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DISYUNTIVA ELECTORAL: A FAVOR O EN CONTRA DE AMLO Y MORENA

PorAz Diario

May 3, 2021

A un mes y días de las votaciones múltiples y concurrentes, federales y estatales, que se celebrarán el próximo 6 de junio, mas allá de las competencias parciales, queda claro que el centro de la disputa, es la distribución global de las fuerzas políticas, el nuevo balance del poder público en el país.

La polarización generada por el modo populista, faccioso y autoritario con que gobierna Andrés Manuel López Obrador y su partido mayoritario Morena, ha convertido la decisión del electorado en una disyuntiva : votar a favor y que consoliden el régimen personalista anti democrático y sus controvertidas políticas emblemáticas, o votar en contra, a fin de ponerle límites y contrapesos al poder absoluto que ejerce, revivir el pluralismo.

Como en una democracia el poder político no se gana para siempre- por fortuna- la mayoría electoral que en 2018 llevó al poder por primera vez a Andrés Manuel López Obrador y a su partido Morena en el Poder Ejecutivo, el Senado y la Cámara de Diputados, permitiéndole ejercer al Presidente un gobierno unitario, centralizado y sin contrapesos legislativos, tendrá una obligada prueba en la urnas.

De la distribución actual de las fuerzas, permanecerán el poder Ejecutivo y el Senado, con mayoría absoluta de Morena y aliados, mas no calificada, pero está en juego, si el gobierno de López Obrador mantendrá o perderá la mayoría en la cámara de diputados, resultado que condiciona la toma de decisiones en los siguientes tres años que restan al mandato del presidente. La elección a nivel de los estados reconfigura el mapa de poder regional en los 15 estados que elegirán gobernador, y en todo el país, Legislaturas locales y Autoridades municipales. En Veracruz, se eligen 50 diputados y 212 ayuntamientos.

El controvertido proyecto político que ha puesto en marcha el Presidente López Obrador divide al país y su expansión requiere el refrendo electoral mayoritario para completar el avasallamiento de los que no lo comparten, mientras que las ahora minorías buscan recuperar espacios de contención y preservar las instituciones de la transición democrática como condición de supervivencia política.

El signo de la coyuntura es de confrontación y violencia, no de normalidad democrática. Prevalece un ambiente crispado, agresivo y polarizado entre actores políticos, López Obrador mas que como Presidente de la República hace campaña como líder político y jefe del partido Morena, con no pocas acciones persecutorias a la oposición, y crecientes ataques a las instituciones electorales, a lo que se agrega la presencia de la delincuencia organizada en el proceso electoral, manifiesta en homicidios y otras agresiones a candidatos.

LA ELECCION COMO REFERENDUM

El propio López Obrador ha colocado su proyecto político, autollamado pomposamente la Cuarta Transformación, en el centro de la elección.

El tipo de gobierno y de políticas aplicadas en los 2 años y medio que lleva como presidente y sus resultados, forman la agenda y el debate ideológico de las campañas electorales.

Envueltas en justificaciones de un proyecto que en el discurso dice ser austero, combatir la corrupción y beneficiar a los pobres, la presidencia de López Obrador y sus mayorías legislativas han avanzado en la creación de un régimen autocrático en lo político e ineficaz en su desempeño.

Los rasgos políticos son observables en la centralización y expansión personal del poder, el debilitamiento y la pretensión de subordinar a otros poderes y órganos autónomos y en la intolerancia a la critica. Son ejemplos, la invasión al poder judicial federal, las amenazas de desaparecer o enclavar sin autonomía al INE, INAI, COFECO- la descalificación a la Auditoria Superior de la Federación (ASF) y ahora también al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) el desafuero en la cámara de diputados del gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca; y de la intolerancia, los ataques recurrentes a intelectuales, empresarios, periodistas y medios de comunicación, la descalificación al movimiento feminista, y las constantes denostaciones a los partidos políticos de oposición.

En la administración y las políticas públicas, su proyecto se caracteriza por la discrecionalidad en el manejo del gasto, la irresponsabilidad en la rendición de cuentas, como la cancelación costosísima del avanzado Aeropuerto de Texcoco; la asignación de la dádiva a los vastos programas sociales clientelares, la restauración del estatismo económico en energía eléctrica e hidrocarburos, las inversiones onerosas de dudosa viabilidad en Refinerías, Aeropuerto y Tren Maya. La militarización inesperada- en la seguridad pública, migración, aduanas, puertos, a la construcción y en apapacho presupuestal a las fuerzas armadas.

Los resultados de la gestión de López Obrador muestran un fracaso, que se niega a reconocer y que esconde en el discurso mentiroso de sus ” otros datos”. Basta mencionar, la incompetencia en el manejo de las crisis económica, de salud pública y de inseguridad.

La economía que venía a la baja en su primer año, se hundió en la pandemia, la situación es de desastre económico, desempleo, aumento de mas de 10 millones de pobres, débil recuperación económica e inversión privada en retirada. El manejo negligente de la pandemia, tiene al país en el tercer lugar mundial en muertes por covid 19; los índices delictivos siguen a la alza y la delincuencia organizada mantiene el control territorial en diversas zonas del país. No quiere masacres dice López Obrador, por eso los deja hacer y los deja pasar, ahí sí un liberalismo criminal.

NO ES LO MISMO.

Las condiciones que permitieron el ascenso al poder de López Obrador y su partido Morena, en julio de 2018 no son las mismas en 2021. Por ello, podría sufrir un revés electoral.

Aunque ahora tienen la ventaja de ser el grupo gobernante- con todo lo que ello implica- también llevan el peso de la carga negativa del desgaste y el malestar de la población con el gobierno.

Las encuestas reconocen una elevada aprobación a López Obrador, probablemente la tenga, sin embargo, no parecen ser muy confiables en su pronóstico de que Morena obtendría la mayoría en la cámara de diputados. Estas encuestas presentan deficiencias por la representatividad de las muestras, y su modo de obtención- telefónicas en su mayoría, y sobre todo por que proyectan votaciones nacionales, en vez de distritales, que es como se realiza el cómputo y la acreditación de los 300 diputados de mayoría.

En la elección en curso, no obstante que el presidente López Obrador encabeza la campaña electoral, su nombre no está en la boleta electoral, hecho que reduciría la intención de voto en favor de Morena.

Los factores locales influyen, la elección federal de diputados, recibirá el efecto de los procesos locales, los candidatos a gobernador en los estados que tendrán esa elección, así como los candidatos a diputados locales y por los ayuntamientos, esta última, mueve intereses locales del electorado y podrían jalar a las demás elecciones, si no hubiera voto diferenciado.

Por otro lado, no tendrán esta vez, la ayuda electoral que se presume recibió en 2018 del gobierno de Enrique Peña Nieto y de los gobernadores del PRI, entonces como parte del pacto de impunidad, y para impedir el crecimiento del candidato del PAN-PRD-MC- Ricardo Anaya, factores a los que se atribuye la potencialización del triunfo arrollador de AMLO y Morena en las pasadas elecciones federales.

Tampoco cuenta mucho ahora, el descrédito de la antigua elite política, y ya se habría gastado el echar la culpa de la corrupción a los ” de antes”, cuando en el actual gobierno hay numerosos señalamientos entre sus funcionarios, tales como adjudicaciones directas y discrecionales de contratos de obras y adquisiciones de bienes y servicios, nepotismo, violaciones abiertas a la Constitución y a las leyes secundarias.

Igualmente no le favorecerán los lineamientos del INE, confirmados por el TEPJF, para evitar la sobre representación, medida que impedirá se constituya una mayoría inflada como la de 2018.

Por otro lado, el partido Morena no va a la elección en unidad, mantiene la fractura de la elección de la dirigencia nacional, a la que se suman las producidas en la selección de candidatos, la mas reciente en Guerrero, donde tras la cancelación de la candidatura a gobernador de Felix Salgado Macedonio, impusieron a su hija- como una Juanita- del establo Toro para sustituirlo.

La oposición en el sistema electoral quedó en ruinas en la elección de 2018. Sometida a la mayoría e irrelevante en la toma de decisiones, en el congreso de la unión, los partidos antes dominantes PAN- PRI, y el PRD, en Coalición buscan recuperar espacios. Es cierto que no surgió un líder nacional opositor, y que los partidos políticos reproducen los antiguos vicios de entregar las candidaturas de modo favorecido, en muchos casos son los mismos de antes los que buscan la representación.

El tiempo se precipita y agota, en un mes y días se verificará la jornada electoral; el 6 de junio, se realizarán las votaciones que tienen en vilo al país- y al estado- por la trascendencia política de sus resultados en la distribución de los cargos de poder que se disputan, cruciales para la definición del curso del país en los próximos años.

El resultado es incierto, pero es claro lo que significan las elecciones de junio próximo.

Votar a favor o en contra de Morena, es la disyuntiva. Permitir que AMLO y Morena sigan avasallando al país, o marcarles el límite. Regresión o Preservación de la Democracia como forma de gobierno en México. Aun con sus deficiencias e imperfecciones hubo una transición a la democracia, que ahora está en riesgo,

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