometía ningún delito, ni se encontraba delincuente alguno–, asimismo, cometieron violaciones irreparables al derecho a la vida y la integridad personal para Bellarmino y su nieta María Magdalena. Habría responsables de abuso de autoridad y de los homicidios.
Ya veremos si se realiza la investigación de responsabilidades en el cuerpo policiaco y en los mandos que lo instruyeron, o si persistirán en el ocultamiento como hasta ahora. La encargada de la Fiscalía es, como se sabe, carnala, subordinada a los intereses de la secretaría de Gobierno y de Seguridad Pública.
De las comisiones oficiales de Derechos Humanos, tampoco cabe esperar mucho. Tanto la estatal como la nacional están controladas, Namiko cerró el pico (lo abre para morder cuando la instruyen) a cambio de su permanencia y presupuesto, y en la nacional Rosario Piedra es igual incondicional de Morena y AMLO.

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